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Atención Primaria ya acusa sobrecarga: "O esto se soluciona o estallamos"

Personas en el punto de realización de pruebas del Provincial. DAVID FREIRE
Personas en el punto de realización de pruebas del Provincial. DAVID FREIRE
Médicos del área sanitaria se plantean presentar una dimisión colectiva ante la carga de trabajo derivada de la pandemia y la no cobertura de las ausencias

Como una olla a presión que empieza a silbar por la calentura que tiene dentro. Así se encuentra la Atención Primaria del área sanitaria, el principal portal de acceso a la sanidad pública. Pacientes y profesionales están que echan humo y los ánimos se agitan cuando uno pone la vista en el calendario. Estamos (todavía) en verano.

Las quejas de los usuarios son sonadas. Las medidas de prevención aprobadas al calor del coronavirus están dificultando el acceso a la asistencia sanitaria, sobre todo la presencial, y la telefónica tampoco está exenta de problemas. Muchos se echan horas colgados al teléfono para conseguir contactar con su médico de cabecera, mientras otros tantos enloquecen en las afueras de los centros de salud esperando turno para que alguien les atienda. Las citas se demoran y las críticas por la restricción de las consultas en el ambulatorio son cada vez más frecuentes y numerosas.

A los controles habituales se suma ahora el seguimiento de los pacientes positivos, la solicitud de pruebas PCR y la tramitación de bajas laborales

El gran escollo es que al otro lado de la barrera la situación no pinta mejor. La Covid-19 ha enmarañado la agenda de los profesionales de Primaria, que de golpe y porrazo han visto cómo tienen que añadir a su quehacer habitual multitud de tareas vinculadas a la pandemia: seguimiento de pacientes positivos, solicitud de pruebas PCR en los pacientes con determinada sintomatología, comunicación de los resultados, tramitación de bajas para los contagiados y contactos... Además prestan asistencia a un número importante de casos urgentes que, según el caso, a veces exige cambiar la bata por los equipos de protección individual, otro extra frente a los tiempos pre-covid que agudiza la saturación que denuncian los sanitarios.

Al mismo tiempo un gran número de profesionales se ha visto abocado a asumir pacientes de otros compañeros que están de vacaciones o de baja, y cuya plaza no se cubre. Como resultado, muchos afrontan la jornada con una media por encima de las 50 consultas (en su mayoría telefónicas) y un listado variable de encomiendas relacionadas con el coronavirus que cuasi obligan a alargar la jornada laboral. "Es un casa de locos", dice uno de los sanitarios consultados.

La situación deriva en la saturación de las agendas, con un promedio de más de 50 consultas diarias

DIMISIÓN. La situación es tan límite que médicos del área sanitaria se plantean presentar "una dimisión colectiva" en protesta por la sobrecarga de trabajo y emprender movilizaciones a corto plazo. Así lo advierte el médico de Primaria Luis Fransi, quien asevera que el caos reinante es fruto de la falta de refuerzos y una creciente tendencia a derivar "un montón de trámites" a los médicos de familia. "Se han suspendido muchas citas hospitalarias, por lo que ahora los pacientes también nos llaman a nosotros para saber el resultado de algunas pruebas. Por no hablar del control de los casos de residencias y colegios... Es un pozo sin fondo, un desastre", indicó a este periódico.

El facultativo pertenece a la Asemblea de Áreas Sanitarias, el movimiento de sanitarios que el año pasado lideró la primera huelga secundada en muchos años por facultativos y otros profesionales de Primaria. Entre sus reclamaciones figuraban la de configurar una Primaria con más recursos, más personal y más tiempo para el paciente con un máximo de 30 citas por día.

Ahora las reivindicaciones se repiten a colación de la pandemia y añaden otra nueva: el refuerzo urgente de las líneas telefónicas de acceso a los centros de salud, con más capacidad de las mismas y más operadores para que la apuesta por la consulta a distancia sea efectiva.

Bajas sin relevo en Pediatría
Los especialistas en Pediatría también han visto su trabajo sacudido a causa del coronavirus. La similitud de los síntomas con otros virus ha provocado un aluvión de llamadas de padres con dudas sobre la enfermedad y preguntas sobre el protocolo a seguir. Para más inri, se trata de una especialidad con difícil sustitución. Los centros de A Lama y Ponte Caldelas están sin pediatra (lo que ha motivado movilizaciones) y Vilaboa lleva casi un mes sin esta especialidad.

Luis Fransi, médico de familia en el centro de salud del Lérez: "Esto es insoportable"

"Esto es insoportable. Todos los días tenemos más de 50 pacientes citados, a lo que se suman las urgencias, el seguimiento de los positivos y un montón de burocracia. No paramos en toda la mañana y, aun por encima, la gente piensa que estamos en la consulta de brazos cruzados. Estamos cabreadísimos; de hecho, o esto se soluciona o estallamos".

El doctor Luis Fransi es uno de los que se muestra partidario de colgar la bata en símbolo de protesta. Su agenda chispea y ya no solo a causa de la pandemia, sino también "por la precariedad, porque todos los días tenemos bajas que no se cubren y que nos obligan a asumir pacientes de otros cupos". "Llevamos así todo el verano y no hay visos de mejora - añade-. Es impresentable".

Carmen Revenga, profesional sanitaria de Atención Primaria: "Están agotados, no pueden más"

La expresidenta de la junta de personal del Área Sanitaria, Carmen Revenga, asegura sin ningún ápice de dudas que la Atención Primaria del área sanitaria "está saturada". "Es verdad que la mayoría de las consultas son telefónicas, pero los facultativos también realizan citas presenciales y atienden urgencias, con el agravante de que hay una gran falta de recursos humanos que les obliga a atender pacientes de varios cupos. Aunque los usuarios pueden tener una opinión distinta, están trabajando más que nunca. Están saturados, agotados física y psíquicamente, y no pueden más".

Para Revenga, del sindicato Omega, la solución pasa por "poner más dinero encima de la mesa para traer más recursos humanos y materiales".

Nino Barreiro, médico de familia en el centro de Cerdedo: "El rastreo es un desastre"

Nino Barreiro, facultativo del centro de salud de Cerdedo-Cotobade, va "apañando" con su cupo de pacientes, pero afirma que hay muchos compañeros que empiezan cada jornada con casi 60 pacientes citados "más todo lo que viene después". Aparte de pruebas y bajas vinculadas a la covid-19, Barreiro asegura que también se presta atención a los contactos de los positivos que se quedan en tierra de nadie.

"El rastreo es un desastre, porque muchas veces tardan en llamar a los contactos y otras veces ni siquiera les llaman, con lo cual los acabas atendiendo tú (...). La gerencia dice que no es para tanto, pero los compañeros están saturados. No se ha reforzado nada, lo único es que quizás a partir de octubre haya menos gente de vacaciones".

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