Condenado por acosar a su expareja y destrozarle el coche en Pontevedra

El investigado tenía una orden de alejamiento que se saltaba para coaccionar a la víctima en el casco viejo de la Boa Vila
Imagen de archivo del juzgado de Marín. GSV
photo_camera Imagen de archivo del juzgado de Marín. GSV

El 24 de marzo de 2022, el mismo día en el que el Juzgado de Marín dictó una orden de alejamiento en beneficio de una víctima de violencia de género, el individuo sobre el que pesaba dicha orden se presentó en el lugar de trabajo de la mujer, un establecimiento de la zona monumental de Pontevedra, miró para ella y sonrió. Ocurrió sobre las 20.30 horas. Media hora después, sobre las 21.00 , el mismo individuo se dirigió a uno de los estacionamientos disuasorios de la capital provincial, lugar en el que la víctima, su expareja, solía aparcar el coche. Cuando lo localizó, y valiéndose de un objeto punzante de su propiedad, le rompió los retrovisores y le pinchó las ruedas del automóvil, causando daños en el vehículo por valor de más de 3.000 euros.

Aquellos hechos, denunciados oportunamente por la mujer, desembocaron en un juicio rápido celebrado apenas cinco días más tarde, con el resultado de una condena que incluía una nueva orden de alejamiento vigente al menos hasta julio de 2023.

El investigado, sin embargo, insistió en su actitud, regresando al lugar de trabajo de su expareja "varias veces" solo una semana después del citado juicio, llegando a permanecer en la puerta del local "en actitud vigilante".

La nueva denuncia presentada ese mismo día llevó al autor de los hechos a prisión provisional, dado su nula intención de cumplir con las órdenes de alejamiento dictadas.

Ahora trasciende la sentencia que procede de aquella espiral delictiva: un año de cárcel por el delito de quebrantamiento de condena, una multa de 6.750 euros por el delito de daños en el vehículo y una indemnización en concepto de responsabilidad civil de 3.136 euros.

El condenado recurrió a la Audiencia señalando que pasaba por el lugar de trabajo de su expareja porque le quedaba de paso para su casa y los encuentros eran fortuitos. Su argumento no convenció al tribunal.

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