El Black Friday atrapa a los pontevedreses

Los agresivos descuentos de entre el 15 y el 60 por ciento del viernes negro provocaron aglomeraciones e impulsaron la actividad comercial a lo largo de toda la jornada ► La OCU y Adicae alertan de malas prácticas de algunas empresas
Numerosos clientes esperan la apertura de Zara, en Benito Corbal, a primera hora de la mañana de este viernes. R.R
photo_camera Numerosos clientes esperan la apertura de Zara, en Benito Corbal, a primera hora de la mañana de este viernes. R.R

Las compras prenavideñas en el viernes negro se han convertido en una referencia para pontevedreses y visitantes. Por si existía alguna duda sobre la implantación del Black Friday, los hechos aclaran el panorama. De un modo muy similar a lo que ha sucedido con Halloween, el último viernes del mes de noviembre es por derecho propio una fecha señalada por clientes y comerciantes.

Para muestra, las colas que se podían ver a las puertas de Zara, corazón de la Milla de Oro de la ciudad del Lérez, antes del horario oficial de apertura. Ya durante la mañana, la presencia de clientes era del todo inusual en los establecimientos adheridos a la iniciativa (en la práctica, la mayoría, al menos en la zona centro). Y no eran paseantes, sino que iban a comprar. Las líneas de cajas fueron un ir y venir de personas que, en general, se sentían bien atendidas pese a la afluencia, pues las distintas firmas reforzaron sus recursos humanos para la ocasión.

Ya por la tarde, el escenario fue aún más movido. Los accesos a la ciudad por carretera provocaban retenciones que llegaban a los 30 minutos para alcanzar el centro urbano. Pontevedra es referencia para un área metropolitana de más de 150.000 personas procedentes de los distintos municipios de las inmediaciones. Muchos de ellos decidieron apostar por el centro comercial abierto por excelencia que, además, se vio favorecido por el excelente clima reinante, ni lluvia, ni frío.

Aunque muchos de los compradores salían realmente satisfechos tras comparar los precios anteriores y los que abonaron por sus productos, las distintas asociaciones de consumidores ponen el acento en supuestas malas prácticas realizadas por los empresarios, que, según indican, subirían de forma deliberada los precios semanas antes del viernes negro para efectuar descuentos sobre importes superiores a los reales y así elevar su margen de beneficio mediante el engaño.

La OCU explica que "los comercios online no toman como referencia el precio más bajo de los últimos 30 días, sino cualquier precio o incluso el precio de venta recomendado, lo que supone un incumplimiento de la normativa". Adicae prepara "una batería de denuncias" en relación a las citadas prácticas.

Algunos negocios de Pontevedra se resisten al Black Friday

Pese a la buena afluencia a los comercios este viernes, Pontevedra también cuenta con ejemplos de resistencia al Black Friday, pese al riesgo de fuga de clientela que puede generar y a una contracción de la economía que anima a casi cualquiera a explotar toda oportunidad de hacer caja.

Son minoría, pero varios pequeños comercios decidieron mantenerse un año más al margen de la campaña de descuentos importada de Estados Unidos. Casi todos los casos por "cuestión de principios" y porque consideran que los aparentes beneficios de sumarse al carro de estas pseudo rebajas son menores que los perjuicios.

Según advierten los díscolos del viernes negro, la mayoría de proveedores no reducen sus tarifas, por lo que los descuentos repercuten directamente en el margen de beneficios, ya tocados por la inflación y el coste energético. Y según añaden, vestir las etiquetas de ganga no solo supone quitar brillo a una época en la que se llega a registrar más del 40% de facturación, sino porque antes y después de despachar a toque de oferta, las ventas se congelan.

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