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La ciudad destroza la tendencia estatal al sumar nueve años sin fallecidos en accidente

Concentración celebrada este lunes a la entrada de la Subdelegación en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico y sus familias. GONZALO GARCÍA
Concentración celebrada este lunes a la entrada de la Subdelegación en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico y sus familias. GONZALO GARCÍA
La última víctima mortal en viales del municipio se produjo en febrero de 2011, cuando una furgoneta arrolló a un octogenario en un paso de cebra de Os Tirantes ▶El número de heridos graves se redujo un 90% en los que va de siglo

Las sucesivas medidas aplicadas desde el Gobierno local para suavizar la velocidad en las vías urbanas están directamente relacionadas con el espectacular descenso registrado en la gravedad de los accidentes. Hasta el punto de que el número de heridos de relevancia se ha reducido en casi un 90% en lo que va de siglo, al pasar de 129 personas en el año 2000 a las 14 del pasado ejercicio.

Pero donde se aprecia el avance más importante es en la estadística de fallecidos. Diferentes estudios divulgados este lunes, coincidiendo con el Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico y sus familiares, coinciden en reflejar un preocupante aumento de la siniestralidad y, sobre todo, de las víctimas mortales en las vías urbanas.

Entre los años 1997 y 2007 se contabilizaron 30 muertos en accidentes en las vías urbanas; en la última década, tan solo tres

Un análisis elaborado por la Fundación Línea Directa fija ese negro repunte en un 13,1% entre 2013 y 2017, después de repasar más de medio millón de siniestros ocurridos en esa franja. Sin embargo, Galicia está muy por encima de esa media y llega a triplicarla (un 39%).

Frente a esta tendencia, Pontevedra puede presumir de una excelente salud viaria, pues mientras en el resto del país aumenta la mortalidad por accidentes en vías urbanas, la Boa Vila va camino de sumar nueve años continuados sin un solo fallecido.

La última víctima mortal asociada a un siniestro se registró el 18 de febrero de 2011. Un octogenario paseaba a zlas 7.30 horas por el entorno de puente de Os Tirantes cuando fue arrollado por una furgoneta mientras cruzada por un paso de peatones.

El conductor era un joven de 30 años que se desplazaba a Santiago para iniciar su jornada laboral como repartidor. Según declaró entonces a la Policía Local, la oscuridad del momento le impidió ver al anciano, antiguo propietario de una conocida tienda de muebles de la calle Cobián Areal.

Hay que remontarse 20 años en el tiempo y llegar a 1999 para encontrar la estadística más luctuosa en la ciudad, con tres víctimas mortales por accidente. Una cifra que se repitió en 2000 y que fue descendiendo a uno o dos por año hasta 2011. El precedente fue en 2009, con dos fallecidos.

La Memoria de la Policía Local arroja un dato revelador para apreciar el aumento de la seguridad viaria en el municipio: desde 1997 hasta 2007 se registraron 30 defunciones en siniestros, y en los 10 años siguientes tan solo tres.

HERIDOS GRAVES. A la hora de elaborar sus estadísticas, la Dirección General de Tráfico clasifica a los heridos según la atención médica recibida. Los que solo han precisado una primera asistencia se consideran leves, mientras que los que hayan permanecido más de un día en el hospital se encasillan en la categoría de graves.

Según estos parámetros, la gravedad en los viales pontevedreses también se contagia de un singular descenso del 90% desde el año 2000, con el matiz de que las cifras más bajas –solo cinco heridos– se han producido en los últimos cinco años: en 2014 y en 2017.

De nuevo la estadística vuelve a arrojar datos demoledores: entre 2000 y 2009 se contabilizaron 482 heridos graves, pero desde entonces sólo se han registrado 118, es decir, un 75% menos.

Uno de los percances más habituales en el entorno urbano y que acostumbran a provocar más daño a las víctimas son los atropellos. Durante el pasado año la Policía Local registró 35, en los que solo cuatro se saldaron con heridos de gravedad.

La evolución en este apartado durante los últimos nueve años resulta igualmente positiva, con un descenso del 18% de los heridos que no precisaron de hospitalización (de 43 en 2011 a 31 en 2018) y unos niveles similares entre los casos más graves.

Según los informes, los escenarios más habituales de los accidentes son las rotondas y los cruces, y las lesiones más comunes los esguinces cervicales y de rodilla y las hernias discales.

Metodología. 30 días separan los heridos graves de los fallecidos
La normativa de la DGT a la hora de elaborar estadísticas recoge que "se considera fallecido toda persona que, como consecuencia de un accidente de tráfico, fallece en el acto o dentro de los siguientes treinta días".

Esto explica que el atropello ocurrido en la avenida de Bos Aires en febrero de 2015, tras el que falleció un año y medio después el joven de Monte Porreiro Antonio García Novas, Tony, no compute como víctima mortal sino como herido grave.

Algo similar ocurrió con una trabajadora de la estación de autobuses, que pereció arrollada por un autocar en marzo de 2018. El suceso se calificó como accidente laboral.

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