"Sen casa, teño que durmir coas cabras"

Tres décadas después de la construcción de su vivienda, Manuel Gallego ha visto cómo su casa acabó reducida a escombros. La Agencia de Protección de la Legalidad Urbanística (Aplu) ordenó el derribo del inmueble a raíz de la denuncia presentada por una vecina de Leborei (Cerponzóns) que está enemistada con Manuel.
Manuel Gallego junto a su casa convertida en una montaña de escombros, este sábado. DP
photo_camera Manuel Gallego junto a su casa convertida en una montaña de escombros, este sábado. DP

"Isto é un pesadelo. Quedo sen unha boa casa que construín con moito esforzo e non teño onde ir. Incluso durmo nun galpón no que teño unhas cabras".

Manuel Gallego, a sus 67 años (muchos de ellos trabajando en Alemania y Suiza), está viviendo un auténtico infierno. Ni en sus peores sueños podría haber imaginado que de un día para otro iba a tener que asistir, impotente, a ver cómo el que fuera su hogar durante tres décadas iba a acabar reducido a escombros. La Agencia de Protección de la Legalidad Urbanística (Aplu) inició el pasado lunes el derribo del inmueble, situado en el lugar de Leborei (Cerponzóns), unos trabajos de demolición que continuarán la próxima semana con la fecha límite del día 30.

Todo comenzó, según Manuel, a raíz de la acusación presentada ante la Aplu por una vecina con la que mantiene enemistad. "Denuncioume desde o primeiro ladrillo ata o último".

El propietario asegura que nunca había recibido advertencia alguna de haber cometido una ilegalidad urbanística al construir su vivienda, hasta que hace un mes la Agencia le notificó que le iban a demoler el inmueble, una casa con paredes de granito. Además, le informó de que tenía que desalojar todos los enseres que tuviera en el interior de su domicilio. La respuesta de Manuel fue: "Non teño onde gardalos". Así, tuvo que ser la propia Aplu la encargada de retirar los muebles y demás objetos que seguían dentro de la casa, entre ellos armarios nuevos de cocina valorados en 3.000 euros que acabaron tirados en una montaña de escombros. "Coa destrución da miña casa quedaron inservibles enseres por un valor aproximado de 30.000 euros".

La demolición comenzó el pasado lunes y finalizará antes del día 30. DP
La demolición comenzó el pasado lunes y finalizará antes del día 30. DP

"Estou desexando que finalice a demolición da miña casa para ver a forma de seguir vivindo aquí, na finca que xa era dos meus avós e que despois foi de meus pais", subraya Manuel. En todo caso, sospecha que el futuro que le espera va a resultar "moi negro", tanto o más que el presente, en el que alterna las pernoctaciones en el alpendre que comparte con sus cabras con algunas noches de descanso en la parroquia de Viascón (en el concello de Cerdedo-Cotobade), en concreto en la casa de unos familiares que le han acogido hasta que supere esta situación traumática.

"Estou pensando na posibilidade de mercar unha casiña prefabricada e instalala onde tiña a miña vivenda". Es ésta una de las escasas opciones que le quedan a Manuel para no verse abocado a tener que trasladar su residencia a otro lugar.

Con la demolición de la vivienda se ha quedado sin un lugar apropiado para guardar la maquinaria agrícola que utiliza en los trabajos del campo. "Tiña todo o material almacenado no baixo, e eu e a miña filla Laura viviamos na primeira planta", explica. Además, está agradecido a muchas personas que le habían ofrecido alojamiento de forma desinteresada. "Moitos veciños da parroquia estanse a portar moi ben con nós, ofrecéndonos toda a axuda que necesitemos ata que superemos esta situación, que é un verdadeiro inferno".

Manuel se siente "psicológicamente destrozado" hasta el punto de que ya casi no le quedan más lágrimas que derramar. "Ademais de chorar este pesadelo estame amargando a existencia", explica con voz entrecortada y a punto del llanto. También dice no comprender cómo la Aplu adoptó la drástica medida del derribo del inmueble en vez de imponerle una sanción económica que, asegura, estaría dispuesto a pagar si es que la vivienda transgredía alguna normativa urbanística.

"Nunca me deron a posibilidade de chegar a un acordo que non rematara co derrubamento da miña casa. A Aplu só me advertiu a través dunha carta de que me podía chegar unha multa de entre 1.000 e 2.000 euros. Aínda que a cantidade fora de 5.000 estaría disposto a pagala", subraya Manuel. Además, asegura no comprender cómo la Agencia de Protección de la Legalidad Urbanística no actúa con la misma contundencia con otras edificaciones que, precisa, "están nunha situación moito peor que a da miña casa".

Los vecinos de Manuel abrirán una cuenta bancaria para ayudarle a superar el problema que le causa haber quedado sin vivienda

La mayoría de los vecinos de Leborei se han movilizado para ayudar a Manuel a superar la angustia que le ocasiona ver su casa reducida a escombros. Incluso van a poner en marcha una campaña de recaudación de fondos, mediante la apertura de una cuenta bancaria, para que los destine a la búsqueda de una posible alternativa que le permita ver la luz al final del túnel.

Algunas personas que han mostrado su apoyo a Manuel están indignadas con la "indiferencia" de los representantes políticos en el Concello, a quienes desde un primer momento habían puesto al corriente de la complicada situación. "Nadie movió un dedo por Manuel, un vecino que es muy querido y que incluso tuvo que ir a trabajar al extranjero para invertir en la construcción de su casa. Por desgracia, todo ese esfuerzo se ha visto tirado por la borda de la noche a la mañana", lamentan.