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Capturan a 'Chiche Smith', acusado de enviar toneladas de cocaína a Galicia

'Chiche Smith', tras ser detenido. @NARCOTRAFICOBYVMS
'Chiche Smith', tras ser detenido. @NARCOTRAFICOBYVMS
El supuesto capo Emilio Martínez, alias 'Chiche Smith', fue detenido en Venezuela bajo una identidad falsa

Un capo ha caído. Y no uno cualquiera. La Policía Nacional Bolivariana en coordinación con el Ministerio Público del país sudamericano arrestó el sábado en Lechería, en el estado venezolano de Anzoánegui, a Emilio Enrique Martínez, alias Chiche Smith, considerado responsable de la organización criminal que más cocaína ha enviado a Galicia en el siglo XXI. Con lazos históricos con los principales clanes del narcotráfico en las Rías Baixas, se le investigó por su supuesta relación con el pesquero San Miguel (tras cuyo abordaje cayeron nombres muy conocidos que no fueron condenados por falta de pruebas), con el Pacífico, con el Riptide (cuyo cargamento pretendían recoger, entre otros, Marcos Vigo, Tucho Carballa y Viñas Morgade, peces gordos en la ría de Arousa) y con el Coral I (por el que paga penas de prisión O Mulo). Esos alijos y otros muchos de los que las autoridades nunca tuvieron constancia suman miles de kilos de cocaína, pero su leyenda creció hasta límites insospechados cuando fletó El Almacén, un megabuque fantasma que se plantó en un punto desconocido del Atlántico para recoger fardos desde Sudamérica y entregarlos camino a Europa, la mayor parte de las veces con gallegos como punta de lanza.

Chiche Smith llevaba tiempo bajo el radar de la DEA, que acusó al gobierno de Maduro de protegerle. No en vano, la Drug Enforcement Administration le ubicó al servicio del Cártel de Los Soles, organización criminal presuntamente liderada por el propio presidente del país bolivariano que contaría con Diosdado Cabello y con Hugo El Pollo Carvajal como hombres fuertes a este lado del Atlántico.

El presunto capo, muy conocido entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España en general y en el cuartel general de Greco Galicia, en Pontevedra, en particular, fue arrestado con un carné de identidad falsificado. Empleaba el nombre de Guillermo Valera en una célula expedida pocos días antes de que el régimen de Nicolás Maduro iniciara un gran operativo contra el cártel de Paraguaná, la organización criminal supuestamente liderada por Smith. En la redada cayeron una veintena de personas, todas ellas familiares o colaboradoras de Emilio Martínez, pero el líder se subió a una avioneta y huyó. El sábado fue capturado junto a su hija y su nieto. Ellos sí empleaban su auténtica documentación. En las últimas horas, la Policía Bolivariana le trasladó a Caracas por orden judicial.

LA PRIMERA REDADA. Smith tenía colgada la orden de búsqueda y captura de Interpol desde hacía tiempo. Al menos desde abril de 2020, cuando la Guardia Nacional Bolivariana tomó por asalto el área de Punto Fijo, una región con salida al mar y controlada durante décadas por la familia del ahora detenido. La DEA tiene claro que la organización de Emilio Martínez operaba al amparo del cártel de Los Soles y que utilizaba barcos de la PDVSA (filial de la petrolera nacional venezolana) para enviar alijos de cocaína tanto hacia Estados Unidos como, especialmente, hacia Europa. El diario Primer Informe señaló tras la redada que el jefe de la Policía Judicial del estado de Falcón y el propio gobernador permitían las actividades del cártel de Chiche. La exfiscChegada ao porto de Vigo do barco capturado en alta mar cargado de droga.al general del país, Luisa Ortega, llegó a declarar que "el caso del cártel de Paraguaná es el claro ejemplo de que el narcotráfico en Venezuela opera en sociedad con jerarcas de la tiranía madurista".

Sin embargo, sea o no una maniobra efectista, lo cierto es que Emilio Martínez se halla bajo custodia y se enfrenta a diferentes cargos, el principal la supuesta dirección de "un grupo estructurado de delincuencia organizada dedicado al transporte ilícito de drogas hacia Europa". 

EL KARAR... Y EL SUBMARINO. La Policía Nacional tiene claro que el ahora detenido es el responsable del envío de miles de kilos de cocaína hacia Galicia a lo largo de los últimos 20 años. Empleando el Delta del Orinoco y aguas cercanas a Guyana y Surinam para la partida, comenzó por fletar el ya citado Almacén y pesqueros de último viaje, barcos de río, muchos de ellos desvencijados, utilizados para una travesía marítima final y ser abandonados tras el narcotransporte. Ejemplos de ello serían el San Miguel o el Coral I, incautados en aguas internacionales con graves problemas de flotabilidad y repletos de cocaína en sus bodegas. Detrás de la introducción en tierra de la droga siempre había clanes gallegos, como sucedió años atrás, en la época de Patoco, Parido o El Presidente, en la primera década del actual siglo.

Sin embargo, no es preciso irse tan lejos para apreciar los presuntos vínculos de Emilio Martínez con Galicia. De hecho, están muy cerca. Así lo concretó en mayo de 2020 el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela (que opera desde Bogotá a causa de la crisis diplomática y que hace las veces de embajador), cuando afirmó que detrás de las casi cuatro toneladas de cocaína incautadas a bordo del buque Karar (el que, según la jueza, iba a recoger el Clan Santórum), estaba envuelto el gobierno chavista. "Hay personas del régimen involucradas" fueron las palabras exactas de James Story. El gobierno venezolano, representado por Néstor Reverol, ministro de Interior y Justicia, negó entonces la mayor, diciendo que "es un falso positivo queriendo hacer que esa droga procedía de Venezuela". Reverol decía que los dispositivos de seguimiento del Karar indicaban que no tocó aguas jurisdiccionales de su país. Su versión no concuerda ni con el posicionamiento conocido del barco (que, como ocurre siempre en estos casos, dejó de transmitir en cuanto comenzó a llenar sus bodegas de coca), ni con las investigaciones de la National Crime Agency, la DEA, la Dirección Antinarcóticos y la Policía Nacional, que aseguran que la embarcación permaneció fondeada en la Guajira, zona limítrofe entre Colombia y Venezuela, a la que llegó desde Panamá y desde donde tomó rumbo a las Rías Baixas.

En paralelo, fuentes confidenciales explicaron a este periódico que el jefe del cártel de Paraguaná podría estar detrás de la financiación de una parte de los más de 3.000 kilos de cocaína que llegaron a Aldán a bordo del famoso semisumergible. Esa versión toma impulso si se da por buena la hipótesis policial que señala al Clan Santórum como el encargado de recoger ese alijo (que no habría salido tras recibido un chivatazo). El Karar, vinculado con Los Soles y Paraguaná por Estados Unidos, sería una forma de pagar la pérdida de la mercancía incautada en el interior del narcosubmarino.

ARRAIGO EN LA ZONA. La familia de Emilio Martínez manejaba a su antojo, según la Guardia Nacional Bolivariana, a funcionarios de la PDVSA para emplear sus barcos en los alijos. Al mismo tiempo, su familia mantenía lazos estrechos con las autoridades políticas del estado de Falcón (designadas todas ellas por el régimen de Maduro) y también con la población del entorno. No en vano, además de colaborar con distintas actividades sociales y deportivas a modo de benefactor (al más puro estilo de otros capos como Escobar en Colombia o Miñanco en Galicia), creó la Fundación Carmen Virginia Martínez, considerada ahora como una fachada para las actividades ilícitas del cártel y nacida bajo el pretexto de realizar tareas en beneficio de la comunidad. Su sede, que fue registrada en la mencionada operación de la GNB, recibió pocos meses antes al alcalde, que condecoró a sus responsables.

LAS RUTAS DE LA DROGA. El estado de Falcón y la península de Paraguaná, el área dominada durante años por Martínez, es, según los informes que manejan las distintas fuerzas antidroga internacionales, una región clave para la carga de alijos de cocaína destinados a Estados Unidos y Europa. Las estrechas relaciones delChiche Smith cártel con la sociedad civil y política le servirían para operar con impunidad, mezclando negocios lícitos e ilícitos, como buen narcoempresario. El modus operandi más habitual para cargar los barcos es mediante su fondeo en el área costera cercana, tal y como ocurrió en el caso del Karar. Pequeñas embarcaciones o avionetas entregan los fardos hasta un buque que simulará una travesía legal para acercarse a Estados Unidos o Europa.

Paralelamente, y unos kilómetros más al Sur, se lleva a cabo un segundo modelo de carga. En el interior del Delta del Orinoco, pesqueros reciben poco a poco la cocaína, que posteriormente transportan por el Atlántico. Son los famosos barcos de último viaje tan conocidos en Galicia por ser abordados una y otra vez en su camino hacia las rías.

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