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En O Areeiro la ciencia la hacen ellas

De izquierda a derecha, Pilar Vela, Olga Aguín, Cristina Pintos, Adela Abelleira, María José  Lema, Rosa Pérez y Carmen Salinero, en O Areeiro. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
De izquierda a derecha, Pilar Vela, Olga Aguín, Cristina Pintos, Adela Abelleira, María José Lema, Rosa Pérez y Carmen Salinero, en O Areeiro. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Con un equipo de siete mujeres a los mandos de O Areeiro, el laboratorio que trabaja para curar plantas parece haber acabado con el techo de cristal. Las responsables de las áreas de la estación reivindican la importancia de la investigación fitopatológica

Menos mujeres dirigiendo, menos reconocimientos y menos puestos de responsabilidad para ellas. Es la norma para ellas en la ciencia —y en cualquier otro ámbito laboral— y lo corroboran estudios como el elaborado por el CSIC este mismo año y sobre su propia plantilla. Un 73% de sus profesores de investigación son hombres, que representan también el 64% de los investigadores científicos, el 60% de los científicos titulares o el 56,5% de los contratados postdoctorales.

Ellas solo ganan en el escalafón más bajo: un 52% del personal investigador predoctoral son mujeres. El techo de cristal alcanza también a la ciencia pero existen excepciones. Sin ir más lejos, en Pontevedra, la Estación Fitopatolóxica do Areeiro tiene a su frente a Carmen Salinero como jefa de servicio. Y hay más. De los seis departamentos de la estación que depende de la Deputación de Pontevedra, todos están liderados por científicas.

Olga Aguín dirige el departamento de Bioloxía Molecular; Pilar Vela, el de Fruticultura e Plantas Ornamentales: María José Lema, el de Edafoloxía; Rosa Pérez, el de Artrópodos; Cristina Pintos, el de Fungos, y Adela Abelleira, el de Virus, Nematodos e Bacterias. Juntas trabajan con un equipo de unas 50 personas.

La brecha de género existe también en lo referente a los reconocimientos

"Lo que es extraño es que haya mujeres dirigiendo, pero investigando somos muchas, pasa en todos los sectores", cuenta Salinero, que hace escasamente un mes se mostraba orgullosa de liderar un equipo de científicas al ser premiada con el Premio Pontevedreses del Año. En este sentido, también existe brecha de género en lo que tiene que ver con los reconocimientos. El mismo estudio del CSIC indica que, de todos los homenajes externos que se realizaron a científicos del organismo en 2018, solo el 36% fueron a mujeres. El estudio del CSIC sirve para ofrecer una panorámica general de la situación de las mujeres en la ciencia, ya que representa el mayor oganismo público de investigación de España.

En O Areeiro, el sexo de sus investigadores se lleva con normalidad. "Que conste que yo todo lo que aprendí fue de hombres, no tiene sentido diferenciar científicos hombres de mujeres", apunta María José Lema, responsable de la sección de Edafoloxía, que se ocupa del análisis de los suelos. Las investigadoras señalan que el suyo no es un terreno especialmente masculino, tampoco cuando participan en congresos o encuentros con profesionales de otros organismos.

Pero, ¿qué hacen las científicas de O Areeiro? Cada uno de los departamentos se ocupa de investigar una cuestión concreta referida a las plantas y las plagas por las que se pueden ver asoladas, pero su trabajo es común y en equipo. Además, cada una de las áreas de estudio se fue creando con el paso del tiempo, en función de las novedades en la investigación y las necesidades de cada momento. Así, el área de Bioloxía Molecular, que dirige Olga Aguín, es la de más reciente creación, en el 2000. "La biología molecular es una técnica relativamente nueva para conocer los patógenos", explican.

Existen más laboratorios especializados en aspectos concretos de fitopatología, pero pocos que abarquen tantos ámbitos como O Areeiro

"Existen laboratorios y grupos de investigación en las universidades, pero un estudio integral que haga trabajo conjunto en todas las secciones que tenemos nosotras, pienso que debemos de ser el único, lo que no quiere decir que seamos el mejor", cuenta la jefa de servicio de la Estación Fitopatolóxica. El objetivo de los trabajadores de cada área es común, investigar las enfermedades de las plantas y buscarles solución, frenar plagas y mejorar cultivos.

"Nuestros logros no son solo conseguir un determinado descubrimiento, sino el día a día, somos un servicio público que trabaja para la ciudadanía, empresas, cooperativas o administraciones públicas", relatan. Entre los sectores que más acuden a sus servicios destaca el del vino, con un importante peso en las Rías Baixas. En este sentido, su trabajo es ya conocido. "A nivel nacional tenemos un nombre y un reconocimiento por parte de los otros laboratorios, eso es algo que nos hace sentirnos contentas del trabajo que hacemos", cuentan, destacando la vocación pública de su servicio, que cuenta con unas tasas mínimas pero accesibles para cualquier agricultor.

El trabajo diario lo marcan los problemas de cada momento. "Las plagas tienen momentos, a veces aparece en la prensa una plaga que parece que va a acabar con todo, pues en ese momento, nos centramos en ese problema", cuentan. Por otra parte, todas coinciden en que sus soluciones contienen mucho trabajo y aprendizaje previo. "Vivimos de lo que han descubierto otros y de lo que vamos aprendiendo con la experiencia", apuntan.

En O Areeiro la ciencia la hacen ellas
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