Esta es mi calle | Arcebispo Malvar, el viejo 'camiño de ronda'

En esta zona de la ciudad permanecen negocios históricos como Corral o Alfa Refrey, que cuentan con más de 40 años de actividad

photo_camera Algúns comerciantes da rúa. GONZALO GARCÍA

Con casi 500 metros de longitud y bordeando todo el trazado de la antigua muralla medieval de la ciudad, que cruzaba desde el centro hasta la zona del río, se encuentra en Pontevedra la calle Arcebispo Malvar. Una vía que, como recuerda Juan Juega Puig en su libro Rúas de Pontevedra, antiguamente era un "camiño de ronda deste sector da muralla". En 1896, recuerda, "a proposta do deputado Vicenti, acórdase denominar rúa Antolín Escudero á de Jardines; en 1908 xa se denomina de Arzobispo Malvar, en recordo do arcebispo compostelán, natural de Salcedo, que sufragou a estrada de Valga a Ponte Sampaio".

Ramón Rozas también habla de esta vía en su obra Rúas de Pontevedra, y hace alusión a que en el margen derecho de la calle (bajando hacia a la ría), se encuentra "o lenzo mellor conservado na nosa cidade da muralla; sobre el existen aínda unha serie de pedras almenadas que lembran o que sería o seu aspecto primixenio. Tras elas temos vistas do Palacete das Mendoza, a galería do Sanatorio Santa María ata chegar á basílica de Santa María, que se abre ata esta rúa a través dunhas grandes escaleiras".

Rozas recuerda también como al final de la vía "atopámonos cun fermoso recunchiño, que aínda o foi máis en tempos, presidido por un cruceiro a praciña da Galera, chamada así por existir neste espazo un cárcere de mulleres, tivo durante o século pasado un veciño de excepción, o profesor e ex alcalde da cidade José Filgueira Valverde, que tiña alí a súa casa, na que pasaba longas horas de estudo entre os seus incontables libros".

En la actualidad, esta calle tiene poco movimiento comercial, aunque sobreviven más de una decena de establecimientos.

Parte alta

La calle Arcebispo Malvar se podría dividir perfectamente en dos partes. La primera de ellas es que la que va desde la Praza de España hasta la antigua escuela infantil Bicos. El más veterano de esta zona es Antonio Corral, propietario del negocio de Servicios Asistencia Técnica Corral, un establecimiento que abrió sus puertas en los años 80. "La ciudad creció para el otro lado y esta zona quedó un poco más al margen, pero al tener los clientes de toda la vida, nosotros no tenemos problema", asegura el empresario.

Junto a él se encuentra el centro de fisioterapia y ejercicio terapéutico Impulso, que cogió el traspaso en el año 2019. "Lo mejor que tiene esta calle es la ubicación, que es céntrica, y además, al ser peatonal, pasa la gente caminando por aquí y ve el local", explica Yoana González. Lo peor, añade, "es que no es una calle de mucho tránsito".

Desde el 2002 también se sitúa aquí la peluquería de Beatriz Pintos. La propietaria asegura que "es una zona muy tranquila" y que la peatonalización "es una gozada". Sin embargo, "lo peor que tiene son los contenedores, que además yo los tengo justo delante. Es una pena que hicieran una obra en esta calle, que la levantasen casi por completo y que no hiciesen eso de otra forma. Están pegados a un muro histórico y la gente se los encuentra justo al empezar la calle. Creo que podrían haberlo hecho de otra forma", lamenta.

Borja Pazos, por su parte, abrió su barbería hace tres años y reconoce que "es una calle muy bonita", aunque, "cambia mucho de la mitad para abajo, porque esa parte queda muy oscura por la noche".

Parte baja

En esa zona más baja de la vía se encuentran cinco comercios. El más antiguo es Alfa Refrey, que abrió hace 45 años. "Antes estaba en el número 23 y hace poco más de un año me trasladé al número 47", explica su dueño, Germán Peón, que recuerda que "cuando yo abrí por aquí pasaba el trole, había doble sentido de circulación y había mucho más movimiento que ahora".

En esta parte también están instalados el negocio de Mis galletas y otras cosas, de Beatriz Loureiro, (desde hace 8 años); la tienda JSC Services (desde 2014); la Zapatería Vila, de Manuel Ángel Estévez (también desde hace 8 años); y Olga Floristería (desde hace 13). La dueña de este último, Lucía Rey, reclama "más atención a esta calle porque en Navidad, por ejemplo, queda completamente abandonada".

Tres negocios de hostelería

Además de los establecimientos comerciales, esta vía cuenta con tres negocios de hostelería. En el medio de la calle se encuentra la Croquetería El Crack y, al final, se sitúan O Noso Bar y el Asador O Fanal.

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