Casi humanos: las mascotas ya son uno más en la familia

Perros y gatos están ocupando el lugar de los niños en muchos hogares y cada vez son más los servicios destinados a sus cuidados: hoteles, guarderías, peluquerías, educadores... En Pontevedra también son los reyes
Las mascotas ya son uno más de la familia, y los recursos destinados a su cuidado es cada vez mayor. DP
photo_camera Las mascotas ya son uno más de la familia, y los recursos destinados a su cuidado es cada vez mayor. DP

Cada vez son más los que deciden compartir su vida con una mascota y el coronavirus ha acelerado todavía más esta tendencia. Tanto es así que en los hogares españoles ya hay más perros y gatos (15 millones, un 44% más que en 2019) que niños menores de 15 años (6,6 millones). Pontevedra no es una excepción. Así, en la Boa Vila, según datos de la Xunta de 2021, hay 15.653 perros censados, uno por cada cinco habitantes, mientras que el pasado año la cifra de menores de 15 años empadronados era de 11.043.

Paralelamente al aumento de la presencia de animales en los hogares, se está produciendo un incremento del interés por su bienestar que se traduce en una proliferación de servicios que van mucho más allá de la tradicional vacunación o atención veterinaria. Basta recorrer cualquier ciudad para comprobar como florecen los negocios relacionados con las mascotas: modernas clínicas veterinarias, hoteles específicos para animales con habitaciones en las que no falta detalle, guarderías para cuando no pueden ser atendidos por sus ‘tutores’ (un concepto que está reemplazando al de ‘dueño’ o ‘amo’ debido a la evolución que existe en la relación del hombre con los animales), peluquerías y spas, tiendas con todo tipo de prendas, novedosos juguetes y lo último en collares, correas y accesorios y hasta tanatorios para darles las despedida que se merecen.

La fiebre de las mascotas se ha disparado tras la pandemia

Además, cada vez hay más especialistas que contribuyen a que ningún aspecto de la vida de la mascota quede desatendido: desde paseadores y cuidadores para que no se aburran a nutricionistas que les aseguren una alimentación adecuada, pasando por educadores que les enseñen a comportarse en sociedad y ayuden al tutor a conseguir una comunicación eficaz.

La salud es lo primero. Las clínicas veterinarias han vivido en primera línea el incremento del interés por el bienestar de los animales de compañía. "A raíz de la pandemia, que posibilitó estar más tiempo con las mascotas y darle otro tipo de valor, se ha visto un aumento en el interés, sobre todo, de la medicina preventiva. La gente ya no acude solo cuando tiene un problema, sino que acude a hacer chequeos generales para adelantarse a la aparición de esos problemas. Una vez al año le hacen una analítica o una ecografía como haríamos con nosotros mismos", explica Cristina Torres, profesional del Centro Veterinario Pontevedra, en la calle Javier Puig Llamas.

"También prestan más atención a pequeños detalles, como un exceso de la caída del pelo o cambios de gustos con la alimentación. Cuando un propietario de un perro o un gato te dice que su animal está raro, hay que creerle. Viven con él día a día y ese cambio que notan suele deberse a algo. Antes, por no vivir de forma tan estrecha con ellos, quizás pasaban desapercibidas esas cosas, pero en los últimos dos o tres años ha aumentado mucho la preocupación y cada vez se involucran más. Te dejan hacer. Hace cuatro años, tenías que hacer milagros con tus manos. Venía un perro o un gato con problemas y no podías hacer analítica, ecografía, radiografía... Había muchos límites, fundamentalmente económicos. Ahora la gente se implica mucho más y es más consciente de que no somos el Sergas", añade la veterinaria, al tiempo que apunta que el precio de una analítica básica oscila entre los 60 y 75 euros y el de una ecografía entre 35 y 50 euros. 

Profesionales del sector constatan que el fenómeno de los ‘perrhijos’ y ‘gathijos’ es una realidad en la Boa Vila

"Los animales han pasado a formar parte de nuestra familia, muchas veces en mayor cantidad que los niños", recalca la veterinaria, quien constata que los llamados popularmente ‘perrhijos’ o ‘gathijos’, es decir, los animales de compañía a quienes los seres humanos tratan como si fueran sus hijos, son una realidad en aumento. "Cada vez se le da una importancia mayor. Al final comparten nuestros días, vivienda, sofá... Y la preocupación aumenta. Se ve un perfil de gente que, ya sea por decisión propia o porque no ha podido tener hijos, adopta un perro y un gato y lo trata de una manera más humana", precisa.

Así, cuando un animal se ve afectado por una enfermedad grave, como un cáncer, cada vez son más los que no reparan en gastos. "Antes era impensable valorar una quimioterapia para un animal y ahora está a la orden del día", afirma Cristina Torres.

Hoteles y guarderías


El aumento de las mascotas, principalmente perros, ha provocado también que cada vez sean más necesarios y demandados los hoteles, residencias o guarderías caninas. En el entorno de Pontevedra destacan el Centro Kennels, situado en Combarro, que abrió sus puertas en 2015, y la residencia Faitebó, en Portas, en funcionamiento desde noviembre de 2018. Ambas están siempre a pleno rendimiento y, según sus propietarios, no son suficientes para cubrir una demanda que va en aumento. Así, en temporada alta son muchos los que se quedan sin plaza.

Melanie Standing, propietaria del Hotel Kennels, en Combarro. CEDIDA
Melanie Standing, propietaria del Hotel Kennels, en Combarro. CEDIDA

Kennels, que se promociona como el ‘hotel de las mascotas felices’, dispone de 30 habitaciones con calefacción, "no jaulas" -precisa la dueña, Melanie Standing-, y grandes parcelas (10.000 metros cuadrados) para disfrutar con toda la libertad. Además, oferta transporte desde y hasta el domicilio, servicio veterinario, limpieza, comida y dietas específicas y cursos de adiestramiento. La tarifa por la estancia de un perro de una a cinco noches en temporada baja es de 16,50 por noche.

Los veterinarios perciben un aumento del interés por la salud de los animales

Por su parte, el hotel de Portas, que al igual que Kennels también funciona como guardería de día, cuenta con 20 caniles construdos, con zona interior y exterior en cada canil, además de una amplia zona de juegos común. También ofrece servicio de recogida y entrega en domicilio, peluquería, tienda y cursos de adiestramiento. Si un perro pernocta cinco noches o menos cuesta 15 euros/noche.

"Se nota un aumento del interés por el bienestar de las mascotas, pero me gustaría notarlo más. En el extranjero y en otros lugares de España, como Cataluña, el avance es más rápido", afirma la propietaria de Kennels, de raíces británicas. "Veo un aumento de la cantidad de mascotas, pero no necesariamente acompañado por la educación necesaria de lo que supone tener una mascota. Nosotros hemos intentado hacer cursos para cachorros muchas veces, a nivel de prevención, y no ha tenido el éxito que esperábamos. La gente no actúa hasta que tiene el problema, pero supongo que con el tiempo ese tipo de cosas llegarán", lamenta Melanie Sranding.

Dos perros jugando en las instalaciones de Kennels. CEDIDA
Dos perros jugando en las instalaciones de Kennels. CEDIDA

David López, propietario de Faitebó, es de la misma opinión: "Yo llevo desde 2016 trabajando con perros y cada vez hay más demanda de educación, de residencia, de peluquería, de alimentación y de cualquier servicio relacionado con perros, pero aún queda mucho por mejorar, sobre todo en Galicia. Hay que concienciar sobre todo en que los perros son animales sociales y tienen unas necesidades que hay que cubrirles y no están cubiertas".

En el entorno de Pontevedra, Kennels y Faitebó atiendan la demanda, cada vez mayor, de hoteles y guarderías caninas

Respecto a los clientes que recurren a los servicios de estos establecimientos, "el perfil es muy variado y depende de la época del año", apunta la dueña de Kennels. "En verano tenemos muchos turistas que vienen de vacaciones a las Rías Baixas con el perro y lo quieren tener cerca. En temporada baja, la gran mayoría de nuestros clientes son recurrentes, clientes que nos han conocido por el motivo que fuera (un viaje, una urgencia, una obra...) y han repetido. Normalmente, la primera vez que acuden lo hacen con miedo, pero una vez que todo va bien y ven que los perros están bien, desarrollan esa confianza en nosotros y se crea como una segunda familia", explica. En este sentido, Standing recomienda que, "si se puede y da tiempo", antes de dejarlo "vengan a hacer una visita al centro, a poder ser con el perro también".

Por su parte, el dueño de Faitebó, David López, que es también educador canino, señala que "los que vienen a dejar su perro en el hotel son personas que se van de vacaciones y está buscando un lugar donde el perro se quede bien, mientras que los que vienen por educación son perros que viven en fincas o en pisos que salen diez minutos al día y son muy activos porque sus necesidades no están cubiertas".

Uno de los cursps de DivertiCans. DP
Uno de los cursps de DivertiCans. DP

Aunque tanto Standing como López coinciden en que los perros que han pasado por sus respectivos establecimientos suelen estar "muy cuidados", ambos hacen puntualizaciones. La dueña de Kennels pone el foco en la pandemia: "Nosotros hemos pasado por estrés, miedo y una serie de emociones que las hemos notado en los perros. Así, perros que venían con frecuencia y con la pandemia no vinieron, han vuelto y hemos notado un cambio. También están los que llamamos ‘perros pandemial’, esa nueva generación de perros que fueron adoptados cuando sus dueños tenían todo el tiempo del mundo para dedicarles, pero que cuando el dueño retoma la vida normal tienen que pasar más tiempo solos en casa o enfrentarse a cosas sin el dueño, entonces presentan ansiedad por separación o no han tenido una buena sociabilización con otros perros porque no salían tanto al parque o cosas así".

Los educadores advierten de que la salud mental de las mascotas se atiende menos que la física

El propietario de Faitebó distingue entre cuidados físicos y psíquicos. "Los perros en general están cuidados a nivel físico pero a nivel mental hay de todo. Nos encontramos perros superestresados, perros que no están socializados con otros perros, incluso con humanos. Muchas veces los tratamos como humanos y un perro es un perro con sus necesidades específicas. Ahí fallamos -recalca López-. Falta que los dejemos ser un poco perros. Hay que ponerse en la piel de lo que haría un perro en la naturaleza si estuviera libre: andaría muchísimos kilómetros al día, comería cuando tuviera hambre, haría pis cuando pudiera... Con nosotros come, camina y hace pis cuando nosotros queremos, por lo que no deja de ser un animal frustrado. Ellos se tienen que adaptar a nosotros y nosotros rara vez nos adaptamos a ellos. A veces nos pasamos muchísimo. Hay perros que tienen mil vestiditos, mil juguetes, mil correas. Se gasta el dinero en cosas que son inútiles para el perro".

La alimentación es uno de los aspectos en los que, en opinión de ambos expertos, el suspenso es generalizado. "Hay mucha gente que ama a su perro mucho, pero luego le coge un pienso de supermercado de tres euros el kilo que no aporta demasiado a nivel nutricional -destaca Standing-. Yo siempre digo que aunque la comida te pueda salir un poco más cara, a lo mejor te lo ahorras en veterinario".

Disfrutando de un baño de ozono en el spa Burbujas. DP
Disfrutando de un baño de ozono en el spa Burbujas. DP

"Hay perros que se alimentan fatal con piensos de supermercado, hechos de subproductos animales y llenos de cereales que un perro, que es un animal carnívoro, no necesita", sentencia David López.

educación. La alimentación también es una de las batallas del educador canino Diego Álvarez, del club DivertiCans, quien, no obstante, percibe una mayor concienciación en este aspecto. "La gente, poco a poco, se va dando cuenta de que los piensos no son lo mejor para los perros y se interesa por temas como el BARF, un tipo de alimentación que consiste en darle la comida cruda", indica.

Las peluquerías ofrecen todo tipo de arreglos capilares e incluso baños de ozono

El educador, con once años de experiencia a sus espaldas, también ha sido testigo de otras cambios que denotan el aumento de interés por el bienestar animal: "La gente se ha concienciado de que los trabajos con los perros deben estar basados en refuerzo positivo, o sea, en un trato amable, con empatía, y no en el uso de elementos de castigo como pueden ser los collares de estrangulamiento o de descargas. También cada vez se le da más importancia a las emociones del perro , no a la educación estricta, tipo ‘siéntate, túmbate’".

"La comunicación y la gestión del estrés" son otras cuestiones que, en su opinión, han cobrado importancia en los últimos tiempos. "El perro quiere ser perro", insiste el educador. "Afortunadamente se está reduciendo lo del ejercicio. Al perro en realidad lo que más le gusta es descansar, estar tranquilo y la interacción social con los de su especie y con los humanos. Ahora se tiende a generar un buen vínculo sin explotar al perro", señala.

En su opinión, las mujeres son las que más se preocupan por el estado emocional de su mascota. "El hombre sigue pensando en estupideces como la dominancia o el perro tiene que hacer ‘lo que yo quiero y cómo quiero’", comenta.

La alimentación es uno de los aspectos que se debe mejorar: "los piensos del súper no aportan nada"

Respecto a la tendencia a humanizar a los perros, llegándolos a tratar como ‘hijos’, Diego Álvarez subraya que "no es lo mismo tratarlos genial que humanizar". "Para mí humanizar es no ser consciente de que es un perro. Hay que tener muy claro que es otra especie y conocer cómo se comunica, las señales de calma, de advertencia. Lo que me genera estrés a mí es diferente de lo que se lo genera a un perro porque yo nunca voy a ir con correa".

En cuanto al coste de su educación, dependerá del animal. "No es lo mismo un perro con un problema conductual que un perro del que simplemente quieren que acuda a la llamada. Varía el tiempo y el tiempo es dinero, pero teniendo unas nociones básicas y haciendo las cosas medianamente bien no necesitas dejarte 800 euros en un educador canino. Por ejemplo, se entregan perros antes de los tres meses y eso es una barbaridad. Quitar ese período de socialización con su madre y los cachorros trae problemas de miedos, de ansiedad por separación, de inhibición a la mordida... Hay que concienciar en ese sentido para que las compras y adopciones se hagan de forma correcta y luego es muy importante no esperar a que el problema sea muy grande", subraya. Por otra parte, añade, "se están abriendo muchos campos". Así, destaca el convenio de DivertiCans con el Concello que ha permitido la puesta en marcha de la iniciativa ‘Buen ciudadano canino’, cursos gratuitos para que los propietarios aprendan a educar a sus mascotas.

Estética. La estética canina es otro de los negocios en auge y va mucho más allá de un baño y un corte de pelo. Así, se hacen todo tipo de arreglos capilares específicos para cada raza y, además, algunos centros como el spa canino Burbujas incluso ofrecen baños de ozono. "Les ayuda a mejorar las articulaciones, los problemas de piel, el pelo...", explica su propietaria, Ana Baqueiro. "Cada vez la gente se interesa más por el cuidado de su mascota. Viene mucha gente joven que no tiene hijos y tiene perros", recalca.

REVISTA FOTOS EN CLINICA VETERINARIA DE la CALLE JAVIER PUIG LLAMAS 9 FOTOS DE LOS VETERINARIOS CON PERROS GATOS PARA DENTRO Y POSIBLE PORTADA ES UN REPORTAJE SOBRE EL AUMENTO DEL INTERES POR EL BIENESTAR ANIMAL  (_G4A3247.JPG)
Centro Veterinario de Pontevedra. GONZALO GARCÍA

Tal es el amor por las mascotas que muchos quieren que formen parte de sus fotografías más especiales. "He hecho fotos de preboda en las que los novios quisieron salir con su perro. También de una chica embarazada a la que le regalaron una sesión con su pareja y también incluyeron a su mascota. Además, he realizado ‘sesiones de recuerdo’ con perros que estaban ya muy enfermos y fallecieron poco después", cuenta la fotógrafa Bea Císcar.

Legalmente, desde el 5 de enero, las mascotas son miembros de la familia, pero cada vez son más los que, con o sin ley, así lo sienten y lo demuestran.