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El arzobispo cierra la puerta a las misas en las capillas de San Mauro y Santa Margarita

Un grupo de devotas, en el interio de la capilla de San Mauro. RAFA FARIÑA
Un grupo de devotas, en el interio de la capilla de San Mauro. RAFA FARIÑA

Julián Barrio no ofrece a los feligreses una alternativa posible con la que evitar la supresión de los actos litúrgicos que se venían oficiando en las ermitas de Mourente desde hacía más de medio siglo

La supresión de las misas de las capillas de San Mauro y Santa Margarita es una decisión que no tiene marcha atrás. Los feligreses que acuden a estas ermitas, situadas en la parroquia de Mourente, no han encontrado en el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio Barrio, la receptividad que esperaban para la búsqueda de una solución que evite la desaparición de los actos litúrgicos que se vienen celebrando en dichos templos los domingos y festivos desde hace más de medio siglo.

Un grupo de devotos de San Mauro mantuvo un breve encuentro con el prelado compostelano durante la última visita pastoral que éste efectuó a la parroquia de Santa María de Mourente, en la que le informaron de la reivindicación. "Queremos que la capilla permanezca abierta y que continúen en ella las misas", señaló la comitiva de la que formaba parte María Jesús Sartier, que se encarga de las tareas de mantenimiento y funcionamiento del pequeño templo, entre ellas la apertura del mismo y el toque de la campana que llama a los feligreses a participar en los actos religiosos. Además, está convencida de que si no se usa la ermita ésta podría deteriorarse y, al mismo tiempo, convertirse en el objetivo de los ladrones.

Julián Barrio echó mano del mismo argumento que empleó durante la entrevista que mantuvo con un grupo de devotos de Santa Margarita, en la última visita pastoral al Buen Pastor de Monte Porreiro, para justificar la supresión de las misas en las ermitas: no hay sacerdotes suficientes en el Arciprestazgo de O Lérez (al que pertenecen las parroquias de Pontevedra y de su entorno) para prestar asistencia pastoral a las congregaciones principales y, además, atender las capillas.

REZOS. El arzobispo, en la misma línea en la que se había pronunciado el vicario episcopal territorial, Calixto Cobo Franco, cuando los feligreses de San Mauro y Santa Margarita le habían manifestado su desacuerdo con la reordenación de sacerdotes (mediante la que Severino Ramón Rey Lapido dejaría de oficiar misa en las capillas para centrarse exclusivamente en la atención religiosa de las iglesias de Santa María de Mourente y Santa Mariña de Bora), les invitó a seguir utilizando las ermitas como lugar de oración y de encuentro. "Nos dijo que podíamos abrir la capilla los domingos y los festivos para rezar el rosario, pero sin misa", comenta María Jesús Sartier, convencida de que este ofrecimiento no tendrá aceptación. "Dudo muchísimo de que la gente vaya a un templo en el que no hay celebraciones litúrgicas", subraya.

Pese al resultado infructuoso del encuentro que mantuvieron con el arzobispo, los feligreses de San Mauro no se dan por vencidos. Continúan efectuando gestiones para la búsqueda de un sacerdote que esté dispuesto a ayudarles para evitar lo que pronostican como "el cierre definitivo" de la capilla.

En tanto no consiguen encontrar a un religioso que se comprometa a dar misa, el pasado domingo no hubo actos eucarísticos en San Mauro ni Santa Margarita, y tampoco los habrá en las sucesivas jornadas dominicales ni festivas, por lo que los devotos se verán obligados a acudir a otras iglesias.

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