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"La deslealtad del BNG en 2015 es un sarampión del que ya estamos vacunados"

Agustín Fernández González, portavoz del grupo municipal del PSOE y primer teniente de alcalde. GONZALO GARCÍA
Agustín Fernández González, portavoz del grupo municipal del PSOE y primer teniente de alcalde. GONZALO GARCÍA

Dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva con el cisma de hace cuatro años, el líder socialista confía en un cogobierno con el BNG estable e ilusionante, que permita poner en marcha muchos de los proyectos anunciados en campaña. Admite estar muy satisfecho en el reparto de áreas y promoverá el diálogo con Ence para hablar "de traslado, nunca de cierre"

TINO FERNÁNDEZ (Pontevedra, 1961) desborda una mezcla de satisfacción e ilusión. No solo por mejorar sus resultados electorales, sino por haber conseguido tocar pelo en el Gobierno municipal gracias a un pacto con el BNG que les ha reportado competencias "muy del ADN socialista" y del que espera grandes logros.

¿Objetivo cumplido?
Yo creo que sí. El objetivo era que se visibilizase que el PSOE es un partido con importancia en la ciudad y que tenemos un proyecto que nos permitirá avanzar.

¿Qué opina del pacto con el BNG?
No queríamos entrar en el Gobierno a cualquier precio y creo que hemos logrado un acuerdo razonable y equilibrado.

¿Cuándo se produjo la primera llamada para gestar ese acuerdo?
La primera llamada fue justo después de las elecciones. Ahí el alcalde y yo dejamos entrever que debíamos hablar. Días después nos reunimos en su despacho y coincidimos en que había mimbres para un pacto, porque estábamos de acuerdo en lo fundamental y no había discrepancias insalvables. Sobre todo, buscando un Gobierno estable y evitar lo de los últimos cuatro años, con esa inestabilidad en los plenos, y que la gestión fuese más rápida y ágil. Al día siguiente ya se fraguó cómo iba a ser el acuerdo.

¿Quiénes llevaron el peso de las negociaciones?
Por nuestra parte, yo era el único fijo y después iban rotando mis compañeros, según los temas a tratar. Por parte de ellos, en las reuniones estuvieron Lores, Mosquera y Raimundo.

¿Hubo alguna línea roja? ¿Algo que fuese innegociable?
No. Se habló a calzón quitado y todos tuvimos que comernos algún marroncillo, pero no hubo líneas rojas. No fue difícil entenderse.

¿Está satisfecho con el resultado?
En líneas generales, sí. Y todos los órganos del partido en Galicia coinciden en que es un pacto beneficioso, incluso como marco de referencia para otras posibles negociaciones.

Hablando de áreas concretas. Usted vuelve a asumir Educación y Deporte. ¿Era un antojo personal?
Cuando llegó el momento de hablar de áreas, pusimos encima de la mesa que queríamos aquellas en las que ya tuviésemos una experiencia en el pasado y no supusiese empezar de cero. Ahora le damos a Deportes un contenido algo más amplio, porque no solo engloba el federado, sino también la actividad física y la salud de los ciudadanos. Sin embargo, los grandes eventos quedan en manos del alcalde.

¿No resulta un poco extraño?
No. En el anterior pacto bromeaba con el alcalde con que en la única materia en la nunca discutimos fue en Deportes, porque tenemos una visión muy similar y estamos de acuerdo en casi todo. Esta vez coincidimos en que los grandes eventos tienen que seguir funcionando como un polo de atracción turística de Pontevedra y en que el alcalde tiene una capacidad de gestión reconocida a nivel internacional, por tanto sacarlo de esa ecuación era perder un activo. Como Deportes es tan amplio que nos permite estar los dos sin confl ictos, parecía lógico aprovechar lo bueno. Y me aferro a la frase de "lo que funciona, no se toca".

Nada más conocerse que Anxos Riveiro no entraba en la Corporación, llovieron en redes sociales los elogios hacia su gestión, algunos por parte de los propios equipos de la ciudad. ¿Darle el relevo en esas condiciones le reporta una presión añadida?
No, porque ya la sustituí en 2011. Estoy acostumbrado. Hay que reconocer que vamos a echar de menos a Anxos y espero que de alguna manera podamos contar con ella, porque creo que es una persona muy válida, amable y cortés. Lo que sí me supone presión es recuperar la normalidad en la gestión deportiva de la ciudad, que los clubes cobren sus subvenciones en plazo, que haya un buen entendimiento, que se mejoren las infraestructuras...

Otra cuestión del reparto. Sorprendió, incluso dentro del propio BNG, que Anabel Gulías se quedase sin Promoción Económica...
Esa Concellería, que incluye Empleo y Turismo, nació como impulso del PSOE y salvo los últimos cuatro años siempre estuvo gestionada por un socialista. Ahí nos sentimos muy cómodos, porque tenemos un proyecto claro y muy integrado en la ciudad, por lo que era bastante lógico que asumiésemos esa competencia.

¿No teme que Promoción Económica pueda chocar con los intereses del BNG en la difusión de su modelo de ciudad?
En 2011 se generaron sinergias muy importantes entre Deporte y Promoción económica. Tener esas dos carteras permite que eso se mantenga también ahora y era lógico que ambas estuviesen en manos del mismo partido. En todo caso, somos un Gobierno de coalición pero único. Va a haber absoluta lealtad por nuestra parte y estoy seguro de que por parte del BNG también, y eso significa que las áreas van a ser permeables a las necesidades y los enfoques que se les puedan dar.

Iván Puentes asumirá lo que algunos ya han bautizado como la superconcellería por sus múltiples ramificaciones...
Sin duda, es la concellería que va a tener una mayor visibilidad externa, porque es la de las obras: en espacios públicos, en las márgenes de los ríos, en los parques, zonas de ocio intergeneracional... E Iván reúne una sensibilidad medioambiental muy elevada, lo que le convertía en la persona idónea para asumirla.

El PSOE también se queda con las políticas sociales, una parcela que el BNG había convertido en bandera en los últimos años. ¿Costó mucho conseguirla?
Fue la última cuestión de la que hablamos. La pusimos encima de la mesa porque forman parte del ADN socialista y ya la gestionamos en anteriores etapas. Y añadimos la igualdad porque a lo largo de todo el proyecto socialista, incluso desde Madrid, era un tema fundamental para nosotros. Creo que es una buena noticia para los ciudadanos que tanto igualdad como las políticas sociales estén en la misma mano, porque eso permite que las cosas vayan más redondas.

Comenta usted que confía ciegamente en la lealtad del BNG. Sin embargo, es necesario recordar que en 2015 acabaron ustedes tirándose los trastos a la cabeza y el BNG optó por gobernar en solitario. ¿Qué ha cambiado para que eso no se repita?
Es cierto que el mandato 2011- 2015 acabó con dificultades por motivos que no vienen al caso y eso evitó que no se reeditase el pacto. Pero a mitad de mandato, las dos fuerzas nos dimos cuenta de que, con independencia de nuestras posiciones políticas, quienes más estaban sufriendo por la falta de una mayoría estable eran los pontevedreses. A veces, el egoísmo partidismo nos daba una visión distorsionada. Y en política, la generosidad es un elemento que hay que valorar mucho. A mitad de mandato, BNG y PSOE fuimos limando asperezas y los presupuestos de 2018 y 2019 salieron adelante con facilidad. Eso favoreció mucho la actual situación de entendimiento. La medicina, insisto, es la generosidad y la deslealtad de 2015 fue un sarampión que nos ha vacunado a ambos.

Aunque BNG y PSOE tienen mucho en común, en la ciudad hay patatas calientes en las que han estado totalmente en desacuerdo. Por ejemplo, ¿qué va a pasar con el transporte urbano?
Tenemos que sentarnos a estudiarlo. Queremos un transporte que permita atraer a gente de las parroquias y del entorno a la ciudad, porque eso consolidará la población del rural y que no siga despoblándose, y ayudará a activar la economía local. Eso implica hablar con la Xunta desde la lealtad y la generosidad, y dejar de tirar balones fuera.

Otro punto de fricción son los lombos y su erradicación de las vías sanitarias que el PSOE reclamó con tanta insistencia. ¿Mantendrán su actitud?
En el acuerdo ya se habla de emplear medidas adecuadas para el calmado del tráfico, dependiente de la ubicación. Es decir, no siempre tienen que ser lombos, sino otros elementos. No se van a suprimir lombos, pero se va a hacer un estudio para ver en qué lugares se podrían emplear otros sistemas. Porque los pontevedreses no exigen que se supriman los lombos sino que se racionalicen. Y eso se va a hacer.

Y un tercer elemento que ha hecho saltar chispas entre ustedes: el compostaje. ¿Cómo van a conjugar esa bandera del BNG?
La filosofía está clara. Tenemos un contrato de recogida de residuos que está caduco. Es necesario darle una vuelta y sacar un nuevo contrato que contemple una visión global del tratamiento, de lo orgánico y de lo inorgánico. Y hemos quedado en que a lo largo de este mandato haya un nuevo contrato. Nosotros no estamos en contra de los composteiros como tales, sino que le pedimos al BNG un sistema de gestión que diga claramente qué se va a hacer con cada cosa y cómo se va a tratar. Eso implica la posibilidad de soterrar contenedores en algún lugar o quitarlos y ponerlos en la zona vieja según las franjas horarias.

"El PSOE traerá un diálogo con Ence que hasta ahora no hubo"

Agustín Fernández González, portavoz del grupo municipal del PSOE y primer teniente de alcalde. GONZALO GARCÍA (2)

El BNG siempre ha apostado por el cierre de Ence mientras que el PSOE propugna la reubicación. ¿Sera este un punto de crispación en el nuevo Gobierno?
No, en el pacto que hemos firmado ya se habla claramente de traslado. Las dos fuerzas políticas lo entendemos así. Ahora toca esperar a que haya un Gobierno estable en Madrid y después que haya una sentencia de la Audiencia Nacional (que esperemos no tarde mucho). Y con esos dos elementos en la mano, sentarnos con el Gobierno central para retomar su disponibilidad al traslado de la empresa. Lo que también esperamos es que desde las altas esferas de la empresa se recupere la sensatez, se deje de atacar gratuitamente al Partido Socialista y se sienten a hablar y negociar sobre su futuro, porque entendemos que es una empresa estratégica y que genera un importante valor añadido, pero que está mal ubicada. Todo el mundo, incluso los que la defienden, es consciente de que está mal ubicada y que debemos de hacer todo lo posible para sacarla pero quedándose en la comarca y así siga generando riqueza en la comarca de Pontevedra. En eso coincidimos BNG y PSOE.

Tradicionalmente, la postura del Bloque había sido negarse a cualquier mesa de diálogo con la empresa. ¿La llegada del PSOE al Gobierno local traerá ese diálogo hasta ahora inexistente?
Yo creo que sí. En la presentación de nuestra hoja de ruta el alcalde dejó bien claro que hay que hablar, que hay que buscar fórmulas para que la empresa salga de ahí y se ubique en otro punto. Por tanto, la mesa de negociación es una posibilidad. Si Ence tiene opciones y quiere hablarlas, nosotros hablaremos de todo. Desde el Concello de la ciudad lo único que podemos hacer es impulsar el diálogo, pero no tenemos capacidad para trasladar la empresa. Ya nos gustaría. Aprovechando que hay un Gobierno en Madrid que es receptivo a ese plan, esperemos que ahora también lo sea la dirección de la empresa. Porque creo que el Bloque Nacionalista Galego ya ha entendido que el cierre es traumático y el traslado es la parte razonable de la ecuación.

"Nuestra ventaja es tener hilo directo con el Gobierno de Madrid"

Agustín Fernández González, portavoz del grupo municipal del PSOE y primer teniente de alcalde. GONZALO GARCÍA (3)

En la hoja de ruta firmada por ambas fuerzas, el PSOE saca pecho de tener un enlace directo con el futuro Gobierno de Madrid. ¿Descolgarán el teléfono para desatascar la A-57 y el Nudo de Bomberos?
La ventaja de tener al PSOE en el Gobierno es que podemos descolgar el teléfono y hablar con Madrid directamente. Pero desde el primer momento se le transmitió al alcalde que esa posibilidad iba a existir, hubiese o no acuerdo de coalición, porque Pontevedra está por encima de los intereses del partido. Bajo ningún concepto eso era un chantaje. Evidentemente, la agilización de ambos proyectos es fundamental, pero también el saneamiento de la ría, donde el Gobierno central tiene algo que decir porque está pagando multas por su situación; o la recuperación de espacios degradados en la costa.

En su momento el PSOE local se opuso al Paseo a Marín pero ahora lo apoya. ¿Qué ha cambiado?
Con la configuración actual, no nos agrada el paseo, porque pensamos que hay otras opciones. Pero también es cierto que hay un proyecto que lleva tiempo dando vueltas y que no debemos eternizarlo más. En el acuerdo con el BNG se especifica que tenga las menores afectaciones medioambientales posibles, por lo que veremos la posibilidad de mejorarlo y asumiremos que hay que sacarlo para adelante.

Una de sus propuestas es la racionalización de la Administración local. ¿En qué va a consistir?
Los ciudadanos siempre han visto al Concello como una administración lenta y farragosa. Queremos simplificar al máximo los trámites, que se puedan hacer incluso desde casa mediante la administración electrónica, y ganar en agilidad. Y que todo lo relacionado con la activación económica no requiera de esos trámites tan pesados y tan largos. Eso implica incrementos de plantilla.

Ahora entramos en un nuevo frente de negociaciones políticas. ¿El pacto en el Concello será la llave para otro en la Deputación?
No hemos hablado en ningún momento de la Deputación. Son dos administraciones con vidas diferentes, pero si ha habido buena sintonía en estos cuatro años, creo que eso se va a mantener.

"La deslealtad del BNG en 2015 es un sarampión del que ya estamos...
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