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El centro deportivo de Campolongo pierde más de la mitad de usuarios

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Usuarios del centro deportivo de Campolongo el viernes pasado. RAFA FARIÑA
La pandemia ha provocado que el número de deportistas bajase de 7.800 a 3.500 en el último año ? El cierre perimetral ha obligado a muchos socios de concellos vecinos a suspender la cuota de manera temporal ? «Aún así, estamos aguantando; nuestras instalaciones son seguras», destaca el director del complejo al que entran una media diaria de mil personas

El centro deportivo de Campolongo, que cuenta con las únicas piscinas públicas de la ciudad, ha perdido más de la mitad de usuarios. La pandemia del coronavirus ha provocado que el número de deportistas que utilizan las instalaciones municipales haya bajado de los 7.800 que había antes del confinamiento del pasado mes de marzo a los 3.500 de la actualidad.

El complejo ha ido adaptándose a las distintas restricciones aprobadas por las autoridades sanitarias desde su reapertura, que tuvo lugar el pasado 22 de junio tras casi un trimestre de obligado cierre por la covid-19. El cierre perimetral de Pontevedra, que entró en vigor el 15 de enero, ha obligado a muchos socios de concellos vecinos, sobre todo de Poio y Marín, a suspender la cuota de manera temporal al no poder desplazarse a Campolongo desde otros puntos de la comarca.

Aunque la mayor parte de los abonados son pontevedreses, desde la empresa Serviocio Beone, adjudicataria de dichas instalaciones, reconocen que las nuevas limitaciones han provocado ciertos reajustes. "Aún así, en este centro estamos aguantando. Mucho mejor que en otros gimnasios del entorno", afirma el director del centro deportivo, José Bamio, que señala que al recinto entra una media diaria de mil personas.

Los usuarios deben cumplir con una serie de requisitos para participar en alguna de las actividades que se ofrecen en Campolongo. La principal es la de acudir con la obligatoria mascarilla, que no puede quitarse en ningún momento, incluso haciendo ejercicio. La única zona en la que, por motivos obvios, no se utiliza el cubrebocas es durante la natación.

Los vestuarios permanecen cerrados como consecuencia de las últimas normas impuestas por el Sergas para reducir contactos con otras personas y evitar la posible propagación del virus. Las mismas restricciones se aplican a las duchas del centro, con la excepción de la que deben usar las personas que entren a las piscinas. "Por motivos de higiene y para evitar el choque térmico al contacto con el agua", explica Bamio.

ERTE. En paralelo a estas medidas, los protocolos de seguridad del complejo incluyen limpieza y desinfecciones diarias. A mayores, el recinto cuenta con un sistema de ventilación propio. «Nuestras instalaciones son seguras. Desde que reabrimos el pasado mes de junio no tuvimos ningún tipo de problema», subraya el director de Beone en Campolongo.

A pesar de que la pandemia ha reducido la nómina de socios, casi toda la plantilla sigue activa. Según datos facilitados a este periódico, solo cinco de los 42 trabajadores con los que cuenta el centro municipal están afectados por un ERTE.

El centro deportivo de Campolongo pierde más de la mitad de usuarios
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