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La comunidad educativa de la EEI de Verducido teme perder los dos cursos de Primaria

Escolares de la EEI Verducido durante el recreo una mañana de marzo de 2017. GONZALO GARCÍA
Escolares de la EEI Verducido durante el recreo una mañana de marzo de 2017. GONZALO GARCÍA

El centro, que aumentó alumnado, pidió más docentes ▶Educación no respondió aún y la decisión dependerá de la matrícula

Falta poco más de un mes para que se abra el período de solicitud de plaza en centros educativos de Infantil y Primaria para el curso 2019-2020 y la preocupación sobrevuela la Escola de Educación Infantil (EEI) de Verducido, la única del rural que sobrevive en el municipio pontevedrés. Además de ofrecer los tres cursos de Infantil (de cuarto a sexto) también imparte primero y segundo de Primaria, lo que anima a muchas familias a matricular en ella a sus hijos de entre tres y ocho años aunque no pertenezcan a la parroquia. "A continuidade de cinco anos é primordial, porque só por tres non o traerías ata aquí", explica Áurea Goitia, madre de un alumno y una exalumna del centro. Ella, al igual que el resto de progenitores, vive con preocupación el silencio de la Administración tras la demanda de más personal realizada meses atrás. Temen lo peor e incluso se plantean movilizaciones si el recorte de la oferta educativa llega a confirmarse.

Después de que este curso la escuela experimentase un considerable repunte en la matrícula, la directora y el presidente de la ANPA se reunieron el pasado mes de noviembre con Inspección para solicitar docentes de apoyo, dado que ya llevaban años sufriendo recortes hasta quedar "en mínimos".

Pidieron "un pouco de osíxeno" para afrontar el aumento de matrícula, pero no solo no recibieron todavía respuesta al respecto, sino que, aunque en general escucharon "boas palabras", las familias aluden a un comentario realizado ese día en el sentido de que "lles dixeron que foran avisando de que igual o próximo curso quedabamos sen Primaria, que esa sería a solución".

Actualmente el centro cuenta con 37 alumnos, frente a los 31 de hace dos años. De ellos, 16 comparten el aula de Primaria, aunque en septiembre serían 17 si ninguno deja el centro ni se producen incorporaciones. En Infantil hay dos aulas: una con los diez niños de tres años y otra con los once de cuatro y cinco años. Cada una cuenta con una tutora, por lo que al carecer de docentes de apoyo ni especialistas las maestras tienen que hacer malabares para que los escolares estén correctamente atendidos, sobre todo si se produce la ausencia de alguna de ellas. De este modo, cuando la tutora de Primaria imparte Inglés en Infantil una de las otras dos debe ocupar su lugar. Y si una falta se juntan todos los niños de Infantil, lo que dificulta la adaptación de los más pequeños, sobre todo en los primeros meses de curso.

Desde Inspección les llegaron a decir que si había alguna baja momentánea lo comunicasen y les mandarían a algún profesor del CEIP de Xeve, el más cercano, aunque "sería desvestir un santo para vestir outro".

RATIO IDEAL. Una de las ventajas que más destacan las familias es la adecuada ratio de profesor por alumno de la que disfrutan y que permite ofrecer una atención educativa de calidad y poner en marcha numerosos proyectos y actividades que hacen de esta una escuela muy solicitada.

Esta situación se iría al traste si se suprimiera Primaria y se trasladase este alumnado al colegio de Xeve, advierten. De momento la Xunta ni confirma ni desmiente. El jefe territorial de Educación, César Pérez Ares, aseguró este lunes que por el momento "no hay tomada ninguna decisión, ni en ese sentido ni en el contrario" y que "antes hay que analizar la evolución de la matrícula".

"Levan 20 anos intentando pechar o cole, como fan con todas as escolas pequenas"
"As familias queremos continuar como estamos", asegura Áurea Goitia. El suyo es un ejemplo del tirón de esta escuela en todo el municipio. Pese —o precisamente por eso— situarse en un entorno eminentemente rural, a unos nueve kilómetros del centro de la ciudad, no solo acoge a alumnos de su parroquia, sino del área urbana, pese al sacrificio que supone para las familias el trasiego diario en coche particular. "Nós chegamos aquí precisamente polo cole. Viviamos en Campañó e mudámonos aquí", explica.

La escuela no solo "lle dá vida á parroquia", sino que es un referente en el trabajo por proyectos, en la relación con el vecindario y en la interacción con la naturaleza y el medio ambiente. La huerta ecológica, los talleres para elaborar pan y yogur que los escolares degustan a la hora de la merienda, el cursillo de mediadores, la adaptación especial para el inicio del curso, el respeto al ritmo de cada niño o la implicación de las familias en el día a día del centro, sobre todo en el huerto y la biblioteca, son otras de las ventajas que atraen a alumnado de todo el municipio. "É difícil atopar un proxecto educativo coma este".

La comunidad educativa mantiene un hilo de esperanza porque "oficialmente non temos nada por escrito", pero no oculta el miedo y la preocupación por el futuro del centro. "Levan vinte anos intentando pechar o cole. Dende hai tres ou catro anos empezaron recurtando os recursos do cole, cada vez con máis nenos e profesoras saturadísimas" y cree que se deben a la "política da Xunta de pechar as escolas pequenas".

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