Otro capo que vuelve a volar libre

Fikri Amellah, considerado socio directo de los narcotraficantes gallegos para el gran tráfico de cocaína y de hachís, detenido por la Policía Nacional de Pontevedra en el marco de la operación Medellín y por la UCO en una redada que salpicó a Roberto Martín, sale de prisión tras pagar 400.000 euros de fianza y por "arraigo familiar en España"
Fikri Amellah, tras ser detenido por la Guardia Civil en Barcelona.  UCO
photo_camera Fikri Amellah, tras ser detenido por la Guardia Civil en Barcelona. UCO

El Juzgado Mixto número 2 de San Roque (Cádiz) puso en libertad hace dos semanas a Fikri Amellah, considerado el mayor capo del hachís y la cocaína del sur de Europa y aliado directo de los clanes gallegos para el tráfico de ambas drogas. Y el pasado viernes, en la Audiencia Nacional, se desestimó el recurso para devolverle a la cárcel elaborado por la fiscal jefa Antidroga, Rosa Ana Morán. Allí compareció ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, Manuel García Castellón, que rechazó la idea del Ministerio Público alegando "arraigo en España".

Sobre él pesaba una orden internacional de búsqueda y captura hasta que fue detenido en Barcelona en diciembre de 2021, en la Operación MVRand coordinada por la UCO de la Guardia Civil. Unos meses antes de aquello, un gran alijo de cocaína había entrado en España por costas de Huelva. El patrón era un vilagarciano, presunto hombre de confianza de Carlos Silla, y uno de los supuestos jefes era el citado Fikri. Así lo mantiene la Sección Greco Galicia de la Udyco Central, que le sitúa en el nivel más alto en la operación Medellín, al lado de Jonas Falk, El Pablo Escobar Sueco, y de Julio Murillo Figueroa, de cuyo arresto dio cuenta ese periódico hace algunas semanas.

A diferencia del caso de Karim Bouyakhrichan, el holandés que lideraba uno de los clanes más importantes de la Mocro Mafia -la organización criminal que atemoriza a Bélgica y Países Bajos-, Amellah no ha salido de la cárcel por un error o descoordinación judicial. Su puesta en libertad ha sido incluso más fácil: no ha tenido mayor problema para pagar los 400.000 euros de fianza que le impuso el juzgado gaditano. Más elevada que los 50.000 euros solicitados a Bouyakhrichan por la Audiencia Provincial de Málaga, pero aun así calderilla para Amellah, al que la UCO de la Guardia Civil le había incautado un millón de euros en efectivo cuando fue detenido en su piso del Poble Sec.

La Audiencia Nacional, además, no le ha exigido fianza alguna. Acusado de un delito contra la Salud Pública por haber organizado el citado envío en alianza con los gallegos, García Castellón ya lo puso en libertad provisional sin fianza el 27 de diciembre de 2023. Una medida que repitió el pasado día 10, tras comparecer ante él Amellah, que ya había pagado la fianza impuesta por el juzgado de San Roque y estaba libre. Según explican fuentes judiciales, García Castellón apoya su decisión en el tiempo transcurrido en prisión -dos años y medio-, así como en "el arraigo que tiene en España, con domicilio fijo en Barcelona, donde vive con su mujer y sus tres niños dependientes de él".

Clasificado como "objetivo de alto nivel" por la Europol

Al narco, de origen marroquí pero nacionalidad española y 46 años de edad, lo buscaban las policías de Francia, Bélgica, EEUU y Marruecos. Europol lo había clasificado como "objetivo de alto nivel". Pero eso no fue óbice para que la fiscalía gaditana, la única parte acusadora en el procedimiento, informara a favor de su puesta en libertad provisional bajo fianza de 400.000 euros, después de que la defensa del capo pidiera su salida de prisión debido al tiempo que llevaba entre rejas. La jueza decidió en el mismo sentido. A Amellah se le acusa de pertenencia a organización criminal y tráfico de drogas.

Como medidas aseguratorias, se le ha retirado el pasaporte y tendrá que comparecer cada semana en el juzgado de San Roque. En la Audiencia Nacional, por el contrario, sólo cuando sea llamado, no se ha fijado una periodicidad. En este caso, sin embargo, la Fiscalía sí solicitó sin éxito la prisión provisional comunicada y sin fianza del supuesto narcotraficante.

La primera vez que García Castellón lo dejó en libertad, sin fianza y a la espera de juicio, fue por organizar el alijo de 3,2 toneladas de cocaína en un velero que viajó de Venezuela a España y que fue localizado en la costa de Huelva a comienzos de 2021. Precisamente, la bautizada como Operación Medellín sirvió para acreditar el nexo entre los narcotransportistas gallegos y la Mocro Mafia, pero también con Jonas Falk, el Pablo Escobar sueco, considerado el mayor traficante del norte de Europa para las autoridades. Entonces, uno de los motivos que llevaron a García Castellón a acceder a la solicitud de la defensa de Amellah fue que Francia aún no le había enviado las conversaciones de móvil desencriptadas que habían servido para descubrir su participación en el alijo.

La Justicia española, que tenía la opción de mantener a Amellah en la cárcel hasta diciembre de 2025, agotando los plazos legales, tendrá ahora que responder al previsible descontento de las autoridades de distintos países, la segunda vez en unas semanas tras el error cometido con Bouyakhrichan.

Fikri Amellah se convirtió en uno de los capos más buscados de Europa tras organizar con notable éxito la logística del tráfico de hachís desde África hasta aguas próximas a España. Allí les suministraba la droga a otras organizaciones, como la de Los Castaña y la encabezada por Abdellah El Haj Sadek, el Messi del Hachís, los clanes más importantes del Campo de Gibraltar. Después aprovechó una operativa tan bien engrasada para dar el salto a la cocaína.

Suyas fueron indiciariamente las 4,3 toneladas de hachís confiscadas en San Pedro del Pinatar (Murcia) en octubre de 2021 y, ocho meses antes, el alijo de 1,8 toneladas de cocaína transportadas por el barco Nehir, atribuido a Amellah y a clanes gallegos, si bien ni uno ni otros fueron procesados en la Audiencia Nacional.

El capo llevaba años en el radar de las fuerzas de seguridad, por lo que había dejado la grandiosidad de Sotogrande, donde residía, por un piso anónimo de Barcelona. Allí se escondía discretamente, alejado de la vida de lujo indiscreto que había llevado hasta entonces. Había comprado una heladería, dos bares y un kebab, según contó El País. Y allí lo sorprendieron los agentes de la UCO, mientras organizaba varias operaciones con media decena de móviles a su alrededor.

En la misma operación fue detenido, en Vigo, Roberto Martín González, hermano del alcalde de Sanxenxo, Telmo Martín, en su día el diputado que más patrimonio declaró hace tres legislaturas. A Roberto Martín, que ya había sido condenado en 2014 a tres años y seis meses de prisión por un delito contra la Hacienda Pública, se le acusó entonces de blanquear dinero procedente del narcotráfico. Según los investigadores de la Guardia Civil, se había reunido "en varias ocasiones" con Fikri Amellah.

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