Calentando motores de fiesta

Público presenciando un concierto en la Praza de España en las fiestas de verano de 2021. DAVID FREIRE
photo_camera Público presenciando un concierto en la Praza de España en las fiestas de verano de 2021. DAVID FREIRE

Le voy a contar a usted, que es joven para recordarlo, cómo eran las fiestas de A Peregrina antes, hace cosa de dos décadas o poco más. Se celebraban en el Recinto Ferial, eso lo primero. Las habían sacado del centro para que el ruido no molestase a los vecinos. Vivir en una zona privilegiada te eximía de escuchar el ruido de las fiestas de tu ciudad.

Había una reina de las fiestas, una señorita de la alta sociedad, siempre con uno de los seis o siete apellidos más lustrosos de las familias bien, que se iban turnando para que una de sus princesitas fuesen la reina del año y las otras damas de honor. Había PTV y PTV, no todos y todas eran iguales. Las PTV de San Antoniño, de Salcedo o de cualquier otro barrio estaban vetadas, no digamos ya nada de las vecinas de una parroquia, de cualquiera.

Había fiestas para ricos y fiestas para pobres. Los pobres podían ir a las atracciones a pasar un rato y gastar un poco. Como ahora, había tómbolas en las que se sorteaban jamones y otras para practicar el tiro de escopetas trucadas. Eso no ha cambiado, pero tampoco tiene nada de malo. Y luego a la verbena a escuchar a las orquestas. Los ricos acudían a los grandes conciertos, que eran de pago y tenían precios prohibitivos. Algunos se dejaban medio sueldo para que sus hijos pudieran comprar las entradas menos caras y asistir a alguno de aquellos grandes eventos. Los que no podían se aguantaban.

Aparte de la semana de las fiestas, el mes de agosto sólo servía para ir a la playa. No existía una programación cultural. El único legado de aquellos años 90 fue el Festival de Jazz que hoy es una referencia mundial, todo hay que decirlo y justo es reconocerlo. Aparte de eso, nada de nada. El verano era para salir de Pontevedra salvo en la semana de fiestas.

Falta una semana, pero Pontevedra ya está hirviendo de gente y de cultura. Se respira fiesta ya

Todo esto, que le sonará anacrónico, sigue sucediendo en cientos o miles de municipios del Estado español, grandes y pequeños. Siguen entendiendo las fiestas patronales como unos días para que todos disfruten, pero unos más que otros. Los que pueden, las familias ricas y de abolengo (han de darse las dos condiciones) ven a sus hijas convertidas en reinas y damas de honor, algo que se niega incluso a las hijas de los nuevos ricos, que en todo caso se pagan unas fiestas prime mientras que los que no tienen ese poder adquisitivo se conforman con el contrato básico, que solamente incluye unas orquestas baratas y acudir a los puestos del tiro al blanco o a los coches de choque, a ser posible el último día, que bajan los precios.

Democratizar las fiestas, socializarlas y hacerlas verdaderamente públicas es otra de esas cosas que aquí se han hecho y por ahí adelante terminarán haciendo por puro sentido común. Dotarlas de un soporte de actividades culturales públicas que se desarrollan desde semanas antes es algo que debe hacerse como se hace aquí. Las fiestas patronales en Pontevedra son mucho más que unos fuegos artificiales y unas pocas orquestas para bailar. La programación es brutal, tanto que los que no somos amantes de las multitudes elegimos eventos menos populosos, que afortunadamente los hay para todos los gustos.

Por suerte, la ciudad se presta a todo ello porque está repleta de espacios públicos. Y es así porque cuando se habla de un Modelo integral, también se tiene en cuenta que se celebrarán eventos multitudinarios en los grandes espacios y otros de menor presencia de público en cualquiera de nuestras plazas. Y que ofrecemos la posibilidad de ir de uno a otro lado dando un paseo que puede que nos deje en una terraza sabiendo que tarde o temprano nos toparemos con algo que nos atraiga. Eso facilita las cosas. También es verdad que la concelleira de Festas, Carme da Silva y su equipo tienen mucho más trabajo, pero eso es su problema. El nuestro es disfrutar. Mi señora y yo lo que hacemos a veces es salir sin proyecto, sin consultar ni el programa y encontrarnos con algo imprevisto aquí o allá. Lo hacíamos antes de la pandemia, que en esa etapa era mejor ir a tiro fijo, y lo haremos de nuevo este año, en el que podremos celebrar por fin las fiestas sin límites ni restricciones. Falta una semana, pero Pontevedra ya está hirviendo de gente y de cultura. Se respira fiesta ya y para muchos será un reencuentro con las fiestas prepandémicas o un encuentro con las postpandémicas, llámelas usted como quiera.

Vaya usted calentando motores, que estamos ahí mismo, a la vuelta de la esquina.