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«Este comercio ha tenido muchas novias»

Dos generaciones de la familia Villaverde, detrás del mostrador de su ferretería de Benito Corbal. JAVIER CERVERA
Dos generaciones de la familia Villaverde, detrás del mostrador de su ferretería de Benito Corbal. JAVIER CERVERA

El dueño de Ferretería Villaverde tiene garantizada la continuidad de su negocio gracias a su hija de 35 años ►Rorigo Mouriño asegura que su establecimiento ha despertado el interés del sector textil y del panadero y confía en que la reapertura de la sede de la Xunta facilite el alquiler

«Este comercio ha tenido muchas novias. Innumerables», asegura Luis Santamaría Villaverde, el propietario de Ferretería Villaverde. El sigue siendo uno de los establecimientos más cotizados de Benito Corbal. «Vienen muchos clientes por aquí preguntándonos si vamos a cerrar porque han oído que estamos copados por Zara. Mentira. Es cierto que nos han tirado los trastos. Pero no solo Zara, sino otros novios y otras novias. A todos lesdecimos lo mismo: no», explica. Luis asegura tener «un pie en la jubilación». Y a pesar de todo se muestra tranquilo con la continuidad de su ferretería, que montó en 1988 tras llegar de su Santiago natal a Pontevedra. Su hija de 35 años, Sara Santamaría Saavedra, tomará las riendas del negocio familiar con el mismo equipo. «Tenemos relevo generacional», subraya.

A pesar del reemplazo, el fundador de Ferretería Villaverde reconoce que las ofertas siempre hay que valorarlas. «Nosotros esperamos seguir con lo que Dios nos dé», comenta.

ANIVERSARIO. El negocio de Luis cumplirá 30 años de vida el próximo mes de octubre. Recuerda a la perfección cómo eligió su ubicación. Su comercio debía estar alejado de la competencia. «Entonces había muchas ferreterías en Pontevedra. Y muy fuertes. Entre ellas estaba Afar, Silva o Echegaray», recuerda.

El mejor sitio posible para levantar su negocio en aquella época era Benito Corbal, en el que los alquileres ya estaban a la orden del día. «El único sitio que me parecía interesante era este. Y aquí nos metimos. Por aquel entonces no era la milla de oro. Pero se veía que la ciudad iba a crecer por aquí. Hemos acertado y aquí seguimos», añade.

En todo este tiempo, el dueño de Ferretería Villaverde ha visto «de todo» en lo que al nivel de ventas se refiere. «Nos afectó la crisis, la remodelación de la ciudad, su peatonalización... Nos vimos obligados a ir cambiando los productos. Antes tocábamos antes el sector profesional y, hoy en día, nos centramos más en el bricolaje y en el cliente de a pie», señala. Entre su clientela hay todo tipo de perfiles, tanto gente joven como viejos conocidos. «Lo mejor de todo es su fidelidad», concluye.

Un cierre por jubilación tras 30 años en pie

El de Rodrigo Mouriño es uno de los cuatro locales que permanecen cerrados en Benito Corbal. En su caso, la decisión de bajar la verja no se debió a una cuestión económica, sino laboral. Rodrigo está jubilado y decidió que el negocio que fundó hace 30 años, Mouriño Moda, tuviese un nuevo comienzo en otra localización.

El establecimiento está situado en el número 54 de la denominada milla de oro, justo enfrente a la antigua sede de la Xunta, que permanece cerrada desde finales de 2008. «Está en una posición inmejorable», asegura Rodrigo, que confía en que la reapertura del edificio autonómico dé más vida a la zona y pueda favorecer el alquiler de su bajo comercial, que dispone de dos plantas: una de 60 metros cuadrados y otra de 40.

El arrendatario, que el jueves se encontraba despegando anuncios colgados en la cristalera de su antigua tienda de telas, asegura haber recibido alguna llamada de personas interesadas en el local, que tiene en propiedad. «Se han puesto en contacto conmigo varias veces», explica.

La mayor parte de los interesados están relacionados con el sector textil, tanto de comercios de telas como de ropa juvenil. Entre los ‘pretendientes’ también figuraba una panadería.

«Esperemos que lo de Benito Corbal salga rápido, porque así la calle ganará mucho más. Son muchas plantas y mucho empleado el que van a meter ahí. Además vendrá mucha gente a hacer sus gestiones aquí», comenta.

Efectivamente, el Gobierno gallego ha iniciado la fase de contratación de las obras de reforma del inmueble. El presupuesto del proyecto asciende a 5,1 millones de euros.

En este edificio se instalarán varios servicios administrativos. como los vinculados a las oficinas del paro, y el Campus Crea de la Universidade de Vigo. La sede tendrá capacidad para 300 personas.

La última remodelación de la sede autonómica se produjo en 1982. La puesta en marcha del inmueble, en el que una veintena de asociaciones sociosanitarias fijarán su base de operaciones, podría conllevar el despegue comercial de calles próximas, como Lepanto o Javier Puig, en las que existen establecimientos cerrados y sin uso desde el inicio de la crisis. También podría facilitar la apertura de la cafetería de la antigua gasolinera de Costa Giráldez.

«Este comercio ha tenido muchas novias»
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