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El 'delivery' se consolida en la ciudad con más de veinte repartidores

Marcos Crespo, repartidor de Uber Eats. DP
Marcos Crespo, repartidor de Uber Eats. DP
La demanda de comida a domicilio crece con multinacionales como Uber Eats y repartidores en dudosas condiciones laborales ►Uno de estos 'riders' nos cuenta su experiencia personal en este trabajo

Más de veinte repartidores a disposición de los restaurantes y locales de restauración de la ciudad para llevar cada plato de la cocina a la mesa, pero a la de casa. El delivery o entrega de servicios a domicilio, ya sea en las compras por Internet como en el consumo de comida, modifica ya el paisaje de las ciudades, también el de Pontevedra. En la actualidad, por las calles de la Boa Vila se mueve más de una veintena de trabajadores de reparto en moto o bicicleta solo para cubrir la demanda comida a domicilio a través de aplicaciones como Uber Eats, Deliveroo, Glovo o Just Eat.

Estas grandes plataformas no ofrecen nada nuevo, ya que otros grandes de la alimentación, como cadenas de comida rápida, llevan ya tiempo realizando este servicio. La novedad es que ahora los repartidores o riders (motorista o ciclista en inglés) no tienen ninguna relación laboral con el restaurante para el que realizan el servicio.

"En Deliveroo colaboramos con riders autónomos porque este es el tipo de empleo que les permite trabajar bajo demanda, que es lo que ellos nos dicen que quieren. Como autónomos, los riders pueden elegir cuánto, cuándo y con quién trabajar". Es la explicación que ofrece Deliveroo, empresa condenada por contratar falsos autónomos, a la relación con los riders que realizan sus servicios. En Pontevedra, Deliveroo opera a través de una colaboración con Burguer King.

Glovo cuenta también con repartidores en la ciudad y Uber Eats, que se instaló en Pontevedra el pasado mes de mayo, es la compañía que más crece, con 19 motoristas. En este caso, no todos son autónomos, y existen pequeñas empresas intermediarias conocidas como flotas a las que Uber Eats subcontrata el servicio. En Pontevedra son tres y la mayor parte de los riders están contratados por estas sociedades.

Al mismo tiempo, una minoría de ellos sobrevive como autónomos, cobrando por cada uno de los servicios unos tres euros. Tal y como establece el régimen de autónomos, si hay pedidos, cobran, si no los hay, no. Del mismo modo, si no trabajan, ya sea por ocio o por enfermedad, tampoco cobran. A pesar de ello, los sindicatos en la Boa Vila aseguran no haber tenido noticias de este tipo de trabajadores a través de denuncias o reclamaciones por lo de ahora.

En Pontevedra opera también Just Eat, una plataforma parecida que sirve como forma de publicitar los establecimientos que cuentan con reparto a domicilio. En este caso, los repartidores forman parte de la plantilla de cada local de restauración.


MARCOS CRESPO. Repartidor de Uber Eats

"Si no consigues trabajar en una flota, ser autónomo no compensa"

Marcos Crespo trabaja como repartidor de Uber Eats desde hace un mes. Antes se dedicaba a llevar pedidos a domicilio para una gran cadena de comida rápida, pero se cambió porque las condiciones económicas son mejores en la nueva empresa. "Me cambié para trabajar en una de las flotas que gestionan los pedidos de Uber Eats en Pontevedra. Si no es así, repartir como autónomo no compensa mucho", cuenta el chico, que indica que sus compañeros son, en su mayoría, chicos de entre 20 y 27 años.

Según explica Crespo, de 20 años, en Pontevedra hay tres empresas que se reparten el pastel de pedidos que se realizan a través de Uber Eats. "Lo que me pagaría Uber Eats se lo lleva esa empresa y luego a mí me pagan a final de mes, yo tengo que estar cuatro horas a mediodía y otras cuatro por la noche disponible en un punto determinado de la ciudad para atender los pedidos que salgan, lo bueno de ser autónomo es que trabajas cuando tú quieres", explica el joven, que se compró una moto para empezar a trabajar.

Del mismo modo, apunta que mucha gente no sabe que existe la opción de trabajar para una empresa flota y cree que la única opción de un rider es ser autónomo. "En Pontevedra la mayoría estamos contratados, aunque hay algún autónomo. Lo malo es que solo cobras si hay pedidos. Si solo haces dos pedidos en cuatro horas, Uber solo te paga una", cuenta.

Incorporarse al equipo de repartidores de su flota le ha supuesto una mejora de sus condiciones económicas. "Ahora me pago yo la gasolina, pero sigue compensando. En algunas flotas tienes un plus para los gastos de combustible y en otras te dan una tarjeta de descuento para gasolineras", explica. Además de un salario base, Crespo cobra 30 céntimos a mayores por cada entrega que realiza, aunque en otras empresas se llegan a cobrar 50 o 75 céntimos en función de la distancia y el vehículo utilizado.

Sobre el volumen de trabajo, Crespo indica que varía mucho en función de la hora y el día de la semana. Un viernes o sábado por la noche cada repartidor puede llegar a hacer más de 20 entregas, un lunes, por ejemplo, los pedidos se pueden reducir a menos de uno por hora. Al mes, Crespo calcula que realiza unos 200 pedidos.

El 'delivery' se consolida en la ciudad con más de veinte repartidores
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