Ence prevé reducir la carga contaminante de los vertidos con el proyecto de la Edar

La nueva red de captación, que arranca mañana, puede llegar a reciclar 900 metros cúbicos de agua por hora ► El vertido final será el que decidirá si las instalaciones se implantan con carácter definitivo
Depuradora (a la izquierda) e instalaciones colocadas en Ence para reciclar las aguas residuales (a la derecha). SANTY MOSTEIRO
photo_camera Depuradora (a la izquierda) e instalaciones colocadas en Ence para reciclar las aguas residuales (a la derecha). SANTY MOSTEIRO

Ence iniciará este viernes las pruebas del proyecto piloto que ha diseñado para poder captar agua de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Praceres. El objetivo es sortear los episodios de sequía pero, según la empresa, las ventajas de la actuación irán más allá y, entre otras cosas, permitirán reducir la carga contaminante de los vertidos de ambas instalaciones: los de la depuradora y los de la pastera.

El plan piloto se ha traducido en la instalación de una tubería provisional y varios equipos portátiles entre la Edar y la fábrica, que serán los encargados de tratar las aguas residuales para que puedan ser utilizados en el proceso industrial de fabricación.

El proceso de reciclaje contempla someter el agua de la depuradora a tratamientos de "desinfección en ultravioleta, desnitrificación, filtración y ósmosis", con el fin de poder llegar a reciclar 900 metros cúbicos de agua por hora. La actuación el almacenamiento del agua en unos "tanques pulmón", unas bolsas estancas que servirán para almacenar el agua tratada y garantizar que el suministro sea estable.

En la documentación enviada a la Xunta, la empresa afirma que la actuación "no conllevará la aparición de impactos ambientales apreciables" y que únicamente significará "el consumo de cantidades poco significativas de electricidad y químicos, así como bajos niveles de emisión acústica". Además, sostiene que provocará una "reducción significativa de la carga contaminante" que recibe el medio marino, en comparación a los vertidos que venían haciendo la empresa y la Edar a través del emisario que comparten.

Decenas de trabajadores de varias empresas ultimaban este miércoles la prueba piloto, que durará tres meses. En este plazo la compañía realizará diversos estudios con el fin de valorar "la viabilidad técnica" del proyecto. La decisión última dependerá del "vertido final" que, según el proyecto presentando ante la Administración autonómica, "será el que permitirá evaluar el éxito de la prueba piloto y, por tanto, la viabilidad de una futura instalación permanente".

La previsión es pulsar el sistema durante las próximas dos semanas para retomar la actividad habitual a mediados de mes y para hacerlo, presumiblemente, con el aporte de costumbre del Lérez. El río pontevedrés alcanzó este miércoles un caudal medio de 21,9 metros cúbicos por segundo, catorce veces más del caudal ecológico, y además, Ence confía en reparar con celeridad la tubería que conecta la presa de Bora con la fábrica.

Celulosas defiende que el proyecto tiene varias "ventajas". Entre ellas, destaca el "aprovechamiento y regeneración temporal" del efluente de la depuradora, así como la minimización del «efecto social» que causa en la comarca el cese de actividad de la fábrica. Esta suspendió la producción el pasado 21 de julio a raíz de la bajada del caudal del Lérez y, aunque ya lleva semanas poniendo las máquinas a punto, la paralización dio lugar a un ERTE en la plantilla y a la reducción de contrataciones en firmas auxiliares.

La prueba piloto fue valorada en siete millones, aunque el impacto de la parada ha sido mayor. Ence calcula que ha dejado de ingresar 30 millones por la suspensión de la actividad y invertirá otros 30 en el reinicio de la producción.

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