Diego Ramos: "El cartel tiene que ser un grito en la pared"

Nacido en Cali y asentado en Mont-Marsant (Francia) su pintura, vinculada al mundo taurino, viene a renovar la cartelería de la Fiesta desde una mancha que se impone a la línea y donde movimiento y color definen la escena. Suyo es el cartel, creado en exclusiva, de la Feria de La Peregrina 2022, protagonizado por Morante De La Puebla
Diego Ramos artiste peintre taurin dans son atelier de saint martin de hinx.
photo_camera El pintor Diego Ramos. PHILIPPE SALVAT

Desde que se presentó la Feria de Pontevedra 2022 su presencia se ha convertido en habitual por las calles de nuestra ciudad. Un cartel que, además de ofrecer la información necesaria para el aficionado, sitúa ante nuestra visión una estampa taurina repleta de valores plásticos. Su autor, Diego Ramos, un colombiano que se ha convertido en una de las referencias de la cartelería taurina y cuya manera de entender la pintura y su relación con el mundo del toro renueva un lenguaje que se ha visto en numerosos ejemplos anquilosado en el tiempo.

¿Cómo surge en usted esta inquietud por llevar su arte al universo taurino?
Nací en el mundo de los toros por el oficio de mis padres. Son sastres taurinos y mi padre, en especial, se ha dedicado a hacer monteras durante sesenta años. Me crié viendo a toreros y escuchando hablar del toro dentro de mi casa. He nacido dentro de la tauromaquia.

Cartel toros A Peregrina

¿Qué le ofrece a Diego Ramos el tema taurino que no le permiten otros argumentos de la pintura?
Al ir estudiando este tema se convierte en inagotable. Para mí y para muchos otros pintores a lo largo de la historia de la pintura nos ofrece color, movimiento, luz, anatomía, arquitectura. Yo veo una tarde de toros y me encuentro con un montón de motivos que me incitan a pintar, aparte de la sensibilidad que podamos tener los pintores, cuanto más ahondas en la historia de la pintura veo en pintores como Picasso, Botero o Barceló una fuente inagotable de motivos.

¿Qué es lo que más le preocupa a la hora de plantear sus imágenes?
Lo primero que me planteo siempre es que aquello que invite al espectador a un disfrute estético, que es como yo también entiendo la tauromaquia. Lógicamente hay una carga de violencia que es la que el mundo actual nos critica, pero yo planteo con mi pintura un lenguaje estético, con mucho de danza y teatralidad, también de belleza.

¿Qué es lo más complicado de resolver en ese desafío que siempre supone enfrentarse a la realización de una obra?
Dotar a la pintura de vida propia, si uno pinta un muletazo sin vida, o un toro sin fuerza, por ejemplo el cartel de Pontevedra, si ese toro pareciese un peluche o una caricatura sin fuerza, la pintura diría menos. Hay que invitar al observador a terminar la pintura con su vista, que aquello tenga contenido.

Adentrándome más en su obra y viendo más piezas la mancha predomina sobre la línea. ¿Qué le aporta esa situación?
Creo que tengo la suerte de haber nacido en el trópico, soy colombiano de nacimiento, hace 28 años que dejé mi país y me viene a Europa a estudiar pintura, pero creo que la raíz de uno sale y manejo un color atrevido, fogoso puro, buscando que la mancha sea limpia y con contrastes allí donde quieres que el espectador mire. Esa energía lumínica del trópico pero también del Mediterráneo es una de mis inquietudes como colorista. A veces también pinto con grises, cuando intento limpiar tanto colorido de la Fiesta recurro a la grisalla. Al pintar en diferentes latitudes y sitios del planeta me ayuda a manejar esa sensibilidad lumínica diversa para reflejar el color.

¿Cómo pensó el cartel que creo para la Feria de Pontevedra?
Tengo que confesar que el autor intelectual ha sido Pablo Lozano, que es escultor, y muy bueno además. Acostumbramos a mirar carteles de otras Ferias y no queremos perder esa tradición, aunque siempre mirando a un público actual y moderno. Nos hemos inspirado en una fotografía del pasado año con Morante De La Puebla y un toro de Alcurrucén. Nos gusta el sentido clásico del torero, que el toro tenga buenas hechuras y Pablo, como artista, además de empresario, es un hombre muy culto que intenta guardar todos sus carteles y cuidar los detalles de lo que se hace desde mi absoluta libertad para crear.

¿La elección de Morante De la Puebla responde también a ese sentido más clásico del toreo?
Así es. Con Morante alguna vez hemos tenido esta conversación en torno a lo clásico y de lo que se trata es de cuidar esa base pero sin repetirse. Carteles de toros se han pintado y se seguirán pintado, espero que durante muchos años, aquí la idea era algo clásico pero invitando al público actual.

En no pocas Ferias se ven carteles muy anticuados en su planteamiento. El suyo vincula la esencia clásica pero plásticamente se trata de una manera más contemporánea. ¿Quizás sea este un camino a seguir para evolucionar en este ámbito?
Sin duda, como arte que es se ha visto muy descuidado en muchos detalles: en las entradas, en la publicidad... y tenemos un montón de elementos en la mano para progresar. El gremio mismo, empresarios, prensa, y los artistas que nos gusta la tauromaquia debemos cuidar esos detalles. La familia y la empresa Lozano siempre lo han hecho.

¿Qué elementos debe poseer en su opinión un buen cartel taurino?
El cartel tiene que ser un grito en la pared. Sea de una película, de un espectáculo de danza o de un evento deportivo debe implicar al público y que le llame la atención. Esa esa la base de una buena publicidad, aquí se trata de una corrida de toros pero el cartel debe funcionar como una llamada y, a partir del estilo de cada pintor jugar con sus elementos.