¿Por qué los jóvenes pontevedreses no piensan en tener hijos?

El descenso de la natalidad en la localidad se agudiza en la última década y la sociedad se prepara para afrontar el desafío demográfico
Niños jugando en A Ferrería. ADP
photo_camera Niños jugando en A Ferrería. ADP

Hay un hecho innegable: los jóvenes tienen menos hijos. Lo que siempre fue una de las decisiones más grandes para muchos ahora se ha convertido en un proyecto constantemente aplazado, anulado o, simplemente, no planeado. Los motivos de este cambio demográfico, que se ha dado en las últimas décadas, son diversos.

  1. Crisis económica y cambios culturales
  2. Testimonios
  3. En cifras: la natalidad en Pontevedra

Crisis económica y cambios culturales

Uno de los más destacados son los problemas derivados de la situación económica en los últimos 15 años. Es, por ejemplo, el caso de Sheila, de 30 años. "Con unha situación boa, sí, tendría un fillo, pero dentro de bastante". Algo parecido pasa con David, de 27 años. "Se case non podemos nin vivir nós... como imos ter un fillo?".

Para Amanda Traba, socióloga docente en la Universidade de Vigo, los problemas económicos tienen más consecuencias además de las directas. "Os elementos económicos se trasladan aos elementos culturais, non se pode facer unha distinción entre os elementos culturais e os económicos propiamente dita", asegura. También cree que no solo tiene que ver con la buena o mala situación económica, sino con mecanismos establecidos en la sociedad, con cosas como puede ser tener una pensión. "Isto (las pensiones) foi integrado na forma de planificar a nosa familia", recuerda.

Sin embargo, cree que los cambios demográficos de las últimas décadas no se reducen exclusivamente a eso. El descenso de la natalidad es muy elevado: según el INE, el número de niños de entre 0 y 3 años ha disminuido un 45,6% en la ciudad de Pontevedra, siendo la caída más fuerte de las siete grandes ciudades de Galicia.

Para Traba, las expectativas sobre lo que se considera una vida digna o aceptable, es importante, y eso se combina con la incorporación de las mujeres en la educación y los trabajos asalariados durante la segunda mitad del siglo XX. "O elemento de xénero é algo importante, o feito de que teñan unhas expectativas de permanencia no sistema laboral, de corresponsabilidade con respecto da crianza" es, para ella, otro punto importante.

Justamente eso mismo destaca Ángeles, de 53 años. "Ahora también escoge más la mujer, y antes escogían por ella", cree. Aunque ve más causas que ese o que la situación económica. "Hay gente que es muy vaga y en vez de un hijo tiene un perro", asegura. Por otra parte, Alejandra, de 30 años, cree que en general sí ha habido implicación por parte de los jóvenes. "Creo que hay sacrificio, nuestra generación ha vivido varias crisis, la última a nivel mundial y la situación es muy complicada para tener hijos". También hay gente que, simplemente, no quiere tenerlos. Es el caso de Joel, de 30 años. "Yo juego con ellos diez minutos y me aburro. Pero bueno, animales sí tendría".

Aunque el fenómeno en Galicia es fuerte, Traba recuerda que esta transición demográfica se da a nivel mundial. "Hai que pensar que estamos a chegar no teito do que pode chegar o planeta", algo que la socióloga considera que puede ser una "boa noticia", pero que puede crear unos desequilibrios muy pronunciados. "Poden xerar grandes conflitos. Poboacións excedentes nuns lugares que teñan que ser absorbidos por outros, non sen un custo político ou social".

Testimonios

Paula de Sousa, 33 años: "Es una decisión muy complicada"

"Tengo una hija y no quiero tener más por cuestiones económicas», dice de Sousa. Si no, se plantearía tener más, aunque considera que «es una decisión muy complicada" por la responsabilidad que conlleva. "Yo no pienso que la gente tenga que ser sacrificada", cree, sino que lo ve como algo personal.

Sheila Piedras, 20 años: "Querría tener hijos con 26 o 27"

Sheila Piedras tiene claro que quiere tener hijos bastante joven. "Querría tenerlos con 26 o 27". Para ella la situación económica y la dificultad para encontrar trabajo pueden ser algunas de las complicaciones para tenerlos. Aún así, ella cree que buscaría la forma de tenerlos de todas formas.

Marta Maneiro, 22 años: "La economía nos echa para atrás"

"La economía nos echa mucho para atrás", cree Marta Maneiro. Sobre tener hijos ante dificultades, cree que "si vivo yo mal, me cuesta llegar a fin de mes sola, con cosas como el alquiler o la comida, imagínate con otra persona más". Maneiro también considera ser madre joven, si puede.

Miriam Abal, 30 años: "No está la cosa para tener hijos"

Miriam Abal tiene dos hijos, y considera que dada su situación, eso no va a cambiar. "Yo más no tendría, no está la cosa para tener hijos. Si la situación fuese mejor, quizás sí". Cree que los jóvenes no están tan dispuestos a ese sacrificio, aunque recalca que lo peor son las dificultades económicas.

Samuel Martínez, 24 años: "La gente no quiere esa responsabilidad"

"Me planteo tener hijos, pero en un futuro", dice, aunque considera que uno de los principales problemas es no tener dinero. "Además, la gente no quiere tener esa responsabilidad". Para él, idealmente, la edad para que tuviese sus hijos estaría entre los 30 y los 32.

En cifras: la natalidad en Pontevedra

La ciudad afronta dos datos demográficos importantes. Por una parte, tiene la media de edad más joven de toda Galicia, con 44,7 años de media. El cambio en los últimos diez años, es la que mantiene un descenso más pronunciado, con un 45,6% menos de niños de entre 0 y 3 años. Esta tendencia indica un envejecimiento mayor en Pontevedra que en otras localidades, a pesar de seguir siendo la más joven de la comunidad. Esto ya se nota en los últimos años en los hospitales donde, según Alfonso Casas, jefe del servicio de Psiquiatría del área Sanitaria de Pontevedra, están aumentando casos de problemas de salud mental vinculados a la senilidad.

Esta situación se complementa con un retraso de la edad en la que se tienen los niños. En el año 2000, solo el 12,83% de los nuevos nacimientos se producían en mujeres de entre 35 y 38 años. En 2020, las nuevas madres en esa franja superaron el 27%. La edad más habitual para tener hijos, se encontraba en el 2000 entre los 29 y los 31 años. Ahora, entre los 34 y los 36.

Normalización

Para Amanda Traba, socióloga, la aparición de métodos anticonceptivos seguros y lo que considera la "racionalización" de la sociedad, hace que haya una mayor planificación. "Hoxe vemos como algo lexítimo que haxa mulleres que non queiran ter fillos (...), algo que antes víase desnaturalizado" explica.

Aunque cree que esto formule ciertos problemas demográficos, en general lo ve como algo positivo. "O feminismo ten contribuido moito en positivo para eliminar con ese binomio de muller-nai, o cal é un avance".

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