Carlos López-Otín: "En global, es más probable curarse de un cáncer que no hacerlo"

Entre sus campos de estudio están los mecanismos responsables de que ciertas mutaciones causen tumores, el lado oscuro del genoma y las claves moleculares y celulares de salud y envejecimiento; y entre sus trabajos más recientes destaca la detección de bacterias pro-longevidad y el diseño de estrategias de edición génica para tratar el envejecimiento prematuro
Carlos López Otín. GONZALO GARCÍA
photo_camera Carlos López Otín. GONZALO GARCÍA

El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Oviedo; Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal, Premio Europeo FEBS de Bioquímica, Premio Rey Jaime I de Investigación y Doctor Honoris Causa por varias universidades nacionales y extranjeras. Este es el impresionante currículum del doctor Carlos López-Otín, que este jueves protagonizó una charla magistral en el Pazo Provincial de la Deputación de Pontevedra, en el marco del evento organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer con su Tour del Cáncer. En este acto también presentó su libro ‘Egoístas, inmortales y viajeras: Las claves del cáncer y de sus nuevos tratamientos: conocer para curar’. Los beneficios obtenidos con la venta de esta obra son destinados íntegramente a la AECC.

Dicen que el futuro del tratamiento del cáncer pasa por descifrar genéticamente cada tumor y aplicar un tratamiento específico. ¿Cuánto hemos andado de este camino y cuánto nos queda por recorrer?

Efectivamente, los avances tecnológicos nos han permitido descifrar los genomas del cáncer para conocer las mutaciones concretas que están en el origen de cada tumor de cada paciente. Esta extraordinaria aproximación ha abierto la posibilidad de una Oncología personalizada y de mayor precisión, pero todavía necesita solventar algunos problemas relacionados con su implementación de manera amplia e igualitaria. El empleo de algunas variantes más sencillas de estos análisis mutacionales, como los llamados paneles de genes, ya ha mejorado su accesibilidad de manera muy notable.

El cáncer es la segunda causa de muerte en España. ¿Bajará algún día de ese puesto del pódium?

La verdad es que los números del cáncer son abrumadores, al final del año en el que ahora vivimos se habrán diagnosticado cerca de 300.000 nuevos tumores malignos en España. Pero frente a estos números tenemos que recordar otros muy importantes: el número de personas que se curan de un tumor maligno ya es mayor que el de los que no logran superar la enfermedad. Esto significa que, en global, es más probable curarse de un cáncer que no hacerlo. Además, hay tumores que todavía no se pueden curar, pero se pueden cronificar lo cual nos permite convivir con ellos durante años. Por supuesto, no podemos ser complacientes con lo insuficiente, pues hay algunos tipos de tumores en los que las tasas de curación son muy bajas. Es en ellos en los que hay que multiplicar el esfuerzo y la investigación.

¿Es entonces el cáncer algo inevitable?

Respecto a la inevitabilidad del cáncer, hay que asumir que esta enfermedad es muy antigua y forma parte de nuestro legado evolutivo. En el libro ‘Egoístas, inmortales y viajeras’, relato la larga historia del cáncer y expongo casos de tumores muy antiguos. Los dinosaurios tuvieron tumores malignos, lo mismo que los tienen las plantas o cualquier organismo con un mínimo grado de complejidad celular. Por tanto, mientras poseamos materia biológica en nuestros cuerpos y no seamos esos robots que algunos creen que representan el horizonte cercano para la humanidad, el cáncer estará presente en nuestras vidas.

Es uno de los expertos más citados en el campo de la biología molecular. ¿Dónde tiene el foco puesto ahora mismo?

En el ámbito del cáncer estudiamos los mecanismos responsables de que ciertas mutaciones concretas causen tumores de unos u otros tipos. También estudiamos el lado oscuro del genoma, aquellas regiones que no llevan información para producir proteínas pero que tienen una importancia capital en la vida de las células. En paralelo, seguimos explorando las claves moleculares y celulares de la salud y del envejecimiento. Entre nuestros trabajos más recientes destacaría la detección de bacterias pro-longevidad y el diseño de estrategias de edición génica para el tratamiento del envejecimiento prematuro.

Cada día nos desayunamos titulares de avances en el tratamiento del cáncer, pero ¿tiene capacidad el sistema sanitario para ponerlos en práctica de forma masiva?

Efectivamente, los avances son continuos, pero los visualizo como una lenta marea creciente cuya traslación a la clínica no puede ser muy rápida porque la prudencia debe presidir la introducción de cualquier nuevo medicamento. Hay mucho margen de actuación para evitar retrasos en el proceso de implementación de los avances en el laboratorio a la práctica clínica. Por ejemplo, el empleo de nuevos modelos de investigación como los basados en los llamados organoides, o los nuevos formatos de ensayos clínicos han comenzado a generar resultados muy prometedores. Es cierto que la capacidad del sistema sanitario es limitada, pero no es menos cierto que el cuidado la salud y de la vida debe ser la prioridad de la sociedad. Cuando escucho que la introducción clínica de un avance científico no es posible porque su precio es muy elevado, me pregunto si tal vez la cuestión que habría que responder es: ¿se ha calculado cuál es el precio social en salud y vida de no implementarlo?

"Estoy convencido de que nada salvará más vidas que la prevención o la educación en salud"

Si tuviera que elaborar una lista de deberes para combatir el cáncer, ¿qué se debería resolver primero?

La prevención, la educación sobre la corresponsabilidad en el cuidado de la salud. Estoy convencido de que nada salvará más vidas que la prevención o la educación en salud. Ni los tratamientos más sofisticados, ni los avances científicos más sorprendentes llegarán tan lejos como la posibilidad de anticiparse al desarrollo de los tumores. Las medidas preventivas son muy claras y contundentes, pero nos empeñamos en no seguirlas o en no prestarles demasiada atención. La gira de conferencias que hemos emprendido por toda España en favor de la Asociación Española Contra el Cáncer trata de explicar las claves del cáncer y de las nuevas terapias, pero una parte importante del mensaje que repite Ramón Reyes, el presidente de la Asociación, se resume en tres palabras: prevenir para vivir.