Las auxiliares de Ence acusan la parada

El Grupo Nogar ha dejado de movilizar 140.000 toneladas de pasta, lo que se traduce en casi 1.000 jornales menos ►Montajes Rías Bajas calcula pérdidas por valor de 800.000 euros, mientras otras firmas se han visto beneficiadas por los últimos proyectos de la pastera
Madera apilada en la parte trasera de la pastera. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Madera apilada en la parte trasera de la pastera. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La parada de Ence, que supera ya la barrera de los 100 días, está teniendo un impacto directo en el conglomerado de empresas que prestan servicios auxiliares a la pastera. Algunas firmas que dan apoyo logístico acusan pérdidas por encima del millón de euros y unas cuantas han tenido que rebajar la plantilla eventual.

Exportaciones a cargo del Grupo Nogar

Entre las partes damnificadas destaca el Grupo Nogar, la empresa encargada de exportar la producción de Lourizán desde las terminales del Puerto de Marín a radas extranjeras. Su director general, Víctor Nogueira, indica que a raíz de la parada se han dejado de movilizar "unas 140.000 toneladas" de pasta de celulosas entre julio (cuando Ence decidió parar máquinas) y octubre. Esto ha dejado en tierra "entre 40 y 50 buques" y solo dentro de la Autoridad Portuaria ha provocado la pérdida de "cerca de 1.000 jornadas de trabajo" correspondientes a los cargadores, estibadores y transportistas que deberían haber participado en el traslado de esa mercancía.

El único alivio para el Grupo Nogar es que este año "otros tráficos han crecido de forma coyuntural y han ayudado a mantener cierto tipo de actividad", sobre todo graneles (materiales que se transportan en grandes cantidades sin embalaje). No obstante, para Nogueira el bloqueo de la actividad de Ence "ha enseñado a toda la industria pontevedresa y todo el sector económico de la comarca y de Galicia el terrible impacto que supondría el cierre de la fábrica". Por eso espera que el desenlace de la batalla judicial en curso acabe siendo favorable a la pastera y el Tribunal Supremo termine validando la prórroga de la concesión que anuló la Audiencia Nacional.

Esas 140.000 toneladas que se han dejado de fabricar representan el 32% de la producción anual de Celulosas y, por ende, la tercera parte de las toneladas de pasta que suele movilizar por mar el Grupo Nogar.

Mantenimiento de Montajes Rías Bajas

Ingeniería y Montajes Rías Bajas es otra de las compañías afectadas de lleno por la parada de Ence. Su presidente, Cándido Farto Acuña, afirma que la suspensión de la actividad de la pastera, iniciada el pasado 21 de julio, generó pérdidas cercanas a los 800.000 euros debido a la reducción de trabajo dentro de la fábrica y en el propio taller de la empresa. Como consecuencia, Rías Bajas tuvo que mover a los casi 20 trabajadores que suelen trabajar de forma habitual en tareas de mantenimiento dentro del complejo fabril de Lourizán. La mayor parte fueron reubicados en otros proyectos, pero algunos vieron sus contratos suspendidos.

Farto matiza que actualmente la actividad dentro de Ence se ha recuperado, pero advierte de que lo sucedido "no deja de ser un palo que rompe los esquemas a nivel de la planificación que haces como empresa".

Transportistas de madera

Los transportistas de la madera que se utiliza para fabricar la pasta de celulosas también notan el golpe. Durante estos tres meses Ence ha seguido comprando eucalipto pero, al no producir, el almacenamiento de la materia prima se ha complicado.

Los parques de stock más próximos a la factoría están llenos y los que están a más distancia (como los de Oza o Begonte) comienzan a estarlo, de modo que algunos contratos en el área del transporte se han visto reducidos. Arturo García, por ejemplo, propietario de Transportes Arturo García e Hijos, señala que de las once unidades que suele tener al servicio de Ence están operativas "entre siete y ocho". Esto representa una bajada de actividad "de prácticamente un 40%", si bien en el caso de camioneros autónomos este porcentaje puede llegar al 60% o 70%.

Beneficiados de la parada de Ence

En todo caso, el impacto de la parada no ha sido siempre en sentido negativo. De hecho, hay empresas que han pasado de sufrir recortes en los contratos a ser beneficiarias de los dos proyectos que ha puesto en marcha el grupo para volver a la actividad: el enganche a la depuradora de Praceres para reciclar aguas residuales y la reparación de la tubería que conecta la presa de Bora con la fábrica.

En ambas actuaciones trabajan empresas de ingeniería, metalurgia y soldadura, que incluso han tenido que reforzar personal. Es el caso de Ingeniería Asai, que ha tenido que "contratar a más gente" para plasmar sobre el papel el proyecto de captación de agua de la Edar. Y también el de Metalyset, una empresa de la industria metalúrgica que al principio tuvo que forzar vacaciones y suspender contratos, "porque los trabajadores no quieren salir de España", pero que finalmente tuvo que ampliar plantilla.

Según precisa su gerente, José Manuel Moreno, "Ence decidió aprovechar la parada para hacer inversiones y poner la planta a punto", lo que en su caso significó un aumento de las encargas. Como resultado, los trabajadores de la empresa que estaban fuera fueron recolocados en la obra de Ence y, de forma paralela, Metalyset contrató empleados en el extranjero para las obras que tiene en marcha en Hong Kong (China), Dinamarca y Omán.

"Cualquier variación en la carga de pasta afecta a los tráficos y facturación"

El Puerto de Marín también es testigo en primera línea de los efectos colaterales de la pausa de la actividad de Ence, hasta el punto de que, aunque ya está en vías de solución, es un tema que preocupa en el seno de la organización.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Marín, José Benito Suárez Costa, incide en que "con una media de 400.000 toneladas de pasta de papel al año", el tráfico de Ence "representa cerca de un 19% del tráfico portuario total anual"; de ahí, que advierta que "cualquier variación de actividad en la carga de pasta de papel afecta sensiblemente tanto a la facturación como al volumen de tráficos".

La exportación de la producción corre a cargo de una de las consignatarias del Puerto. En cambio, con arreglo a la Ley de Puertos, a la Autoridad Portuaria le corresponde cobrar unas tasas por movimiento de mercancía y buque que también se han visto mermadas con la parada de Ence. Las fuentes consultadas no precisan cifras, pero sí señalan que la parada de Ence ha implicado "una bajada del 25%" de estos ingresos si se comparan con los de "un año ordinario".

La Autoridad Portuaria subraya que el tráfico de pasta de papel de Ence supone más de 100 barcos al año y 120 movimientos de camión por cada barco. Además, destaca que el puerto cuenta con una infraestructura única en España destinada a esta actividad, la Terminal Cubierta o AWT que tiene en concesión el Grupo Nogar, "una de las principales creadoras de empleo en el recinto portuario".

Todas estas circunstancias fueron analizadas en la reunión que celebró la semana pasada el Consejo de Administración del Puerto de Marín, una institución que cabe recordar ha contratado a una empresa externa para justificar la adhesión de los terrenos de Ence que presentará ante la Administración General de Estado. El informe ya está en fase de redacción y la previsión es que esté finalizado antes de terminar el año.

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