El caso de Leborei reactiva la petición municipal para ejecutar la variante de Alba

La obra se reclamó por primera vez en la M4, una mesa de trabajo entre distintas administraciones sobre carencias viarias
Imagen del camión. DP
photo_camera Uno de los camiones atrapados en Leborei en las últimas semanas. DP

El caso de Leborei ha llevado al Concello a solicitar a la Xunta la reactivación de la variante de Alba. La concejala Carme da Silva (BNG) aseguró este lunes  que si este proyecto estuviese ejecutado no habría problemas de tráfico en este lugar de la parroquia de Cerponzóns, en el que se quedaron atrapados cuatro camiones en menos de un mes.

La solución de Pontevedra, pactada con los vecinos, ha sido la instalación de lombos y el refuerzo de la señalización para evitar la entrada de estos vehículos, quedando el núcleo de acceso a residentes.

La variante de Alba se reclamó por primera vez en 2004, en la denominada M4, la mesa en la que Pontevedra se sentó con todas las administraciones para tratar de resolver su déficit de infraestructuras viarias. Después de 18 años, el proyecto sigue sin cristalizar.

La Xunta inició el estudio de alternativas para en 2013. Tres años más tarde, en 2016, anunció que pactaría con el Concello el diseño del nuevo vial, que saldría de la rotonda de San Caetano (PO-531) y conectaría con la N-550 a la altura de Pidre, en Cerponzóns.

Tras varios intentos fallidos, en primavera de 2018 se contrató a una consultora para hacer el diseño definitivo de la carretera. En junio de 2019, la Consellería de Infraestruturas anunció el trazado definitivo y modificado: saldría finalmente del núcleo de O Freixo (Campañó) y acabaría en A Cendona (Lérez).

Proyecto que defiende el Concello para la variante de Alba. GONZALO GARCÍA
Proyecto que defiende el Concello para la variante de Alba. GONZALO GARCÍA

La primera fase del vial, diseñado como una autovía de 992 metros de longitud con límite de velocidad a 100 kilómetros por hora, tendría un carril por cada sentido. El presupuesto del proyecto superaraba inicialmente los 8,2 millones de euros, expropiaciones incluidas.

El proyecto no gustó a los vecinos, que protagonizaron distintas movilizaciones, lo que provocó que la Xunta de Galicia metiese la obra en el cajón. Tras un nuevo desencuentro, el Concello de Pontevedra presentó un proyecto alternativo, con las mismas salidas, pero con menor impacto en la zona. Pero la propuesta todavía no ha salido adelante.