Un cuartel que ahora es Facultad

Hace treinta años el Ministerio de Defensa entregaba al Concello de Pontevedra, tras su compra, el cuartel de San Fernando. Un gran inmueble cuyo destino sería albergar a la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Se inició así un proceso que venía a reafirmar la presencia universitaria en la ciudad
Imágen histórica del Cuartel de San Fernando, cuyas primeras referencias databan de 1719. ARCHIVO MUSEO DE PONTEVEDRA
photo_camera Imágen histórica del Cuartel de San Fernando, cuyas primeras referencias databan de 1719. ARCHIVO MUSEO DE PONTEVEDRA

Sin armas ni bagajes, titulaba Diario de Pontevedra su información de portada sobre la compra del cuartel de San Fernando por parte del Concello de Pontevedra. El alcalde de la ciudad, Francisco Javier Cobián Salgado, y el director general de la Gerencia de Infraestructuras de Defensa, firmaron el 2 de noviembre de 1992 un convenio por el que los terrenos del cuartel de San Fernando pasarían a manos del concello pontevedrés antes del 15 de diciembre tras el pago de 750 millones de pesetas.

Fue hasta ese mismo día al que se esperó para escenificar esa entrega de un inmueble sobre cuyo uso parecía estar ya bastante claro, como fue la adaptación de sus instalaciones a unos estudios tan singulares en sus necesidades, como los de la licenciatura de Bellas Artes.

Ese día de diciembre, las autoridades militares desplazadas a Pontevedra procedían a entregar las llaves de esas instalaciones en pleno centro de Pontevedra a un Concello que, posteriormente, se lo cedería a la Universidad de Vigo para convertirse así en un generador de cultura y saber, imponiéndose a su función militar.

Avance de las obras para la creación de la Facultad de Bellas Artes. RAFA FARIÑA
Avance de las obras para la creación de la Facultad de Bellas Artes. RAFA FARIÑA

En aquella primera noticia sobre su incorporación al patrimonio civil ya estaba perfectamente definido su destino: el de albergar la Facultad de Bellas Artes, La Escuela de Restauración de Galicia y la Facultad de Publicidad y Relaciones Públicas.

Finalmente esta última se quedó fuera. Se inició así, en aquel noviembre de hace justamente treinta años, un irreversible proceso de adecuación de unas instalaciones militares a unas académicas que, por la condición de dichos estudios, necesitó además de un laborioso proceso de rehabilitación y puesta en valor que sería encomendado al prestigioso arquitecto César Portela, quien, entre otras muchas cuestiones de relevancia, incorporó unos ventanales en color verde que caracterizarían, junto al color salmón de las paredes, la imagen del edificio que dejaba así en el olvido las tonalidades grises de tiempos pretéritos.

Protestas creativas

Ese mes de diciembre el general Valverde entrega al alcalde las llaves del edificio y este veía como salían de él, en formación, las últimas unidades militares de su interior. Una jornada en la que muchos pontevedreses conociesen el edificio, permitiéndose el acceso al interior en una jornada de puertas abiertas que llenó el patio interior de ciudadanos que hasta ese momento entendían este edificio de gruesos muros como una enorme fortaleza pétrea en el corazón de la ciudad.

Durante el tiempo de esas obras las clases de la nueva Facultad de Bellas Artes se desarrollaban en otro edificio histórico de la ciudad, como el antiguo Hogar Provincial en la calle Sierra. Momento desde el que se comenzaba a incubar un enorme malestar entre los estudiantes por las condiciones de dicho edificio y el retraso que acumulaba su futura sede.

Un instante de las protestas. DP
Un instante de las protestas. DP

No fueron pocas las presencias en la prensa de dichos estudiantes, mostrando su indignación por la falta de soluciones y las complicadas situaciones vividas para el desarrollo de las clases, iniciadas en esas dependencias a finales de 1994, a lo que se le unió, una vez rematada la obra, otro retraso en la dotación material, lo que llevó a las denominadas "protestas creativas" de sus nuevos, y hasta hoy, inquilinos.

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