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Los dueños del club Pigalle se exponen a penas de cárcel por trata de seres humanos

En club de alterne en la carretera de Vilagarcía. DP
En club de alterne en la carretera de Vilagarcía. DP
Los responsables del local de alterne de Meis captaban a las víctimas en Venezuela mediante tácticas engañosas

La Fiscalía de Pontevedra ha dado un golpe sobre la mesa en relación con la actividades ilícitas que se desarrollan en los distintos clubes de alterne de la provincia. Si en anteriores procesos, los supuestos autores de delitos de prostitución se iban de rositas, en esta ocasión lo tendrán mucho más difícil.

El Ministerio Público solicita penas de 22 y 23 años de cárcel, respectivamente, para las dos personas que estaban al frente del Club Pigalle, conocido local ubicado en la carretera que une Pontevedra con Vilagarcía a su paso por el término municipal de Meis.

La fiscal del caso entiende que son autores de tres delitos de trata de seres humanos en concurso con otro de prostitución, uno de inmigración clandestina y, en el caso del varón, uno más de agresión sexual.

Los investigados captarían a las víctimas en Venezuela aprovechándose de su situación de extrema vulnerabilidad. Una vez localizadas, les ofrecían un 'trabajo' en España, pero cuando llegaban al Pigalle eran sometidas a prácticas cercanas a la esclavitud, trabajando a cambio de nada: todo lo que les pagaban los clientes revertía en los acusados, que les imputaban una supuesta deuda por el viaje transoceánico.

Los acusados, él brasileño, ella rumana, actuaban "de acuerdo con varias personas que residían en Venezuela", lo que les permitía captar a mujeres "en grave penuria económica". Después de convencerlas para viajar a España a ejercer la prostitución, en uno de los casos, o diciéndoles que serían camareras, en otros dos, las 'colaban' como presuntas turistas y las llevaban al Pigalle.

Una vez allí les informaban de sus "deudas", de entre 2.300 y 3.200 euros, indicándoles que tenían que saldarlas ejerciendo el alterne, de manera que los investigados se quedaban con todo lo que les pagaban por cada servicio: 23 euros por alojamiento y manutención y el resto como pago aplazado de la citada deuda, con la que ninguna de las tres víctimas conocidas estaban de acuerdo.

Junto a ello, les indicaban que a ciertas horas no saliesen de las habitaciones para evitar ser vistas en posibles actuaciones policiales, añade el Ministerio Público.

La fiscal añade que el dueño del club les insistía para que trabajasen y que las 'multaba' con hasta 60 euros que sumaba a la 'deuda' si salían del local en horas concretas. Además, este individuo intentó agredir sexualmente a una de las mujeres, según la acusación pública.

El juicio por estos hechos ocurridos en 2018 se celebrará el martes a las 10.00 horas en la Audiencia de Pontevedra.

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