El dueño de la vivienda anegada en Pontevedra: "Es la segunda vez que se inunda"

El reventón de una tubería provoca cortes de agua, la inundación de una casa en Camiño Vello de Castela y deja sin servicio "a gran parte da cidade" ► Las balsas de agua también anegaron un garaje y el temporal provoca en la comarca un reguero de incidencias
Un bombero, este domingo en la vivienda que resultó anegada en Camiño Vello de Castela. GONZALO GARCÍA
photo_camera Un bombero, este domingo en la vivienda que resultó anegada en Camiño Vello de Castela. GONZALO GARCÍA

La rotura de una tubería en el calle Camiño Vello de Castela provocó este domingo una cascada de cortes de agua en diferentes puntos de la ciudad y la inundación de varias propiedades próximas a la avería, entre las que se encuentran una vivienda y un garaje.

El reventón tuvo lugar pasadas las 14.30 de la tarde, aunque tardó unos minutos en ser detectado. En un primer momento, los vecinos sospecharon que se trataba de una nueva anegación causada por el desbordamiento del río, "porque llovía mucho y no sería la primera vez que sucede en esta zona", explicaba a pie de la avería una vecina de Padre Fernando Olmedo.

Sin embargo, poco después los técnicos de la empresa concesionaria encargada del suministro de agua, Viaqua, comprobaron que se trataba de la rotura de una canalización que, según precisaron fuentes municipales, dejó sin servicio a "gran parte da cidade". Sobre todo, zonas altas de la urbe y pisos altos, donde se acusó más la falta de agua y presión.

El suministro fue reanudado a través otras canalizaciones al cabo de una hora aproximadamente. No obstante, las balsas de agua formadas en este punto de la ciudad obligaron a cortar temporalmente al tráfico el Camiño Vello de Castela, hasta donde se desplazaron una patrulla de la Policía Local y una dotación de Bomberos.

El propietario de la vivienda inundada
"Sabíamos que estaba lloviendo mucho, pero no pensábamos que la cosa iría como fue"

El agua inundó el jardín de la vivienda situada en este vial y, previsiblemente, la parte baja del inmueble, deshabitado desde hace once años. Sus propietarios, que fueron advertidos por hasta cuatro vecinos distintos, no pudieron acceder al interior por el nivel del agua, pero presumen que el incidente ha causado desperfectos similares a los de la última ocasión. "Es la segunda vez que se inunda. La anterior fue por un reventón que se produjo delante de la puerta y esta por otro que tuvo lugar un poco más adelante. Aún no pudimos entrar, pero en la inundación anterior afectó a los muebles y suponemos que esta vez también", señaló uno de los dueños.

Los afectados prevén visitar el inmueble este lunes junto a los técnicos de Viaqua para comprobar el alcance de los daños. "La última vez nos mandaron una empresa para limpiar, así que imaginamos que esta vez harán lo mismo", añadió el propietario, a quien este suceso le cogió de sorpresa: "Sabíamos que estaba lloviendo mucho, pero no pensábamos que la cosa iría como fue".

Balsa de agua en un garaje de Fernando Olmedo. DP
Balsa de agua en un garaje de Fernando Olmedo. DP

La rotura también anegó parte de la calle Padre Fernando Olmedo y un garaje situado próximo a la glorieta que confluye con la calle de A Seca, donde el agua alcanzó varios centímetros de altura.

Los técnicos cortaron la cañería afectada, lo que permitió recuperar la normalidad a primera hora de la tarde.

Las fuertes rachas de viento derriban ramas y contenedores

Contenedores volcados en la Avenida de Vigo. DP
Contenedores volcados en la Avenida de Vigo. DP

La borrasca Mónica dejó este domingo un reguero de pequeñas incidencias en varios puntos del municipio pontevedrés. Las fuertes rachas de viento derribaron varios contenedores en distintos lugares de la ciudad, como en la Avenida de Vigo, y provocaron algún que otro desplome de ramas en espacios públicos.

La estación meteorológica de Lourizán captó vientos de hasta 26,2 kilómetros por hora, unas rachas que nada tienen que ver con 147 kilómetros por hora que se registraron en el municipio lucense de Muras, pero que, igualmente, se hicieron sentir en la capital. Especialmente entre las 14.00 y las 15.00 horas, cuando el viento sopló con más fuerza.

En la jornada de este domingo (hasta las 20.00 horas) se acumularon 38,3 litros de agua por metro cuadrado en la ciudad.

Carreteras cortadas, anegaciones y marquesinas volcadas

Marquesina volcada en Vilarchán. DP
Marquesina volcada en Vilarchán. DP

El temporal también afectó a la comarca pontevedresa. En Ponte Caldelas, el Concello se vio obligado a cortar el paseo del río fluvial y el aparcamiento por riesgo de desbordamiento en el río Verdugo. Además, la brigada municipal tuvo que intervenir en Vilarchán, donde el viento derribó una marquesina.

En Poio también fue necesaria la intervención de las fuerzas de seguridad para retirar varios objetos que se desplomaron en el espacio público y contenedores que resultaron derribados por el viento. Además, según informó el Concello, se produjeron inundaciones en varios inmuebles.

En Cerdedo-Cotobade fue cortada la pista municipal que conecta el campo de la fiesta de Pazo de Borla con la PO-223 a causa de la crecida del río Almofrei.

Todo por un temporal que mantuvo el litoral gallego en alerta naranja y el interior de Pontevedra en aviso amarillo por ráfagas de viento superiores a los 80 km/h.

MeteoGalicia prevé para este lunes en Pontevedra precipitaciones intermitentes y cielos nublados. La temperatura máxima descenderá hasta los 12 grados, aunque el mayor desplome afectará a las mínimas, que bajan a cinco grados.

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