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El Asilo de ancianos busca fondos para su reapertura en el horizonte de 2022

Acceso principal de la residencia de la tercera edad 'Virgen del Camino'. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Acceso principal de la residencia de la tercera edad 'Virgen del Camino'. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Las Hermanitas de Ancianos Desamparados pretenden financiar la rehabilitación del inmueble con ingresos propios ►La congregación religiosa no descarta la posibilidad de optar por el modelo de patronato para la gestión del geriátrico

El próximo mes de mayo se cumplirán ocho años desde que la congregación de Hermanitas de Ancianos Desamparados decidiera echar el cierre al Asilo basándose en dos argumentos: por un lado, el elevado coste de las reformas que tendría que acometer en el geriátrico para adecuarlo a la nueva normativa que rige para este tipo de centros y, por otra parte, en la falta del personal necesario para atender las instalaciones debido a la falta de vocaciones. Desde 2012 la entidad fundada por Santa Teresa de Jesús Jornet no ha encontrado la solución que le permita reabrir la residencia de mayores Virgen del Camino de Loureiro Crespo, si bien confía en que la situación cambie en el horizonte de 2022.

El órgano que dirige la congregación, que tiene su sede en Valencia, explica que la reapertura del Asilo de Pontevedra tiene que pasar obligatoriamente por la redacción de un proyecto de rehabilitación integral del geriátrico, un estudio técnico para el cual necesitaría de una financiación con la que aún no cuenta. "Estamos pendientes de la venta de algún asilo de Galicia cuya gestión podamos dejar, con los fondos obtenidos, poder asumir la rehabilitación pendiente en Pontevedra", señalan portavoces de la junta que dirige la superiora general de la institución religiosa, sor Purificación Castro Negro, que tiene "el máximo interés" por volver a dar vida al asilo de la ciudad del Lérez.

"Tenemos intención de hacer algo, pero de momento no se ha puesto sobre la mesa ninguna opción. Aún no hay definido ningún paso, ni para adelante ni para atrás. No le puedo confirmar nada porque no se ha tratado nada al respecto", señalan esos mismos representantes de la congregación, al mismo tiempo que apuntan que su intención es comenzar a efectuar gestiones en el transcurso del presente año.

"Creo que en este año podremos ir viendo algo –añaden–, pero no sabemos cuándo. De momento está todo paralizado pero tenemos el futuro del Asilo en el punto de mira porque alguna decisión tendremos que tomar en estos dos años que nos restan de mandato".

La congregación no descarta la posibilidad de optar por el modelo de patronato para la gestión del asilo, una fórmula que implicaría a administraciones y a empresas privadas.

Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados reconocen que es "una pena" tener cerrado "un edificio de las características del Asilo de Pontevedra", situado en pleno casco urbano. "Nunca hubo intención de dejar inutilizada la casa principal de la provincia de Pontevedra, pero las circunstancias mandaron", subrayan desde el órgano rector de la comunidad religiosa.

Se refieren, en concreto, a la necesidad de adecuar el geriátrico a la normativa que rige para este tipo de centros. "El edificio necesita una rehabilitación total cuyo importe aún no está fijado, pero es bastante elevado. De las obras solo se salvaría la parte de la capilla".

La falta de los ingresos necesarios para efectuar las mejoras en las residencias de mayores junto a la crisis de vocaciones no solo ha obligado a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados a cerrar el Asilo de la ciudad del Lérez sino también a dejar de atender a otros centros que gestionaba, los últimos de ellos los geriátricos situados en las localidades de Benavente (Zamora) y Daimiel (Ciudad Real).

Los datos. Pontevedra cuenta con 333 plazas en centros geriátricos
El municipio de Pontevedra cuenta en la actualidad con 333 plazas en residencias de mayores, de las cuales 136 son de carácter público (en el geriátrico de Campolongo) y otras 197 de empresas privadas.Esta oferta aumentará en 120 camas con la construcción de una residencia de la tercera edad en A Parda y con otras 118 plazas correspondientes al centro de mayores de Loureiro Crespo (en la parcela donde estaba situada la antigua Comandancia de la Guardia Civil).

170 fue el número de residentes que resultaron afectados por el cierre del Asilo de ancianos en la primavera de 2012 y que tuvieron que ser derivados a otros geriátricos de Galicia. La reapertura del centro aliviaría la creciente lista de espera.

120 años de historia humanitaria desaparecieron de un plumazo cuando las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tomaron la drástica decisión de echar el cierre a la residencia Virgen Peregrina.

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