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"Debemos arropar a las familias en esta desgarradora situación"

El templo redondelano se quedó pequeño para albergar a familiares y amigos. SALVADOR SAS (EFE)
El templo redondelano se quedó pequeño para albergar a familiares y amigos. SALVADOR SAS (EFE)

El obispo de Tui-Vigo ofició la emotiva despedida a los otros dos jóvenes fallecidos, marcada por el dolor de todos los presentes

El municipio de Redondela se despidió este viernes de sus tres jóvenes vecinos, dos chicas y un chico, de entre 17 y 18 años, en un emotivo funeral en el cual Almudena Suárez, jefa de estudios y docente de Religión, leyó un texto íntimo en el que habló de "tres familias rotas".

Esta ha sido, si cabe, una de las partes más sobrecogedoras del acto religioso oficiado por el obispo de Tui-Vigo Luis Quinteiro Fiuza, pues la profesora que puso voz a un sentimiento común indicó que las ausencias de estos muchachos son "inesperadas e incomprensibles".

También quiso honrar a cada uno de ellos y, así, de Sofía elogió su palabra y carácter deportista; de Bieito,  –que en una triste paradoja "siempre llegaba tarde y se ha ido demasiado pronto"–, su simpatía; y de Sara su sonrisa.

Quinteiro Fiuza hizo lo propio y comentó de los tres que eran generosos y llenos de cualidades, las principales su ilusión y bondad, aparte de valorar el modo en el que la gente de Redondela reaccionó ante un siniestro vial de estas características.

Pidió, asimismo, el obispo a todos los presentes, en una iglesia que se quedó pequeña (pues decenas de personas tuvieron que seguir el acto desde el exterior), que sigan arropando a las familias a las que "les faltan sus hijos en esta desgarradora situación".

Del accidente manifestó que es "algo inaudito, impensable" y que, por lógica, "compartimos el dolor".

En el templo, que media hora antes del funeral ya estaba lleno, el silencio ha sido escrupuloso tanto dentro como en el exterior, solamente interrumpido por las muestras de dolor, que han sido una constante.

Muchos de los chicos que asistieron al oficio religioso, con camisas negras, han llorado desconsolados. Los parientes de las víctimas estaban rotos por el dolor y la desesperación.

"Debemos arropar a las familias en esta desgarradora situación"
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