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Cada semana se denuncia el robo de una bicicleta en las calles de la Boa Vila

Los ladrones no tienen reparos a la hora de romper los candados para llevarse las bicis. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Los ladrones no tienen reparos a la hora de romper los candados para llevarse las bicis. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La Policía Nacional investigó más de 50 sustracciones en 2017, lo que supone una importante reducción respecto a 2016 ▶ Grupos organizados que hurtan para el despiece o la venta online están detrás de la mayor parte de los delitos de este tipo

Unas 50 bicicletas fueron sustraídas en calles y plazas de la Boa Vila en 2017. A una media de un robo cada semana, según los datos que maneja la Comisaría Provincial, los pontevedreses han visto cómo delincuentes con motivaciones de toda clase se han quedado con sus vehículos, con la circunstancia de que muy pocos de estos casos han podido ser esclarecidos por la Policía Nacional.

Las estadísticas, sin embargo, son mejores que las de años anteriores, en los que se alcanzaron cifras que duplicaron a las de 2017, con más de un centenar de bicicletas robadas en 2015 y cerca de esa cifra a lo largo de 2016.

La primavera y el inicio del verano fueron, como suele ser habitual, los meses más prolíficos para los ladrones de bicicletas, que aprovechan la gran presencia de estos vehículos en las calles para apropiarse de ellos y huir sin dejar rastro alguno.

MODUS OPERANDI. Los investigadores de la Comisaría, que lograron recuperar cerca de 20 de esas bicicletas robadas en 2017, explican que el modus operandi más habitual de quienes se dedican a este negocio es la sustracción de vehículos que permanecen varias horas estacionadas en el mismo punto. Cuando se percatan de ello, provistos de herramientas para forzar los sistemas de seguridad (que suelen ser candados sencillos), se llevan los ciclos, que suelen introducir en furgonetas que estacionan en las inmediaciones para evitar cualquier seguimiento.

Otro de los graneros de los ladrones de bicicletas se da en los robos en el interior de garajes y trasteros. Los ladrones también suelen seleccionar sus objetivos, y suelen desechar los vehículos con menor salida en el mercado ilícito.

Por último, también abundan los hurtos al descuido, que se llevan a cabo casi en las narices del propietario. Este sistema tiene lugar en los puntos más céntricos de Pontevedra, donde las aglomeraciones de personas y de vehículos sirven a los ladrones para evitar ser vistos. Los cacos vigilan a distancia al dueño de la bici que pretenden sustraer a la espera de una pequeña distracción. Si se aleja unos metros de la misma o la pierde de vista, actúan con rapidez y se la llevan en cuestión de segundos.

En cuanto a los autores de los hechos, los más difíciles de detectar son los grupos organizados que sustraen por encargo y que ocultan las bicicletas en furgonetas para su posterior despiece.

Otra opción es la venta directa en Internet, que cuenta con el hándicap de que el ladrón se expone a la investigación de la Policía Nacional.

Por último, se han detectado intercambios de bicicletas por dosis de droga en el poblado de O Vao. Los robos son cometidos por adictos a sustancias estupefacientes.

LOS CICLISTAS, MÁS PRECAVIDOS. Un factor que ha influido decisivamente en la reducción de denuncias por robos de bicicletas es la concienciación ciudadana. La Policía lleva años advirtiendo de que la mejor estrategia es la prevención, y los ciudadanos son cada día más precavidos.

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