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Los centinelas regresan al monte en una campaña de prevención de incendios

Efectivos de la Brilat en un operativo anti-incendios. ARCHIVO
Efectivos de la Brilat en un operativo anti-incendios. ARCHIVO
Más de 450 militares de la Brilat y del Tercio Norte volverán a patrullar la geografía gallega para alertar de incendios forestales y disuadir a los pirómanos 

El Ministerio de Defensa y la Xunta de Galicia acaban de reeditar el convenio de colaboración que iniciaron en el año 2007 para que patrullas militares contribuyan en la prevención y detección de incendios forestales en la comunidad autónoma. La campaña dará comienzo el próximo día 15 y se prolongará hasta el 30 de septiembre.

El despliegue estará compuesto por unos 460 militares repartidos en 27 patrullas (de un cabo y un soldado) integradas por efectivos de la Brigada Galicia VII del Ejército de Tierra (la Brilat) y del Tercio Norte de Infantería de Marina, quienes se ocuparán de vigilar toda la geografía gallega colaborando, mediante una presencia disuasoria y de alerta temprana, en la prevención de fuegos en aquellas zonas consideradas de mayor riesgo.

Con la presencia de estas patrullas en los montes gallegos, en los últimos años se ha producido un significativo descenso del número de incendios forestales en toda la zona. El despliegue podrá activar fuerzas y medios en tres niveles de intervención en función de la gravedad de la situación e igualmente prevé la presencia aviones no tripulados y de helicópteros para labores de vigilancia.

Por otro lado, y para asegurar la necesaria coordinación con otros equipos y medios de la Xunta de Galicia y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el dispositivo militar contará con los medios de comunicaciones adecuados que permitan dar respuesta inmediata en caso de producirse un conato de incendio o de detectarse actividades sospechosas de producir un incendio.

La campaña comienza el día 15 y llegará al 30 de septiembre

TAMBIÉN LA UME. A mayores de esta aportación del Ministerio de Defensa en labores de prevención, la Unidad Militar de Emergencias (UME) mantendrá un dispositivo permanente en Galicia con capacidad de lucha contra incendios que pudiera ser reforzado de forma casi inmediata si la situación así lo aconseja.

Para ello, destacará una unidad de intervención de entidad sección, en la Base General Morillo de Figueirido, a la que se sumarán de forma permanente durante toda la campaña medios apagafuegos del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, estos desplegados en el aeropuerto de Lavacolla, en Santiago de Compostela.

BALANCE DE 2009. La operación Centinela repetirá este año el periodo del ejercicio anterior cuando comenzó a mediados de agosto en vez del 15 de julio, como solía ser habitual. El motivo: que el desgobierno en Madrid generó problemas administrativos, según había justificado la Xunta.

Un argumento que no se produce en esta ocasión sin que desde la Consellería de Medio Rural se haya dado otra explicación al retraso en la activación de la campaña.

En cualquier caso, el baile de fechas no fue impedimento, el pasado año, para que el balance fuese de lo más satisfactorio. Los militares que recorrieron los montes de A Coruña, Ourense y Pontevedra durante 90 días cumplieron su objetivo con nota, al protagonizar más de 80 avisos relacionados con incendios, conatos, quemas indebidas de rastrojos, presencia de personas sospechosas o de material incendiario en sus áreas de competencia, que coinciden con los emplazamientos en los que, históricamente, el fuego ataca al monte con mayor intensidad en Galicia.

La vigilancia incluyó medio centenar de vuelos por parte del Raven, la aeronave no tripulada que permite la observación a distancia de los puntos menos accesibles. "Hay que resaltar la eficaz labor de vigilancia y disuasión que realizan las patrullas, así como la buena aceptación que, año tras año, demuestran los ciudadanos, circunstancia que ha sido puesta de manifiesto por todo el personal participante en la operación", señalaron entonces fuentes de la Brilat, quienes agradecieron la estrecha colaboración por parte de las autoridades de los 33 municipios implicados, en los que los soldados recorrieron unos 6.500 kilómetros diarios.

Las patrullas militares no están autorizadas a combatir directamente los fuegos, sino que tienen encomendada la vigilancia y el mantenimiento de una presencia disuasoria en las zonas asignadas para ofrecer una alerta temprana ante posibles conatos incendios forestales, facilitando información a los servicios de extinción. De igual modo, su papel se limita a notificar a la fuerzas y cuerpos de seguridad acerca de aquellos individuos que pudieran estar implicados en la provocación de incendios intencionados.

En 2018, con dos semanas más de duración, en la Centinela participaron cerca de 500 militares que recorrieron 500.000 kilómetros.

Penas de hasta 20 años de prisión
Solo un 6% de los incendios forestales se produce por causas naturales y el 94% se debe a la mano del hombre; y de estos, algo más al 51% son intencionados. El Código Penal (artículos 351 a 356) prevé penas de prisión de 1 a 5 años y multa de 12 a 18 meses para los culpables. Si ha existido peligro para la vida de las personas, la posible condena se eleva de 10 a 20 años.

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