EFECTO PO2

Pontevedrando... El cartel de la Zona de Baixas Emisións

César Mosquera muestra la señal que indicará en Pontevedra las Zonas de Baixas Emisións (ZBE). DAVID FREIRE
photo_camera César Mosquera muestra la señal que indicará en Pontevedra las Zonas de Baixas Emisións (ZBE). DAVID FREIRE

Esto es una maravilla. Bien analizada, esta historia tiene un poco de humor, de tragedia, de épica y hasta de ciencia ficción. Con un año de retraso, la Dirección General de Tráfico, DXT por sus siglas en galego, autorizó los carteles duramente negociados con el Concello de Pontevedra para señalizar las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), algo obligatorio para todas las ciudades de más de 50.000 habitantes y que debe entrar en vigor ya mismo, el primero de enero de 2024. El que mejor esclareció los pormenores del asunto fue mi admirado Serxio Barral, pero como no voy a recomendar aquí a la competencia, olvide inmediatamente la cita.

El cartel que se expondrá en toda España es diferente al que hemos logrado que se ponga en Pontevedra. Ya hemos hablado de esto, pero recordamos: por imposición de normativas europeas, todas las ciudades medianas o grandes están obligadas a delimitar y señalizar las llamadas zonas tensionadas, aquellas en las que el tráfico se desboca y supera los límites de contaminación exigidos. En esas zonas se restringirá el tráfico de dos maneras: una, limitándolo a vehículos con etiquetas ambientales; y otra, cobrando un peaje a los ciudadanos que tienen un Megane a gasoil, como es el caso de mi familia.

Toda vez que el objetivo es reducir las emisiones de gases contaminantes y la recuperación de las vías públicas para los peatones, Pontevedra inició una pelea por una tercera vía, la de las ciudades que ya habían reducido el tráfico a lo mínimo necesario y cumplían sobradamente los objetivos propuestos en cuanto a reducción de tráfico y la consiguiente disminución de gases de efecto invernadero. Con apoyo de la Rede de Cidades que Camiñan, que preside el alcalde Lores, Pontevedra logró hace ya un año que se aplicara esa excepcionalidad, pero quedaba un asunto pendiente: el cartel, de momento único para Pontevedra, que debía ser autorizado por la DXT.

Bueno, mientras Pontevedra negociaba el texto y el diseño del cartel, ninguna otra ciudad de Galiza se empleó en esa tarea porque ni siquiera sabían, ni saben, qué partes de su casco urbano serán declaradas ZBE ni saben si aplicarán la medida limitando el acceso a los coches ecológicos, como si tal cosa existiera, o cobrar un peaje. O sea que la única ciudad que estrenará cartel es también la única que tiene un cartel propio. Y mucho antes lo tendríamos, pero la burocracia va como va. Nosotros pedíamos un fondo naranja, no sé por qué, y la DXT, tampoco sé por qué, impuso que fuera blanco.

Ningún vehículo a motor sufrirá restricción alguna por circular en nuestra ciudad. Me hizo gracia el texto del cartel, que es una maravilla de la retranca comunicativa. Primero pone una señal, que esa sí será compartida por todas las ciudades en la que se ve un coche echando humo. Salvo en Pontevedra, bajo ese coche chungo se ven los logos de las etiquetas que han de tener los coches que quieren entrar o lo que tienen que pagar. La nuestra no. Se ve el coche chungo, y luego dice así: "Agás tráfico necesario e servizos". Lo pone en varios idiomas para que luego no llegue un alfa mesetario en plan: "Es que yo no sé lo que es agás y por eso entré en la ciudad y aparqué mi submarino nuclear en Benito Corbal".

Pero si analizamos lo de "Agás tráfico necesario e servizos", es una frase retranqueira que entiende a la primera quien conozca la realidad pontevedresa, porque sabemos lo que eso significa: "Agás os que xa entran a diario", que son precisamente el trafico necesario y los servicios. Yo añadiría esto: "que para iso levamos máis de vinte anos traballando neste choio". Somos, otra vez, pioneros y en este caso por partida doble o triple: por adelantarnos a las exigencias comunitarias y españolas cuando no existían; por ser los primeros en crear nuestra ZBE; por ser los primeros en lograr una excepción única en Galiza y en España; y una cuarta razón sobrevenida: que vamos a ser una de las poquísimas ciudades del Estado que no va a perder un chorro de dinero europeo por no cumplir con la normativa a tiempo.

Entiendo las críticas de quien está obligado a hacerlas, pero no las comparto porque en este caso no se sostienen. No, no habrá un incremento significativo de multas. Sí, sí tendremos que colocar más cámaras porque nos obliga Europa, y si todo nuestro casco urbano requiere más cámaras que las que se instalarán en otras ciudades, algunas de ellas más grandes, es porque toda la ciudad se ha declarado ZBE sin restricción de ningún tipo. Serán multados los que ya lo son hoy, yo qué sé, un paleto madrileño que viene aquí a probar su nuevo tanque diseñado para saltar lombos a 120 kilómetros por hora.

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