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Batalla campal entre dos familias en pleno centro urbano

Imagen de la comisaría de Pontevedra, donde hay familiares de los detenidos. V.M
Imagen de la comisaría de Pontevedra, donde hay familiares de los detenidos. V.M

Unas 30 personas de nacionalidad rumana se enzarzaron en un altercado en el que volaron sillas, macetas y hasta tendales llenos de ropa. Cuatro policías resultaron heridos víctimas de los golpes de un individuo que esgrimía un martillo

Los policías locales y nacionales que se hallaban de guardia el domingo por la tarde vivieron momentos de zozobra al enfrentarse a una situación que no podían dominar. Unas 30 personas de dos familias de nacionalidad rumana se enzarzaron en una espectacular reyerta en la calle José Casal, en pleno centro de la ciudad, que se saldó con cuatro funcionarios heridos y dos súbditos del citado país de Europa del Este arrestados, acusados de delitos de lesiones y de atentado a agentes de la autoridad. El altercado, que se produjo el domingo por la noche, no concluyó hasta que los policías echaron mano de sus defensas y cargaron contra los allí presentes, obligándoles a documentarse. Precisamente la petición de los papeles fue, según los testigos, la actuación que resultó clave para que los dos clanes enfrentados comenzasen a disolverse, ya entrada la madrugada del domingo al lunes.

Las primeras informaciones sobre lo ocurrido apuntan a unas malas relaciones previas por parte de las dos familias, que ya habían desembocado en algún que otro enfrentamiento en otras zonas de la ciudad días atrás, aunque de menor entidad.

En el caso que nos ocupa, todo se inició en las inmediaciones de la playa fluvial de Monte Porreiro, donde miembros de uno de los grupos se encontraban reunidos a última hora de la tarde del domingo. En un momento dado, un conocido gorrilla relacionado con el clan rival llegó con su vehículo realizando maniobras peligrosas y, según denunció la otra parte en la Comisaría, dirigiéndose a algunas menores de edad allí presentes en términos inadecuados. Eran las ocho de la tarde.

Horas después, hacia las 22.30, comenzarían los hechos más graves. Varias decenas de personas de una de las familias se dirigieron a la calle José Casal, donde residen muchos de los miembros del clan rival. Macetas, sillas e incluso tendales llenos de ropa fueron arrojados desde la última planta de uno de los inmuebles a la vía pública. De hecho, la Policía tuvo que echar mano de los servicios de limpieza municipales para adecentar la calle.

Se registraron dos detenidos por golpear a los agentes y por un supuesto delito de abusos sexuales, posible detonante del altercado

La pelea fue subiendo en intensidad y personas que apoyaban a unos y a otros iban llegando al lugar de los hechos. Los agresores se iban desplazando hacia la calle Joaquín Costa, lo que hizo que la reyerta continuase ante el colegio Calasancio y muy cerca de la puerta de la Comisaría Provincial.

La Policía Nacional, que no contaba con los suficientes miembros de guardia como para hacer frente a tan descomunal altercado, recibió el apoyo de la Policía Local.

Entre unos y otros agentes intentaron poner fin a la situación sin demasiado éxito, lo que les obligó a hacer uso de la fuerza para reducir a los más agresivos. El empleo de las defensas reglamentarias resultó imprescindible, especialmente porque los ciudadanos rumanos eran más de 30 y los agentes apenas media docena.

Una ambulancia del 061 se trasladó al lugar para atender a los heridos. Entre los agentes, cuatro de ellos resultaron lesionados en el momento en el que trataban de reducir a dos de los agresores, uno de los cuales portaba un martillo. Ambos fueron detenidos.

RESPONSABILIDADES. Los agentes de la Policía Judicial de la Comisaría delegaron parte de las investigaciones sobre lo ocurrido en miembros de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) dado que, por los datos que habían recabado, la reyerta incluyó la participación de varios menores de edad.

La Policía puso a los arrestados a disposición judicial en la tarde del lunes, atribuyéndoles los presuntos delitos de atentado a agente de la autoridad, en uno de los casos, y de abusos sexuales, en el otro, uno de los hechos que pudo ser el detonante de lo sucedido.

El Código Penal contempla penas leves para las reyertas, que se agravan si son agredidos policías

El Código Penal vigente contempla penas no demasiado severas para los responsables de delitos de lesiones en la modalidad de riña tumultuaria, en la que encajarían los hechos acaecidos el domingo en José Casal y Joaquín Costa. Así, las posibles condenas se quedarían en prisión de entre tres meses y un año y multas de entre seis y 24 meses.

Más duro es el marco legal actual para los responsables de delitos de atentado a agente de la autoridad, que, presuntamente, fueron cometidos por los dos arrestados el domingo. En este caso, el Código Penal contempla penas de entre uno y seis años de prisión.

HIPÓTESIS. Las primeras hipótesis que ya están sobre la mesa de la Policía acerca de la motivación del enfrentamiento apuntan a un supuesto caso de abusos sexuales cometido por uno de los implicados sobre menores del clan rival.

Esta es, por ahora, la principal línea de investigación que manejan los agentes.

Batalla campal entre dos familias en pleno centro urbano