La crisis económica pone bajo mínimos el margen de beneficio en el Mercado de Abastos

Los vendedores llegan a ofertar productos a precio de coste, mientras que la clientela ajusta las cantidades de artículos que adquiere
Puestos de venta de pescado y marisco en la Praza de Abastos, este sábado. DAVID FREIRE
photo_camera Puestos de venta de pescado y marisco en la Praza de Abastos, este sábado. DAVID FREIRE

La OCU advierte de que las familias afrontarán un sobrecoste anual de más de 830 euros en alimentación como consecuencia del alza de la inflación. Además, en tasa mensual, las legumbres y hortalizas frescas se han encarecido en septiembre un 4,1%, lo mismo que ha ocurrido con el arroz (+2,4%), la carne de ovino (+2%), el azúcar (+1,9%), la carne de cerdo (+1,3%), la leche y los productos lácteos (+1,2%) y los huevos (+1%), mientras que el aceite de girasol (-3,1%), las frutas (-1,3%) y el pescado fresco y congelado (-0,6%) han bajado su precio. ¿Cómo está afectando la inflación disparada a las ventas en el Mercado de Abastos de Pontevedra? ¿Cómo están sobrellevando los compradores el alza en los precios?

Según distintos autónomos que ofrecen sus productos en los distintos puestos de la Praza de Abastos, la situación de crisis económica les ha obligado a reducir al máximo sus márgenes de ganancia, e incluso en ocasiones a dejarlos a precio de coste.

Una de las placeras más veteranas, Manoli Domínguez, que regenta un puesto de venta de pescado fresco, subraya que el coste de este tipo de artículo alimenticio es "desorbitado" en especies con escasez de capturas (es la ley de la oferta y la demanda), mientras que está ajustando el precio al máximo para atender a su clientela, sin apenas margen de ganancia. "Tengo que hacer muchos números para aguantar, lo mismo que le está pasando al pequeño comercio", subraya la vendedora.

Según Domínguez, la pérdida de poder adquisitivo de los compradores que acuden al Mercado de Abastos les está obligando a adquirir menos cantidad de pescado y a adquirir el de menor tamaño porque "es más asequible", apostilla.

"En la lonja estamos pagando el pescado muy muy caro porque algún producto está escaseando –como el rodaballo, la merluza y el corujo– y otros suben su precio porque también lo hace el gasóleo que utilizan los barcos". Manoli Domínguez añade que también el ama de casa también está echando mano del congelador más que nunca para aprovechar la ocasión cuando el producto que está a buen precio.

Macario Fariña, que dirige una carnicería en el Mercado, señala que la subida de precios ya se venía percibiendo desde hace dos meses, una situación de la que "la gente es consciente y lo tiene asumido" por lo que "con el paso de los días la gente ya no se queja tanto porque sabe que el coste de nuestra materia prima también ha subido en origen".

En su caso, explica que las ventas han sufrido de forma "drástica y enorme" sobre todo en las carnes que son más caras, de entre 10 y 15 euros el kilo, como el cordero o las chuletas o el solomillo de ternera. "La gente está ajustando muchísimo sus compras, aunque los productos cárnicos que de siempre son más caros no se han dejado de vender pero la clientela lo está llevando en menor cantidad, de forma más comedida. Siempre depende de la capacidad económica de los compradores, que es muy dispar".

Vuelve la práctica del regateo que, con la inflación, tiene como objetivo ahorrar para llegar a final de mes

En este nuevo escenario económico, marcado por un déficit disparado, el regateo de tiempos pasados ha vuelto a la Praza de Abastos. "Es un regateo casi desesperado con el que la gente intenta que el sueldo le llegue a final de mes. En nuestro caso intentamos ajustar los precios al máximo, conscientes de la situación de necesidad en la que se encuentran muchas familias. Incluso muchos clientes han comprado el pasado verano carne para cocer que han congelado para consumirla en la temporada de frío", apunta Macario Fariña.

La fruta y las hortalizas también han sido productos cuyos precios subieron de forma ostensible. Pablo Cancela, copropietario de la frutería Pablo y María del Mercado señala que a pesar de que intentan ajustar los precios al máximo su coste está "muy alto". "Tenemos un margen de beneficio muy estrecho", con una clientela que tienen un poder adquisitivo muy diferente, si bien hay algo común en todos ellos: "quieren buenos productos, aunque con esta crisis económica están comprando menos cantidad, con ventas que de media rondan entre los 20 y los 30 euros. Está todo muy caro", recalca.

Cancela señala que con la llegada de la temporada otoñal las verduras tienen una mayor salida, si bien este año resultan un poco más caras después de un verano muy seco en el que las restricciones en el riego afectaron a las plantaciones.

"Estamos apretando el cinturón al máximo, con precios casi al costo de producto en origen. También intentamos no adquirir más producto del necesario para que nos sobre, aunque no siempre lo conseguimos".

Vilagarcía
"O cliente pensa máis que levar e pide que lle baixes"
El alza de precios de los alimentos y las consecuencias también se dejan notar en el Mercado de Abastos de Vilagarcía. Aunque la actividad es especialmente intensa los martes y sábados, el presidente de la plaza, Juan Carlos López, asegura que los usuarios han modificado algunos hábitos de consumo "ou consumen menos ou recorren a produtos menos caros", explicó. Las placeras también han detectado que "o cliente pensa máis o que vai levar, compara máis entre os distintos postos e trata de que lle rebaixes o prezo", manifestó Susana, una pescadera de la plaza de Vilagarcía. "A xente leva máis xurel e rapante que son máis asequibles", añadió. El pulpo, uno de los productos estrella de la temporada se vende a un precio entre 12 o 15 euros en función de la pieza. "A xente empeza a preguntar polo marisco para o Nadal, pero aínda non o levan".

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