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El calor provoca un éxodo a las grandes playas y deja espacio en las más urbanas

Playa de Mogor. D. FREIRE
Playa de Mogor. D. FREIRE
Portomaior, Lourido y Cabeceira, los lugares más próximos a la capital, gozaron de una ocupación moderada

Con temperaturas que alcanzaron a mediodía los 34 grados en muchos puntos del centro de la provincia, las playas y los espacios fluviales se convirtieron en el objeto de deseo de los ciudadanos propiciando una de las estampas de lleno absoluto que tanto se anhelan desde los sectores de la hostelería y el turismo, pero que en este año marcado por la pandemia es necesario mantener bajo control. La tónica general en los arenales de referencia de Sanxenxo, Poio, Marín y Bueu fue la de alcanzar buena ocupación, con mayor concentración en las playas más populares y menos en las más próximas a la capital como Portomaior, en Marín, o Lourido y Cabeceira, en Poio.

En O Salnés, las playas de Sanxenxo, O Grove, Vilanova y A Illa registraron el pico de afluencia delo que va de verano. En la mayor parte no se produjo un abarrote que impidiese circular con comodidad, pero en la de Silgar no sucedió tal cosa y un efectivo de Protección Civil, megáfono en mano, pidió a los bañistas que mantuviesen la distancia de seguridad.

La visión de las mascarillas fue una excepción, y lo mismo sucedió con las parcelas acotadas por el Concello. Solo estuvo ocupada parcialmente, la primera de ellas, la de color violeta y más cercana al litoral, mientras otras seis permanecieron vacías. Se repitió la escena habitual de los bañistas caminando por el borde del agua y sumergidos en ella para hacer más llevadero el calor.

Las playas fluviales de la comarca están ganando adeptos y en ellas es sencillo mantener las distancias dentro y fuera del agua

La situación fue similar en A Lanzada. El Servizo Municipal de Emerxencias de O Grove entregó mascarillas a quienes las solicitaron, aunque una parte importante ya contaba con ellas, y también insistieron en la necesidad de mantener la distancia, una exigencia que resultó fácil cumplir por las dimensiones de este arenal. En torno al 60% del arenal de O Bao, en A Illa, estuvo ocupado, pero en esta playa la temperatura del agua era muy baja, por lo que pocos se atrevieron darse un breve baño, y lo mismo sucedió en O Carreirón. A su vez, la presencia de bañistas fue notable en O Terrón (Vilanova). En cuanto a Marín y Bueu, las medidas de distancia entre los usuarios se respetaron en la arena aunque el agua fue el mayor atractivo de la jornada con decenas de bañistas para hacer frente al calor y en este espacio la tarea era más complicada. Continúa a pleno rendimiento el sistema de control de aforo virtual disponible en la web del Concello que, a lo largo de esta semana, pasará a encontrarse físicamente en los cuatro arenales controlados con la instalación de los dispositivo, así como la pantalla LED en las inmediaciones de la Alameda para los vehículos que se dirigen hacia la zona. También se espera para esta semana la puesta en marcha de la app para comprobar de forma virtual el aforo.

Las playas fluviales, A Lama, Cerdedo-Cotobade, Ponte Caldelas y Pontevedra también ganaron usuarios que buscaban evitar el calor y las aglomeraciones de la costa. En los cuatro casos, fuentes locales explican que este año hay más visitantes y mejores registros que otros veranos, pero que es bastante sencillo mantener las distancias dentro y fuera de los ríos.

La previsión para este domingo es que se repitan las condiciones atmosféricas, con máximas de hasta 35 grados en la provincia y vientos de 11 kilómetros por hora.

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