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Un bajón en la cosecha de uva prevé un aumento de precios

Un trabajador de una bodega en la última vendimia. J. L. OUBIÑA (ARCHIVO)
Un trabajador de una bodega en la última vendimia. J. L. OUBIÑA (ARCHIVO)
En la última vendimia en las Rías Baixas se recolectó un 16% menos de volumen con respecto a la campaña de 2018. Los viticultores esperan que el descenso de la oferta "equilibre" el mercado y se pague mejor al agricultor

La Denominación de Orixe Rías Baixas producirá este año tres millones de litros menos de vino que en la anterior campaña. "Hemos pasado de unos 25 millones de litros a 22", tal y como explicaba este viernes el presidente de la Denominación, Juan Gil de Araújo. La campaña de vendimia en las Rías Baixas se saldó con 32.401.591 kilos de uvas, un 16% menos que el año pasado.

Esta representa la cosecha más baja de los últimos cuatro años y los expertos lo relacionan con una meteorología adversa "que comenzó motivando una brotación muy rápida e irregular", según explican desde la Denominación de Origen. Por otra parte, entre marzo y abril hubo cambios bruscos de temperatura. Influyeron también negativamente los vientos y el granizo en zonas de las comarcas de O Condado, Tea, O Rosal y O Salnés.

Aunque los empresarios bodegueros expresaron su "preocupación" en un comunicado, lo cierto es que desde la presidencia de Rías Baixas se niegan a calificar la de este año como una mala cosecha. "Veníamos de años muy buenos y es normal que nos preocupe tener menos vino para vender", cuenta Gil de Araújo. El descenso en la recogida de uva se corresponde, además, con la entrada en vigor de aranceles que gravarán los caldos gallegos en Estados Unidos.

La mejor cosecha fue en 2011 con 41 millones de kilos

La ley de la oferta y la demanda actúa en estos casos y provoca subidas de precios, tal y como reconoció este viernes el presidente del Consejo Regulador. "No sabemos todavía si van a subir, la tendencia de los últimos años es aumentar un poquito los precios más bajos y la regla es que, cuando hay menos oferta y sigue habiendo demanda, se ajusten los precios", reconocía el viernes Gil de Araújo.

Desde el punto de vista técnico, la campaña de vendimia de este año tuvo una larga duración y la uva estaba en un estado sanitario y vegetativo adecuado. Así, el Consejo Regulador explica en su valoración que esta será una añada de calidad y muy aromática. El director técnico del Consejo Regulador, Agustín Lago, explica que "los rendimientos medios de esta campaña se situaron en los 7.997 kilos de uva por hectárea, si bien cabe resaltar que la media de los últimos diez años se sitúa en 8.090 kg/ha, un valor muy cercano al de la cosecha actual".

Los 5.177 viticultores que participaron en la vendimia recogieron 31.290.082 kilos de uva de variedad albariño, lo que representa el 96% de la recolección total de uva. Un 0,83% del volumen de fruta recogida se corresponde con el subtipo caíño blanco y un 0,67%, con la treixadura. La subzona que mayor uva cosechó fue la de O Salnés, en donde se recogió un 64% de la añada. Un 21% de la uva recogida se corresponde con la zona de O Condado Tea y un 9,5% con la de O Rosal.

El secretario general de Unións Agrarias en la Denominación de Origen Rías Baixas, Manuel Ángel Dopazo, explicó que los vaivenes en las cosechas son habituales. "É algo que hai que prever porque sempre hai anos mellores ca outros", indicaba a la vez que señalaba que las bodegas deben reservar un stock de botellas para estos casos. Aún así, la Denominación explica que apenas quedan excedentes de anteriores añadas para cubrir los niveles de venta de anteriores temporadas.

Según Dopazo, esta situación ayuda a "equilibrar precios" y ajustar el mercado. En este sentido, los viticultores recibieron este año una media de 1,40 euros por kilo de uva, un precio superior al que ingresaron en cosechas anteriores. "Hai catro anos aproximadamente recibiamos menos de un euro por quilo de uva e iso non pode ser así porque non é suficiente para cubrir os gastos", explica. Dopazo añade también que es necesario "dar valor" al vino elevando unos céntimos el precio de las botella. En cuanto al trabajo del viticultor y sus costes, explica que las exigencias para que el cultivo de la uva sea cada vez más ecológico encarece el proceso, lo que tiene que repercutir también en el precio final. Ya no se utilizan los mismos productor fitosanitarios que antes, "os novos tratamentos son ecolóxicos, máis caros e reducen a rentabilidade", apunta.

En lo que se refiere al menor volumen de vino con el que las bodegas afrontarán el próximo año, explica que es una oportunidad para buscar nuevos mercados justo en el momento en el que será más difícil llegar a los clientes estadounidenses, que el año pasado compraron hasta 2.373.862 litros de vino, debido a los nuevos aranceles establecidos por Donald Trump.

Tres de cada diez litros, al extranjero
Los vinos de las Rías Baixas tienen una importante proyección internacional, de modo que de los 25 millones de litros vendidos en 2018, más de siete fueron a parar al mercado extranjero. De este modo, casi tres de cada diez litros de vino que se venden son exportaciones.

El principal comprador de estos caldos es Estados Unidos, por eso los nuevos aranceles preocupan a los bodegueros. El segundo país en exportaciones es Reino Unido y, en este caso, está también presente la amenaza del Brexit. "En relación a este tema no estamos tan preocupados porque nos imaginamos que tendrá una solución para que exista un comercio fácil con Reino Unido", explica Gil de Araújo.

Un bajón en la cosecha de uva prevé un aumento de precios
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