La contratación subió en julio un 21%, pero aún dista de los niveles precovid

El 96% de los contratos firmados por pontevedreses fueron temporales y el 84,5% fueron suscritos en el sector servicios  Uno de cada dos personas contratadas tienen menos de 34 años
Un trabajador durante el servicio en una terraza. BEATRIZ CÍSCAR
photo_camera Un trabajador durante el servicio en una terraza. BEATRIZ CÍSCAR

El avance de la campaña de vacunación, unido al inicio de las vacaciones y la consecuente recuperación del sector servicios, han provocado un importante repunte de las contrataciones en Pontevedra.

Según los datos oficiales publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE), en julio se firmaron 3.145 contratos de personas residentes en el municipio capitalino, a un ritmo de casi 104 empleos por jornada. El total evidencia un crecimiento intermensual de las contrataciones del 9,9% y un crecimiento interanual que llega al 21,8% si uno compara los últimos números con los de julio del año pasado.

El comportamiento del mercado laboral consolida el incremento de las contrataciones que se ha registrado en lo que va de año y que alcanza de media un 20% más de los empleos generados en 2020. No obstante, la lectura de las cifras sigue arrojando aspectos menos positivos que impiden hablar de una recuperación completa del mundo laboral.

TIPO DE CONTRATO. Uno de los grandes escollos es que el nivel de generación de empleo todavía está lejos de llegar a los niveles precovid. En julio de 2019, cuando no había siquiera indicios de la pandemia, el municipio alcanzó los 3.896 contratos, un 23% más que los del mes pasado, y en los cuatro años anteriores el recuento también fue superior. De hecho, según prueba la serie histórica del IGE, hay que remontarse a julio de 2016 –cinco años– para encontrar un volumen menor de contrataciones –3.050–.

El segundo gran hándicaps es la elevada temporalidad de los trabajos. El 96% de los contratos firmados en julio –3.005– fueron temporales, y solo una minoría –140– fueron indefinidos, una categoría que ya de por sí es menos frecuente que la temporal y que se reduce a mínimos durante el verano.

PERFIL DE LOS CONTRATOS. Otra de las tendencias que se mantienen es que la mayoría de los contratos (el 84,5%) tienen lugar en el sector servicios y, aunque las estadísticas no entran a detallar las áreas concretas, es habitual que un alto porcentaje se desarrollen en la hostelería, donde la demanda alcanza los mayores picos de actividad de todo el año.

En el resto de sectores la creación de empleo fue más contenida. De esos 3.145 contratos, solo el 10% se generaron en el ámbito de la industria, el 3,3% en el de la construcción y el 1,8% en el de la agricultura y pesca.

A nivel de género las cifras arrojan unos porcentajes mucho más igualados, con un 50,6% de contratos firmados por hombres y un 49,4% por mujeres, mientras que por edad la franja de 16 a 34 años fue la que reunió un mayor número de contrataciones: 1.642, equivalentes al 52% del total. El 41% –1.293– fueron para personas de entre 35 y 54 años y el 6,6% para mayores de 55. En cuanto al nivel de estudios, destaca que el 54% de los contratos fueron firmados por personas con estudios secundarios.

Sanxenxo registró 41 contratos al día, menos que otros ejercicios

Los enclaves turísticos de las Rías Baixas también experimentaron en julio un alto volumen de las contrataciones como consecuencia de la reactivación del turismo.

En Cangas se alcanzaron el pasado mes de julio los 1.388 contratos, en Marín los 1.295, en O Grove los 1.116 y en Sanxenxo los 1.248, lo que arroja un promedio diario de 41 contratos.

No obstante, en este caso las cifras no siempre mejoran las cotas de otros años ni significan una estabilización del mercado laboral. En el municipio sanxenxino, por ejemplo, el 96,6% de los contratos fueron temporales y el total de contrataciones fue el más flojo de los últimos años. ¿Por qué? El IGE no se pronuncia, pero es presumible que la evolución esté relacionada con las restricciones covid todavía vigentes y un tiempo bastante revuelto que sumergió las Rías Baixas en una pseudoprimavera.


 

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