La brecha salarial mengua, pero cuatro de cada diez pontevedresas no llegan al salario mínimo

La huelga feminista del 8-M de 2018 removió conciencias y reforzó políticas públicas en pro de la igualdad, pero los avances han sido justos ► Los hombres cobran un 25% más y solo el 33% de los puestos directivos son ocupados por mujeres
Mujeres asistentes a la movilización y huelga feminista en Pontevedra el 8 de marzo de 2028. JAVIER CERVERA - MERCADILLO (ARCHIVO)
photo_camera Mujeres asistentes a la movilización y huelga feminista en Pontevedra el 8 de marzo de 2028. JAVIER CERVERA - MERCADILLO (ARCHIVO)

El movimiento feminista del 8-M, Día Internacional de la Mujer, lleva años agitando conciencias y desatando cambios en las políticas públicas a favor de la igualdad.

La primera huelga feminista de España, celebrada en 2018, marcó un punto de inflexión logrando movilizar a seis millones de personas para reclamar el fin de la violencia machista y de la discriminación de las mujeres. Sobre todo en el ámbito laboral, para poner fin a la brecha salarial y al conocido como techo de cristal, ese límite invisible que torpedea la carrera profesional de las mujeres por las cargas familiares reales y potenciales.

Desde entonces, se han producido avances notorios para alcanzar la equidad real entre ambos géneros, pero ¿son los suficientes? Juzguen ustedes mismos. Esto es lo que ocurre en Pontevedra. 

  1. Ellos cobran 4.798 euros más
  2. La tasa de jornadas completas es un 20% inferior en mujeres
  3. Las mujeres no superan el 33% de puestos directivos
  4. El 84% de las excedencias por cuidados las piden ellas

Ellos cobran 4.798 euros más

Desde el 7 de marzo de 2022 todas las sociedades con más de 50 empleados tienen la obligación de tener aprobados planes de igualdad para igualar las oportunidades entre mujeres y hombres en la empresa. Actualmente más de un 60% de las compañías cumplen este requisito, pero en la práctica el sexo femenino sigue cobrando menos por desempeñar trabajos con menor responsabilidad, menor duración y menor estabilidad.

Según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria sobre la provincia pontevedresa, correspondientes a 2022, los hombres son mayoría en el mercado laboral (con 199.617 varones frente a 184.584 mujeres) y perciben un 25% más por desempeñar un puesto de trabajo, llegando a un salario medio de 23.402 euros.

La brecha salarial encierra un descenso de cinco puntos respecto a los números de 2018. Sin embargo, las pontevedresas manejan un sueldo medio de 18.604 euros (4.798 euros menos) y con el agravante de que son quienes más sufren los "mini jobs". Basta comprobar un dato: si en los hombres el porcentaje de empleados que se quedan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es del 28,9%, en las mujeres esa tasa asciende al 42%. Esto quiere decir que cuatro de cada diez pontevedresas no llegan a la retribución mínima, pero es que además 37.995 trabajadoras ni siquiera llegan al ecuador del salario mínimo con una nómina media de 3.055 euros anuales, unos 254 euros al mes.

La tasa de jornadas completas es un 20% inferior en mujeres

La reforma laboral aprobada a finales de 2021 puso cerco a la contratación temporal, pero es otra esfera donde subsisten las diferencias de género. Y es que, así como la tasa de contratos indefinidos es similar en ambos sexos (un 28% en 2023), en el caso de los hombres el 69% de los empleos firmados fueron a tiempo completo, mientras en el caso de las mujeres ese índice baja al 51%.

Dicho de otro modo: prácticamente la mitad de las pontevedresas que encontraron trabajo el año pasado fue para puestos a tiempo parcial (50.188 casos) o fijos discontinuos (11.436).

Las mujeres no superan el 33% de puestos directivos

El pasado 1 de octubre entró en vigor la equiparación del trabajo a tiempo parcial con el trabajo a tiempo completo a la hora de computar los períodos de cotización necesarios para el reconocimiento de las prestaciones. Así, independientemente del número de horas trabajadas, cada día cuenta como jornada cotizada. Sin embargo, hay otra diferencia que golpea a las mujeres y es que la presencia femenina en la dirección de empresas retrocedió dos puntos el año pasado, descendieron al 16,6% en el conjunto de España (según el informe publicado por la escuela de negocios EADA y la empresa de recursos humanos ICSA).

La consultora Grant Thornton afirma que Galicia es la tercera región del país con mejores datos en este ámbito, ya que calcula que el 33% de los miembros de la alta dirección de las medianas empresas gallegas son mujeres (un porcentaje que solo superan Madrid y Andalucía). No obstante, continúa siendo una tasa muy inferior a la masculina y las previsiones que se manejan a nivel internacional no es que sean muy halagüeñas. Según el Foro Económico Mundial, se tardarán 132 años más en corregir la brecha de género en todo el mundo.

El 84% de las excedencias por cuidados las piden ellas

Otro polo que arroja diferencias es el de los permisos para cuidados de hijos o familiares dependientes, donde se demuestra que las mujeres son las que más arriman al hombro a costa de renunciar o reducir su empleo. Los últimos datos de la Seguridad Social recogen que el año pasado fueron concedidas 54.796 excedencias para cuidar un hijo, menor acogido o familiar y que, de estas, 46.052 -el 84%- fueron solicitadas por mujeres.

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