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Cuando el Covid-19 da alas para crecer en confinamiento

Alicia Devesa sujetando una aspiradora. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Alicia Devesa sujetando una aspiradora. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Aunque la mayoría del tejido empresarial se ha visto perjudicado por la pandemia, hay excepciones que han encontrado en el coronavirus la vía perfecta para emprender, redimensionar el negocio y crecer

A estas alturas de la película todo el mundo sabe que el Covid-19 ha puesto contra las cuerdas a numerosas empresas del país sin exceptuar a las que operan en Pontevedra. Los balances de actividad, negocio y empleo que van trascenciendo resucitan las sombras de la anterior crisis y aún hoy, más de dos meses después de iniciarse el estado de alarma, nadie es capaz de augurar el alcance de la recesión. Sin embargo, como todo en la vida, hay excepciones y la misma pandemia que tiñe los números de rojo ha dado alas a algunos negocios del área de Pontevedra para reinventarse, iniciar su andadura o simplemente crecer.


LimpiAli, una metamorfosis forzada con buenos resultados

La historia de Alicia Devesa es un buen ejemplo de las oportunidades que ha generado, casi sin querer, el coronavirus. Natural de Caldas y de 34 años de edad, ha visto cómo el SARS-CoV-2 ha dado un golpe de timón a su pequeña sociedad, que ha pasado de ofrecer cuidados a la tercera edad a desempeñar servicios de limpieza para mantener el virus a raya.

Alicia Devesa sujetando una aspiradora. JAVIER CERVERA-MERCADILLOSu trayectoria profesional por cuenta propia comenzó el verano pasado "atendiendo a mayores y ayudando en las tareas del hogar e higiene" de los usuarios. Sin embargo, con la irrupción de la pandemia se topó con la suspensión de las encomiendas de buena parte de la clientela, "que no querían que entrasen personas" ajenas al círculo familiar "en sus casas". La suspensión dio pie a un notable descenso de la actividad, pero fue fugaz.

Alicia comenzó a recibir otro tipo de encargos de "empresas que demandaban servicios de limpieza" y a falta de conocer cuál será la evolución, por el momento asegura que "nos va muy bien".

La empresa, LimpiAli, ha crecido desde entonces. Ahora cuenta con dos empleadas fijas y una eventual, y se ha especializado en la limpieza de un amplio abanico de instalaciones. Los encargos más frecuentes pasan por la higienización de zonas comunes, vestuarios y despachos varios y, aunque podría sacar provecho del bum de la desinfección, Alicia prefiere ser cómplice antes que ventajista. "La economía está muy mal, sobre todo a nivel comercios, que dependen de si les va la gente o no. Conocemos perfectamente cuáles son las circunstancias y por eso ofrecemos a muchos precios especial pandemia, muy ajustados para ayudar a que las pequeñas empresas puedan levantarse". La joven empresaria es de las que opina que "si remamos todos en la misma dirección, nos irá mucho mejor".


Juan Sicolo, un guía de montaña que ya camina solo

Juan Sicolo (der.) sujetando un mapa ante unos excursionistas. CEDIDA
Juan Sicolo (der.) sujetando un mapa ante unos excursionistas. CEDIDA
 

A sus 25 años, Juan Sicolo (natural de Argentina, pero residente en Vilagarcía de Arousa) forma parte del elenco de aventurados que se han animado a emprender en tiempos de pandemia.

La idea ya llevaba tiempo rondado por su cabeza, pero las circunstancias desatadas por el coronavirus fueron el detonante final. Formado como Técnico Deportivo en Media Montaña y Guía en el Medio Natural, este joven se acaba de dar de alta como guía de montaña autónomo, poniendo un punto y aparte a su anterior trayectoria laboral con agencias y empresas de turismo activo, "algo que me limitaba". "La verdad es que dudaba un poco, porque no sabía cómo iba a resultar, pero cuando la situación se empezó a relajar un poco decidí ir hacia adelante y la cosa funciona bastante bien. La gente tiene ganas de salir a explorar y, además, parece que todo esto que ha sucedido nos ha enseñado a valorar un poco más el contacto con la naturaleza, tanto a nivel de salud física como mental".

Las rutas programadas hasta la fecha han tenido buena aceptación y eso que el equipamiento es sensiblemente diferente a las expediciones pre-Covid. Ahora tanto Juan como los excursionistas caminan con mascarilla y tampoco faltan las provisiones de guantes y geles desinfectantes. "Es importante garantizar la seguridad y estoy siendo muy riguroso con este tema, siguiendo los protocolos que nos dictan las asociaciones de turismo y de guías de montaña. Antes de iniciar la actividad envío el protocolo por escrito y resuelvo todas las dudas que surjan. Es cierto que con mascarilla no es lo mismo, porque no respiras la misma cantidad ni calidad de aire, pero la gente está cumpliendo. Hay que adaptarse a la nueva situación". ¿Cómo dar con él? Sencillo. A través de sus perfiles de Facebook e Instagram.


Big Fortress sale aún más fuerte del confinamiento

Jesús Güimil con prendas de la marca Big Fortress. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
Jesús Güimil con prendas de la marca Big Fortress. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
 

Jesús Güimil Beiras (29 años, Vilagarcía de Arousa) se estrenó como empresario en septiembre de 2019, pero es de los privilegiados que pueden presumir de haber salido reforzado de los golpes más duros de la pandemia. Su empresa, Big Fortress, dedicada al diseño y venta de ropa deportiva, se ha preparado en el confinamiento para escalar un nuevo peldaño, con más capital y añadiendo a la oferta productos innovadores.

La marca mantiene su sello ecológico, que entre otras cosas, significa "un embalaje libre de plásticos" y el uso de productos naturales en las prendas, "que impiden que el olor a sudor quede impregnado". Pero ahora a esto se añaden importantes pluses.

En materia empresarial, se ha asociado con su anterior jefe, propietario del gimnasio donde Jesús ejercía como monitor. "Durante la pandemia se puso en contacto conmigo y me dio que quería invertir en la marca, así que nos asociamos y nos pusimos a trabajar para lanzar las nuevas líneas", explica durante la entrevista.

Entre las novedades destaca una gama de prendas que "no se manchan" y otra de ropa que "cambia de color" según incida la luz. ¿Suena bien, verdad? Pues, si las previsiones no fallan, estarán pronto a la venta, y con la idea de tener continuidad el año que viene con piezas de baño camaleónicas, que cambian de tono scon el contacto con el agua.

La marca dispone de cinco puntos de venta en Vilagarcía, Vilanova de Arousa y Caldas de Reis, pero la idea es cerrar el año ampliando la red y los perfiles diana. Jesús está dispuesto a practicar sin descanso el lema de la firma, que en castellano significa Gran Fortaleza y que pretende poner en valor "la fuerza de superación que todos tenemos dentro". Su historia sabe mucho de eso.

Abandonado por sus padres y adoptado, sufrió una infancia y adolescencia difíciles, en las que no faltaron enfermedades, palizas, bullying y una pérdida especialmente dura, la de su padre biológico, que le hizo tocar fondo. Jesús supo remontar todo eso y, según dice, el público lo nota. "Lo que me dice mucha gente es que es una marca que tiene algo más. No es que la ropa solo sea bonita y tenga gran calidad, sino que tiene sentimiento. Eso es lo que engancha".

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