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El engaño de las drogas en la bebida

Bebidas en la mesa de un local de ocio de las Rías Baixas. CARLOS FERNÁNDEZ
Bebidas en la mesa de un local de ocio de las Rías Baixas. CARLOS FERNÁNDEZ
Sentencia ejemplarizante ► El joven, de 21 años y nacionalidad colombiana, se desplazaba desde Vigo hasta la ciudad del Lérez, donde acababa desvalijando a sus víctimas

Una víctima en Celanova, otra en Santiago de Compostela, una en Vigo y dos en la ciudad de Pontevedra. Esas fueron, al menos, las que tuvieron la valentía de presentar denuncia tras ser objeto de las artimañas de un ciudadano colombiano que acababa de llegar a la provincia y que en apenas cien días consiguió perpetrar varios robos mediante una técnica que parece de película: ganarse la confianza de otros hombres, echarles sustancias estupefacientes en la bebida, llevarles a sus domicilios y desvalijarles. La argucia le salió cara, pues ha sido condenado a penas que suman 21 años de cárcel.

La sentencia, dictada este mismo mes de octubre por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, explica con todo lujo de detalles el modus operandi de este individuo, que empleaba la red de contactos Badoo para empezar a camelar a sus objetivos y que fue desenmascarado tras una laboriosa investigación de la Policía Nacional.

El primer caso conocido tuvo como víctima a un pontevedrés que le acompañó al Overtake Sports Bar después de encontrarse en el centro comercial Gran Vía, en Vigo. Había contactado con el investigado por Badoo. Una vez en el local, ambos se tomaron una cerveza. El acusado esperó el momento en el que el pontevedrés iba al servicio para verter en su consumición benzodiacepina (o una sustancia similar), "que tuvo que ser de la entidad suficiente para que empezase a sentirse mal, con mareos". No tenía capacidad para retirar su coche, por lo que el ahora condenado se ofreció a ello. El plan había funcionado. En el trayecto, el investigado tuvo constancia de los datos personales de la víctima, a la que condujo hasta su domicilio de la Boa Vila. Dos teléfonos móviles, un ordenador, dos tabletas, varios relojes, joyas, tarjetas de crédito y 1.000 euros en efectivo fueron su botín. La fechoría fue completa cuando contactó con su cómplice, también condenado por estos hechos, retirando 600 euros más con una de las tarjetas. Todo ello ocurrió el 16 de marzo de 2019.

El autor material de los robos contaba con un socio que en ocasiones le acompañaba y que le ayudaba en sus fechorías

En vista de su éxito, apenas tardó seis días en buscar una nueva víctima, de nuevo a orillas del Lérez (el condenado y su cómplice residían en Vigo). En este caso fue él mismo quien se dirigió a Pontevedra, quedando, otra vez por Badoo, con un segundo individuo. Concertaron el encuentro en la zona de la estación y desde allí se dirigieron hacia Mourente, domicilio en el que trabajaba la víctima cuidando a una tercera persona. Una vez en la vivienda, y aprovechando que ambos tomaban consumiciones, el "donjuán" repitió la jugada vertiendo benzodiacepina en la bebida de su acompañante, que perdió la consciencia. En ese momento se apropió de la cazadora, joyas y su teléfono. De la vivienda se llevó, además, electrodomésticos, un teléfono y diversos objetos más, algunos de ellos revendidos posteriormente por su cómplice vigués.

El siguiente engaño se produjo en abril y tuvo a un santiagués como víctima. Con idéntico modus operandi y en este caso con su socio aguardando en el coche, el ciudadano colombiano se hizo con gran cantidad de joyas, relojes y diversos objetos más, además de una tarjeta con la que consiguieron, tras varios intentos, retirar algo de dinero.

Pocos días después, en la ciudad de Vigo, un cuarto varón cayó en la misma trampa. En ese caso, sin embargo, el estafador no consiguió acceder a su vivienda y "solo" le robó lo que llevaba encima.

El último caso conocido antes de caer en manos de la Policía tuvo lugar en Celanova. donde, con la misma dinámica delictiva, consiguió entrar en la vivienda de un quinto varón al que, tras quedarse dormido, pudo robar 3.000 euros en efectivo, además de relojes y joyas, así como una tarjeta de crédito con la que, una vez más, consiguió retirar dinero.

La sentencia que siguió al juicio fue del todo ejemplarizante: por cuatro delitos de robo en vivienda habitada, el "donjuán" fue condenado a 16 años de prisión. Por el asalto al individuo de Vigo a cuyo piso no pudo entrar, otros 3. Y por la estafa continuada, dos más. En total, 21 años de cárcel. Más suerte tuvo su cómplice, que solo respondió por receptación y se le impusieron dos años de cárcel.

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