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¿A dónde va la ropa que reciclo?

Lourdes Bustamante en la tienda de Boa Vida, este martes. GONZALO GARCÍA
Lourdes Bustamante en la tienda de Boa Vida, este martes. GONZALO GARCÍA
Organizaciones sociales y empresas recogen en Pontevedra las prendas que la gente ya no quiere. En algunos casos, la recogida, además de reducir la basura, sirve para emplear a personas en situación de pobreza. Los residuos textiles son los segundos más contaminantes tras los derivados del petróleo
Un viejo pantalón reconvertido en bolsa para la compra, un peluche cuyo relleno tiene una segunda vida como cojín o un retal de una camisa que ahora forma un collage para crear una manta. Algunas de estas son las creaciones que lleva a cabo Boa Vida con la ropa usada que depositan en la asociación los donantes. "Queremos dar una segunda vida a los residuos textiles, que son los segundos materiales más contaminantes después de los derivados del petróleo y, por otra parte, dar un empleo a personas en riesgo de exclusión", cuenta la responsable de la tienda de Boa Vida (calle Santa Clara, 35).

Este colectivo, junto a Cáritas, es una de las organizaciones solidarias que recoge ropa en la ciudad. Además, existen otro tipo de empresas que colocan sus contenedores en espacios públicos sin ningún tipo de concesión. La recogida selectiva de textil (así como del aceite) se incluirá en el próximo contrato municipal para la gestión de residuos, cuyos pliegos se encuentran ahora mismo en proceso de redacción, para cumplir con los objetivos 2030.


Boa Vida: del donante al taller de costura y a la tienda

Boa Vida recoge mensualmente unas cuatro toneladas de objetos y ropa donados por particulares que ya no los quieren. En cuanto llega a sus instalaciones, los voluntarios y trabajadores de su tienda realizan una selección y descartan aquellas prendas que ya son inservibles. "Hemos conseguido disminuir el porcentaje de desechos que son descartados, estábamos en torno al 40%, que para nosotros era mucho, y los hemos rebajado a entre un 30 y un 25%", explica Lourdes Bustamante.

Las prendas que se pueden aprovechar pasan por un taller de costura en el que se hacen arreglos. "De dos pantalones vaqueros podemos sacar dos pantalones cortos y tres bolsas para hacer la compra, además, los pantalones los decoramos con fulares a modo de cinturón y los vendemos a un precio muy económico", cuenta. La reutilización de las prendas de textil sirve, al mismo tiempo, para ofrecer un puesto de trabajo a personas en riesgo de exclusión, que se dedican a confeccionar nuevas prendas para dar un nuevo valor a objetos que, de otro modo, acabarían en la basura.

Una meta a alcanzar para Boa Vida sería poder recuperar al 100% el material de las prendas deshaciéndolas y volviendo a hilarlas. "Existe maquinaria que realiza el proceso de forma industrial y que nosotros estamos conociendo gracias a proyectos como Insertega, que está en Santiago, lo que pasa es que de momento no es una meta realizable porque no tenemos los medios necesarios", cuenta Bustamante. Del mismo modo, los recursos económicos y el espacio tampoco permiten a la asociación realizar grandes intervenciones en, por ejemplo, mobiliario que llega a ellos a través de donaciones.

Así, los residuos que deja la gente que no son aprovechables son recogidos por una empresa especializada que los entierra "porque la incineración está prohibida". "Nosotros apostamos por que los concellos se impliquen en la reutilización de los desechos textiles, una medida que se tendrá que implementar sí o sí en los próximos años para cumplir con la agenda 2030", explica Bustamante.


Cáritas: 19 empleos en Galicia en talleres y tiendas

Interior de la tienda Arroupa, de Cáritas. BEATRIZ CÍSCAR
[Interior de la tienda Arroupa, de Cáritas. BEATRIZ CÍSCAR]

Cáritas funciona de una forma muy parecida, pero realiza la recogida de prendas en contenedores instalados en las parroquias o en otro tipo de establecimientos privados. "En la calle no podemos colocarlos porque no está regulado", apunta Mariló Virel, voluntaria responsable del ropero de transeúntes de la entidad. De este modo, unos camiones se encargan de vaciar los contenedores una vez a la semana y llevar la ropa a Santiago de Compostela, donde se centraliza la gestión de los desechos donados. Allí se seleccionan las prendas que se pueden reutilizar y se distribuyen en las tiendas Arroupa, de Cáritas, distribuídas por algunas ciudades gallegas. El proceso, incluida la atención en las tiendas, da trabajo a 19 personas en Galicia.

En Pontevedra el local de Arroupa se encuentra en la calle Eduardo Pondal (número 22) y emplea a dos dependientes. "Las familias que atendemos en Cáritas tienen vales para ir a comprar la ropa que necesiten en la tienda y, además, es un establecimiento abierto para que todo el que quiera pueda comprar prendas reutilizadas a precios muy económicos", explica Mariló. Por otra parte, Cáritas cuenta con un ropero para personas sin hogar en sus instalaciones de Joaquín Costa cuyas prendas proceden también de las recogidas de contenedores de las parroquias, supermercados o colegios religiosos.


Otros contenedores

No existe una norma que regule la ocupación del espacio público para la recogida de ropa. Sin embargo, existen empresas que colocan sus contenedores de forma irregular en las calles. En Pontevedra, opera al menos una compañía de este tipo: Recuperalia Servicios.

Se trata de firmas con ánimo de lucro, que ayudan también a reducir la cantidad de desechos vendiendo la ropa reutilizada a otros países o a tiendas de segunda mano.

"Las personas que colaboran con nosotros son un público diferente, que tiene interés en conocer la trazabilidad de esa ropa y cuida lo que nos entrega", cuenta Lourdes Bustamante, de Boa Vida, que incide en la labor de inserción social que realizan colectivos como el suyo.

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