Caza al narco: Wouter era el Mayor Carvalho

La Policía sitúa al gran capo brasileño, en fuga, entre la mansión de Jacinto Santos en las faldas del Castrove y la suya propia en Marbella
photo_camera La vivienda en la que residía, en Marbella. DP

El rojo de interpol señala desde hace un par de semanas a Sergio Roberto de Carvalho, alias el Mayor Carvalho, alias Paul Wouter, como el narcotraficante más buscado a este lado del Atlántico. Dos años después de ser detenido bajo la identidad de Wouter (un surinamés que en realidad nunca existió) al intentar organizar una gran operación de narcotransporte aliado con narcos gallegos, ejecutó una jugada que pensaba sería maestra: simular su muerte por covid-19 haciendo llegar al juzgado un certificado de defunción expedido por un conocido suyo en la Costa del Sol.

Esa argucia, que no le servirá para escurrir el bulto (el fiscal antidroga, Pablo Varela, optó por enumerar sus dos identidades en su escrito de acusación, sospechando lo que podía suceder) sí le valió para poner pies en polvorosa antes de la fase de explotación de la operación Enterprise, un despliegue sin precedentes organizado por la Polícia Federal de Brasil que le sitúa en la cúspide de una red delictiva dedicada al narcotráfico entre el país sudamericano y Europa y el lavado de activos de ilícita procedencia.

Algunas fuentes sitúan a Carvalho en Emiratos Árabes Unidos

La Policía Nacional y sus compañeros brasileños instaron a Interpol a que elevase una orden internacional de búsqueda con distintivo rojo (entre las prioritarias a nivel mundial). Sin embargo, ya era tarde. El Mayor Carvalho, llamado así por ostentar ese cargo en la Polícia Militar de su país de origen hasta 2018, ya no estaba ni en Galicia, donde, según los expertos, pasó temporadas haciendo negocios con los narcos de las Rías Baixas, ni en la Costa del Sol, donde permaneció tras su salida de prisión y de donde habría huido ahora. Algunas fuentes le ubican aún en Andalucía, tal vez empleando una tercera identidad. Otras le sitúan en Emiratos Árabes Unidos, donde también tiene intereses.

En la operación Enterprise fueron detenidas 66 personas y se decomisaron bienes valorados en 73 millones de euros. Las fuerzas de seguridad buscan a Carvalho, a quien, además, lograron arrebatarle 12 millones de euros en efectivo que ocultaba en Lisboa, otro de los puntos en los que tenía varias residencias que empleaba de forma eventual.

Brasil le atribuye el mercadeo de 50.000 kilos de cocaína a través de puertos (con África como puente) y mediante pesqueros, en muchas ocasiones con los narcotraficantes de la provincia de Pontevedra como sus socios preferentes. El país sudamericano no solo le incautó droga, dinero e inmuebles, sino también barcos e incluso aeronaves, una muestra más del inmenso poder económico del personaje.

Brasil le atribuye el mercadeo de 50.000 kilos de cocaína

España le busca por el intento de introducción de unos 1.700 kilos de cocaína en el pesquero Titan III, en un asunto en el que fueron investigados Manuel Charlín Gama y José Andrés Bóveda Ozores, Charly, aunque ambos se quedaron fuera del asunto. Si logra detenerle, el Estado pedirá para él 13 años y medio de cárcel, lo mismo que para algunos de sus presuntos socios. Su principal valedor en Galicia, Jacinto Santos, se expone a una posible condena de doce años por los mismos hechos. Paralelamente, Brasil prepara un nuevo proceso contra él, que se sumará a las condenas que ya tiene a sus espaldas en su país, algunas aún por cumplir. Este panorama unido a su capacidad económica hará muy complicada su captura, aunque la Policía insistirá hasta el límite de sus posibilidades.

Impregnaban maletas con unto de serpiente para engañar a los perros

El Tribunal Supremo ha dado por buena la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Pontevedra que condenó a cinco individuos, entre ellos un conocido narco arousano, a penas que oscilan entre los siete y los nueve años de prisión, por integrar una red criminal internacional dedicada a la introducción de importantes cantidades de cocaína oculta en vuelos comerciales.

Para ello, los investigados empleaban maletas en las que impregnaban la droga, pero también unto de serpiente, sustancia esta utilizada con un único objetivo: despistar a los perros antidroga que inspeccionan los equipajes en vuelos calientes procedentes de Sudamérica.

La técnica, empleada por los colombianos ya desde tiempos de los cárteles de Cali y de Medellín, les sirvió durante algún tiempo, pero acabaron por ser descubiertos. Los narcos saben que los perros huyen de animales que pueden suponer un peligro potencial para ellos, por lo que históricamente han empleado productos para la aromatización de las maletas, no solo con olor a serpiente, sino también a otros animales, como tigres o leones.

Los perros huyen de animales que pueden suponer un peligro

Es un modus operandi conocido en Colombia pero pocas veces acreditado en España. Las autoridades policiales tuvieron constancia de reuniones entre los sospechosos en Vilanova de Arousa, donde se concertaban para buscar correos humanos, por una parte, y clientes, por otra, para los cargamentos que introducían a través del aeropuerto de Barajas.

Los agentes detectaron al menos dos envíos de coca a través de la citada infraestructura de la capital de España, uno procedente de Paraguay y otro de Brasil. A raíz de la última de las incautaciones, uno de los investigados abrió una nueva vía a través de Barcelona con la idea de transportar la droga posteriormente a Madrid por carretera. Todo ello era estrechamente vigilado por los investigadores. En los registros efectuados en Vilanova y en Madrid los agentes hallaron distintas cantidades de droga, dinero en efectivo y otros elementos relacionados con el delito.

A las penas de cárcel, la Audiencia Provinicial de Pontevedra añade multas que oscilan entre los 77.000 y los 170.000 euros para los investigados. El tribunal solo condenó a los responsables del negocio, dejando fuera a otras personas con las que contactaron pero cuyo conocimiento de los hechos no pudo ser acreditado.