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El Chiringuito sirve este lunes sus últimas hamburguesas en la milla de oro

Fina en la terraza del Chiringuito. DAVID FRIERE
Fina en la terraza del Chiringuito. DAVID FRIERE
A sus 74 años, Fina Pérez, se jubila dando las gracias a sus clientes "por haber sido tan fieles"

El Chiringuito echará este lunes el pestillo por última vez, poniendo punto y final a sus 40 años de historia. La decisión fue adoptada hace unas semanas, pero a Josefa Pérez Lago, más conocida como Fina, todavía le cuesta contener las lágrimas cuando se le pregunta por los recuerdos que guarda de la emblemática hamburguesería de Benito Corbal.

Ella misma puso a andar el negocio junto a su marido, Jorge González Martínes, en el año 1979, dando relevo a un negocio anterior. "Cogimos el traspaso porque nos parecía una buena opción. Por aquel entonces solo hacía algo similar Kuki Galiano, así que nos animamos. Trabajamos mucho, pero mi marido tenía muy buen carácter, así que enseguida hizo buena clientela", rememora Fina.

Un problema con la comunidad de vecinos pone punto y final a los 40 años de historia del establecimiento

En aquella época las hamburguesas ya tenían bastante aceptación en la Boa Vila, pero fue en los años 80 y 90 cuando el negocio vivió su época dorada. El establecimiento abría de lunes a lunes y hasta bien avanzada la madrugada, siendo testigo de primera línea de la movida y, posteriormente, de los inicios del botellón. Se hacía negocio de día, pero mucha caja se recaudaba de noche, atendiendo a los cientos de pontevedreses que estiraban la noche hasta el final. "De aquella no había tanto control con el horario del cierre y se acaba muy tarde, porque había mucha más gente de noche. Pero luego empezaron a poner restricciones y pasamos a cerrar a las 3.30 y a abrir a las 6.30. Y al final mucha gente dejó de ir, porque ya no esperaba a que volviera abrir.

Fina despachó en la barra miles de bebidas y bocatas a velocidad de crucero porque, si de algo se caracterizaba El Chiringuito, era de su celeridad. Con apenas decir hamburguesa completa con cebolla, ya tenía uno el encargo en la mano. Las cadenas de comida rápida nunca lograron hacerle sombra porque, además, de "buscar a gente que fuese ágil", el negocio siempre apostó por "producto de buena calidad".

TODA UNA VIDA. Fina recuerda esos años con "alegría" y muy agradecida por los frutos cosechados. Madre de tres hijos, asegura que el negocio fue el que permitió "pagarle la carrera" a sus descendientes, licenciados en Madrid y Santiago en Telecomunicaciones, Medicina, y Económicas y Empresariales. Los tres arrimaron el hombro cuando hubo que hacerlo, pero hace años que se desvincularon del negocio, debido a sus obligaciones profesionales.

El negocio inició su andadura en Benito Corbal en 1979 y actualmente tiene en plantilla a cuatro empleados

El mayor revés que sufrió la empresa ocurrió hace diez años, cuando falleció su marido Jorge. A Fina todavía se le forma un nudo en la garganta cuando habla del episodio que, sin duda, marcó un punto de inflexión en la travesía del Chiringuito. La ausencia de su pareja le hizo delegar cada vez más en sus empleados hasta abandonar definitivamente el servicio en la barra.

Ahora el disgusto es a causa del cierre, previsto para la víspera de fin de año. El detonante ha sido un problema con la comunidad de vecinos del edificio, que la ha emplazado a instalar una salida de humos que, al parecer, no es aceptada por todos los inquilinos: "Yo tenía pensado seguir, pero acabé tirando la toalla. Me jubilo, porque ya no quiero saber nada. Tengo un disgusto enorme, pero no veo otra salida".

A sus 74 años Fina bajará la verja de forma definitiva, lo que causará el despido de los cuatro empleados que tiene en plantilla y a los que solo se refiere con buenas palabras. Sobre todo, cuando le toca hablar de la más veterana, Lía Viana, el alma del establecimiento desde hace unos diez años. "Encontrar a alguien así es toda una suerte".

Tomar el relevo para cualquiera de ellos o para un tercero se antoja complicado, pues aunque ahora "dispone de todos los permisos", los requisitos que rigen ahora en el sector dificultan la apertura de otro negocio de hostelería.

DESPEDIDA. En otras circunstancias el 40 aniversario sería motivo de fiesta, pero en el contexto actual Fina no se encuentra "con ánimos para ningún acto".

Ahora bien, si hay algo que subraya varias veces durante la entrevista, es que da gracias por la gente que ha conocido al otro lado del mostrador, donde se sirvieron mucho más que hamburguesas y bocatas. "La relación con el cliente era mucho más cercana que en las hamburgueserías de hoy. Y yo conocí a personas a las que cogí mucho cariño. Estoy muy agradecida a todos ellos, por haber sido tan fieles al Chiringuito y por haberme dado tanto cariño y tan buenos años. Muchos me están enviando mensajes, así que, si hay algo que debo hacer, es darles las gracias".

Otro local vacío en Benito Corbal
El cierre de El Chiringuito dejará un nuevo local vacío en Benito Corbal, la calle comercial por excelencia de la ciudad. La rehabilitación del establecimiento permitiría albergar nuevas actividades, aunque ahora mismo estar en la milla de oro ya no es garantía de apertura. Hace unos meses cerró la tienda de moda Amichi y sigue sin actividad. Y desde 2007 sigue buscando inquilino el bajo que antes ocupaba la firma de moda Blanco, cuyo alquiler supera, según fuentes del sector, los 10.000 euros al mes. 

Familia Corbal 

El bajo de el Chiringuito es propiedad de la familia Corbal, también titular de otros inmuebles y bajos comerciales situados en la misma calle. 

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