Capturan en Medellín al gran proveedor de cocaína de los narcotraficantes gallegos

Julio Andrés Murillo Figueroa, que se inició a las órdenes de Pablo Escobar, sería el encargado de enviar los alijos que recibía la red de Carlos Silla, según la Policía. Se ocultaba en una urbanización de lujo. También se le asocia con la Mocro Mafia y la 'Ndrangheta italiana
Uno de los paquetes de cocaína que envió el ahora detenido a España. fotos: POLICÍA NACIONAL/GUARDIA CIVIL
photo_camera Uno de los paquetes de cocaína que envió el ahora detenido a España. POLICÍA NACIONAL/GUARDIA CIVIL

En julio de 2022, agentes de la Udyco Central de la Policía Nacional, en una operación conjunta con la Policía de Suecia, la Ofast francesa y la Policía de Holanda, coordinados por Europol, desarticulaban una de las organizaciones de narcotraficantes más activas de Europa.

La operación, liderada por la sección Greco Galicia con base operativa en Pontevedra, partió de la desencriptación de las comunicaciones de las grandes organizaciones criminales y sirvió para la detención de cinco personas en España, entre ellas dos personas muy relevantes en el seno de la Mocro Mafia en el Suroeste de Europa: Jonas Falk, considerado el capo más poderoso del Norte de Europa, llamado 'El Pablo Escobar sueco', y el marroquí Fikri Amellah, que entonces ya estaba en prisión tras haber sido detenido por la Guardia Civil.

El operativo sirvió para enlazar todas las patas de la mayor red transoceánica de tráfico de cocaína en veleros, la que, según fuentes policiales, dirigía el vilagarciano Carlos Silla. Ello fue así después de la intervención de 1.600 kilos de cocaína que habían llegado a España por costas del Sur del país en un barco patroneado por otro vilagarciano, Pablo V.B., persona de confianza del citado Silla, un alijo que la Policía consiguió vincular al resto de los investigados.

Es en ese punto cuando aparece Julio Andrés Murillo Figueroa, que evitó la detención en aquella primera fase y que cayó este jueves 22 en una urbanización de lujo de Llano Grande, a las afueras de Medellín. Considerado el máximo representante de los sucesores del cártel de esa ciudad colombiana en Europa en la actualidad (no en vano, se inició a las órdenes del capo más famoso de todos los tiempos), sería, según los cuerpos policiales investigadores, el proveedor de la droga que acababan introduciendo los narcotraficantes gallegos para distintas organizaciones, especialmente la citada Mocro Mafia, pero también la 'Ndrangheta italiana. De hecho, las autoridades de ese país también le seguían la pista.

Murillo Figueroa cayó en el marco de la operación Urano, que sucede a la operación Medellín en la que habían sido detenido los anteriormente citados salvo Pablo V.B., que caería tiempo después cuando pretendía cruzar la frontera entre Polonia y Ucrania. Pensaba que se encontraba seguro en su país, pero la Dirección de Investigación Policial (Dipol) de la Policía Nacional de Colombia, en una veloz maniobra conjunta con la Udyco Central, dio cumplimiento a la notificación roja de Interpol dictada desde España y que le reclamaba por la investigación iniciada en Pontevedra.

El ahora detenido, según las informaciones de las que disponen los investigadores, disponía de contactos para hacer llegar la cocaína desde Colombia a Venezuela y, desde allí, para hacer llegar los cargamentos a otras embarcaciones frente a las costas de Sudamérica. En ese momento entraba en escena un individuo de origen africano y pasaporte francés, encargado de gestionar esa operativa que también fue identificado.

El narcotraficante colombiano llevaría más de una década realizando envíos desde Colombia a España, manejando una amplia red de contactos en Galicia, pero también en otros puntos de España, Francia e Italia. Gracias a su experiencia en el mundo del narcotráfico, había conseguido construir un entramado delincuencial con el fin de introducir en Europa las ingentes cantidades de cocaína que sus clientes le reclamaban. Y los clientes no eran "cualquiera". Eran 'el Pablo Escobar sueco', Fikri Amellah y la Mocro Mafia.

Fikri, su presunto socio, también domina el hachís

Fikri Amellah ya estaba en prisión cuando se le anunció su supuesta implicación en la operación Medellín. La desencriptación de las comunicaciones que empleaban los narcos por parte de las autoridades europeas desveló su importancia en los grandes negocios de la cocaína al lado de colombianos y gallegos, entre otras organizaciones, cuando hasta ese momento estaba considerado uno de los mayores traficantes de hachís en la zona Sur de España.

El marroquí, arrestado en Barcelona antes del operativo, sería enlace con la temida Mocro Mafia y controlaría parte de la recepción de la droga que llegaba en los veleros pontevedreses. GUARDIA CIVIL
El marroquí, arrestado en Barcelona antes del operativo, sería el enlace con la temida Mocro Mafia y controlaría parte de la recepción de la droga que llegaba en los veleros pontevedreses. GUARDIA CIVIL

Fue la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la primera en golpear con fuerza a este sospechoso, al que llegaron a atribuir la organización del alijo de cocaína del Nehir (el barco que hubo que reflotar tras un intento de hundimiento por parte de los narcos), algo que no se acreditó en la vía judicial. Fue detenido en diciembre de 2021 en Barcelona. Le atribuyen una gran organización con capacidad para almacenar grandes cantidades de hachís en Marruecos para su posterior envío en narcolanchas a España mediante acuerdos con organizaciones del Campo de Gibraltar, y el blanqueo de los beneficios.

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