El dueño de la casa demolida en Leborei, detenido por abuso sexual

El hombre fue arrestado y llevado al Juzgado de Guardia, denunciado por la mujer que alertó a la APLU sobre la ilegalidad de la vivienda

Demolición de la vivienda en Leborei. DP
photo_camera Demolición de la vivienda en Leborei. DP

El dueño de la vivienda que se comenzó a demoler hace unos días en Leborei, Manuel Gallego, se enfrenta a una acusación por lo que puede ser un delito de abuso sexual. La vecina con la que tiene enemistad —la misma que había alertado a la Axencia para a Protección da Legalidade Urbanística (Aplu) sobre la ilegalidad de la casa derribada— lo acusa de tocamientos y amenazas. 

A raíz de esta denuncia, este vecino de la parroquia pontevedresa de Cerponzóns fue detenido en la tarde del miércoles y llevado a la comisaría, donde pasó la noche. En la mañana de este jueves fue trasladado al Juzgado de Guardia de A Parda para la práctica de las correspondientes diligencias. 

Manuel, que estuvo acompañado en sede judicial por su hermano Tino y asesorado por dos abogados, negó las acusaciones, que enmarca en la presunta estrategia que habría puesto en marcha la mujer para perderle de vista, un capítulo más en un ambiente tenso de rencillas que mantienen desde hace años. Tras la declaración el hombre quedó en libertad pendiente de juicio.

En caso de que la denuncia prospere y llegue a la fase de juicio oral, Manuel se enfrentaría a una pena uno a tres años de prisión o multa de 18 a 24 meses. La autoridad judicial decretó como medida provisional una orden de alejamiento de 30 metros en su lugar de residencia y de 150 metros en la vía pública.

Vecinos de Manuel, que le están ayudando a superar el viacrucis por el que está pasando a raíz de la demolición de su casa, rechazan la versión de la denunciante que, al parecer, ya había llevado al juzgado en 2019 a este mismo hombre por un presunto delito de amenazas del que fue absuelto

"Quiere enterrarlo vivo", señalaba este jueves una de las personas que se están volcando en ayudar a Manuel y a su hija Laura a recomponer sus vidas tras haber quedado sin hogar. 

Según la denunciante, de 71 años, en la noche del martes estaba en la calle, acompañada de su hija, cuando sufrió las amenazas graves y los tocamientos por parte de Manuel. Tras recibir la denuncia de esta vecina, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional se hizo cargo de la investigación.

Manuel niega los hechos que se le imputan. Asegura que el martes 28 no salió de su huerta. "Vi pasar a lo lejos a la vecina, a su hija y a un obrero que le está haciendo trabajos en su casa. No hablamos ni estuvimos cerca en ningún momento. Todo lo que dice en la denuncia es mentira".

Tino asegura que su hermano viene "soportando lo indecible" en los últimos días, con supuestas provocaciones por parte de la denunciante. "Pidió a los obreros que estaban demoliendo la casa que también le derribaran el galpón de las cabras donde ahora vive Manuel, además del muro de la propiedad. Incluso quería entrar en la propiedad para sacar unas fotos, pero los obreros se lo impidieron", relata el pariente de Manuel.

"La tensión es máxima. No se cómo va acabar esto si la mujer continúa con esta instigación", subraya Tino.

Tras la orden de alejamiento dictada por el Juzgado de Guardia, Manuel sospecha que la mujer que le denunció intentará "tramar algo" para tratar de acusarle de incumplir esa medida. "Tendré que pedirle a los vecinos que me están ayudando a superar el problema de la demolición de mi casa a que me acompañen todo el tiempo que les sea posible. Tengo que tener a mi lado testigos conforme estoy respetando las instrucciones que me dio el Juzgado".

Tendrá que pagar entre 50.000 y 70.000 euros
Los trabajos de desescombrado correspondientes a la demolición de la vivienda situada en el número 15B del lugar de Leborei (Cerponzóns) le supondrá a su dueño un desembolso de entre 50.000 y 70.000 euros. Una empresa autorizada está efectuando el traslado de los cascotes, una operación con la que finallizará la intervención de la piqueta de la Agencia para la Protección de la Legalidad Urbanística (APLU).

En cuanto finalicen las obras (que están en su recta final), Manuel tiene previsto efectuar una selección de los enseres que tiene cubiertos con una lona para trasladarlos a un local cedido por la comunidad de montes de Cerponzóns.

La APLU ordenó la demolición de la vivienda por tratarse de una construcción "sen licenza" situada en "solo rústico".

Aunque algunos vecinos han ofrecido alojamiento al hombre, éste ha optado por acondicionar un galpón en el que cuida unas cabras con la intención de vigilar, sobre todo por la noche, los enseres que tiene a la intemperie para evitar su robo. Además, los vecinos han abierto una cuenta bancaria de ayuda solidaria.