"Bos prezos" en el regreso del marisqueo

Un error informático retrasa la subasta en la lonja de Campelo, que vendió 2,2 toneladas de almeja japónica. El kilo superó los once euros
Mariscadores acabando su faena en A Seca (Poio). GONZALO GARCÍA
photo_camera Mariscadores acabando su faena en A Seca (Poio). GONZALO GARCÍA

Alegría contenida en el marisqueo a pie, que ayer retomó su actividad extractiva en las playas de Poio y Lourizán (Pontevedra). La primera jornada de trabajo tras 17 días de cierre por toxina dejó "bos prezos" en la lonja de Campelo.

Un error informático retrasó la subasta en la rula poiense, que vendió más de 2,2 toneladas de almeja japónica. Casi todas las mariscadoras y mariscadores recogieron su cota, establecida en diez kilos por persona, según confirmó la presidenta de la Agrupación de Marisqueo a Pé de la cofradía de San Telmo de Pontevedra, Marina Buceta.

El regreso a la faena dejó valores altos en la comercialización de estos bivalvos. El kilo se pagó por encima de once euros, lo que supone dos euros más que al inicio de la campaña estival, una de las más fuertes del año para el sector.

La almeja de menor tamaño, la de tipo B, se pagó a 11,04 euros y a 11,36 euros por kilo. La de clase A, algo más grande, llegó a los 11,56 y a los 12,37 euros. La de tipo extra, la de mayores dimensiones, se vendió al mismo valor: 18,86 euros.

La jornada de trabajo no solo fue fructífera para el marisqueo a pie. El que faena a flote con sus embarcaciones pudo realizar la actividad extractiva en una de las zonas que no está afectada por la toxina, la más alejada de los arenales. A pesar de que el episodio remitió, los biólogos han tomado una muestra de las capturas de ayer para certificar que no hay presencia de lipofílicas. La medida se hace por seguridad y siguiendo los protocolos de prevención que marca el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intectmar).

Las biotoxinas mantienen cerrada la zona cuatro de la ría de Pontevedra, que es la situada entre la línea imaginaria que une la punta Santa Mariña con la punta de Aguete hasta las líneas imaginarias que unen el extremo del muelle de la playa de Canteira con el muelle de la Illa de Tambo y el Sur de dicha isla con la punta de Os Praceres.

VIGILANCIA. El marisqueo mantiene activas las vigilancias a pie de playa para evitar la acción de los furtivos, tanto los habituales como los asociados a la llegada de turistas en verano. Estos controles refuerzan los trabajos de inspección que realizan los vigilantes de las cofradías.

Estas tareas se retomarán este fin de semana, momento en el que el sector no trabaja. La vigilancia se hace, como mínimo, en grupos de dos personas. Aunque se activó en julio, este protocolo se mantendrá en agosto y se estudiará la posibilidad de ampliarlo hasta septiembre. Las zonas de vigilancia se efectúan desde los arenales de Poio y desde el muelle de Campelo.