"Es alarmante el crecimiento de la economía sumergida en el alquiler de embarcaciones"

Juan Ignacio Valiño Manzanos, sargento 1º accidental del servicio marítimo provincial de la Guardia Civil lleva toda su vida dedicado al mar y " ha visto de todo", pero este verano ha sido el 'boom' 
Valiñó. CEDIDA
photo_camera El sargento primero Valiño en una de las tres embarcaciones de la Guardia Civil del Mar. CEDIDA

A punto de cumplir los 53 años, Juan Ignacio Valiño Manzanos lleva más de media vida vinculado a la Guardia Civil. Desde su ingreso, en 1986, el mar ha estado muy presente en su actividad profesional. Estuvo 17 años en el Servicio Fiscal en un puerto de su Bilbao natal y nada más llegar a Pontevedra, en el año 2007, pasó a formar parte del Servicio Marítimo Provincial, del que ahora es jefe accidental.

¿Cuántos efectivos integran la unidad que usted dirige?

Somos 56 personas, incluyendo a 14 patrones.

¿Cuál es su centro de operaciones y con qué medios cuentan?

Una embarcación de altura, una media y una ligera. Estamos operativos en el agua las 24 horas del día y los 365 días del año. Nuestra base está en la Escuela Naval, pero las embarcaciones se mueven por las tres rías, porque no solemos hacer los relevos en base.

¿Qué sensaciones le dejan estos meses de verano?

Ha sido de más trabajo. Se han incrementado mucho las embarcaciones de recreo, el uso de motos náuticas, los chárter (legales e ilegales)...

¿Qué son los chárter?

Es el alquiler de embarcaciones de recreo con o sin patrón. Generalmente aquí es con patrón y se contratan para hacer rutas marinas, ir a pescar... para lo que cada uno quiera. Pero sale más barato alquilar un barco de la séptima, que no paga impuestos ni nada... y eso es una ilegalidad.

¿A qué se refiere cuando habla de ‘un barco de la séptima’?

Hay varias listas para clasificar las embarcaciones y las de recreo encajan en la sexta y la séptima. Las primeras se destinan a actividades comerciales con ánimo de lucro (barcos de transporte, alquiler, etc.) y las segundas se refieren a embarcaciones privadas para uso particular (un yate, una moto de agua, un velero...)

¿Y cómo se puede frenar eso?

Es difícil demostrar que un barco está haciendo un servicio ilegal, porque cuando llegas a inspeccionarlo los ocupantes tienen la lección aprendida por el patrón y dicen que todos son amigos. No se hacen contratos, no se firma nada, no hay seguros, no hay pruebas... Sería necesario que una persona reconociese que real mente es un alquiler ‘en negro’, pero eso nunca ocurre. Dicho de otra forma: el dueño de un barco puede llevar a sus amigos pero si les cobra por ese servicio está cometiendo una infracción... Correcto. Lo normal es que estos propietarios de barcos de la séptima lista no se anuncien en los medios, porque entonces ya los pillaríamos. Normalmente crean una red de clientes amigos de otros años, funciona mucho el boca a boca... Y así obtienen un negocio ilícito, que supone una competencia desleal para las empresas que se dedican a eso, porque cobran mucho menos y lo hacen ‘en negro’. Al usuario le interesa, porque paga menos; y al dueño, también porque consigue unos ingresos que no declara. Es una economía sumergida pura y dura. Y lo más alarmanete es que va en aumento, no solo aquí, sino que en Baleares o Levante todavía es más escandaloso.

El infractor se expone a una sanción, pero ¿esta práctica supone algún riesgo para el cliente?

Por supuesto. La normativa obliga a todos los barcos de la sexta lista a tener un seguro de accidentes para sus pasajeros, pero para los de la séptima no. Y el día de mañana, si ocurre un accidente o una desgracia, llegarán los problemas.

Al ser una actividad que se repite, ¿tienen ustedes localizado a algún reincidente?

Siempre son los mismos. Este año hemos detectado que hasta han tenido la jeta de anunciarse en páginas web, y ya lo estamos investigando. Este verano se ha disparado la matriculación de embarcaciones de recreo y motos náuticas.

¿Se traslada ese repunte a las inspecciones de la Guardia Civil?

Entre junio y agosto hemos realizado 367 inspecciones, que se han saldado con 101 denuncias. La mayoría por no presentar recibo del seguro, carecer de la titulación exigida o no tener permiso de navegación.

¿Cuál ha sido el mes más intenso?

Sin duda, agosto, por el repunte del turismo. En junio hicimos 121 inspecciones en barcos de regreso y motos de agua, con 26 denuncias; en julio, 118 inspecciones y 32 denuncias; y en agosto, 128 controles y 43 denuncias.

¿Es habitual que la gente se lance al mar sin estar capacitada?

En verano hay mucho dominguero, que tiene el barco fondeado todo el año en el náutico y en alguna ocasión ya hemos tenido que ir a buscar alguno que se ha subido a una batea. Porque en vez de navegar con el radar, navegan con plotter, sobre todo de noche, y eso da una referencia orientativa de puntos fijos pero no es fiable al cien por cien. Digamos que hay mucha gente a la que le falta destreza a la hora de salir al mar.

¿Notan ustedes en el mar el mismo efecto disuasorio que sus compañeros de Tráfico, que al verles la gente ‘levanta el pie’?

Sí, sí. Inmediatamente nada más vernos, porque si las denuncias de Tráfico son fuertes, las del mar se triplican. Las hay graves y menos graves, pero las referentes a la seguridad son muy elevadas.

¿Qué haría falta, desde su punto de vista, para mejorar esto?

Formación, responsabilidad y, sobre todo, sentido común. 

"Lo de las motos de agua es un caos; hay mucho inexperto que no tiene ni idea de navegación" 

¿A qué puede ser debido ese ‘boom’ de las motos de agua?

En gran parte, gracias a que ha cambiado la normativa, que con un simple permiso de navegación se puede llevar cualquier moto, sin límite de potencia. Lo tramitan las federaciones de vela y las escuelas náuticas y no hace falta ningún examen. Basta un curso teórico de dos horas y cuatro horas de prácticas para obtenerlo. Y al igual que una moto, se puede llevar un barco de hasta seis metros hasta dos millas. Resumiendo, un caos.

¿Hay mucho inexperto?

Muchos. Les preguntas cualquier cuestión básica, como las zonas por las que se puede y no se puede navegar, y no tienen ni idea. Lo mismo sobre la homologación del chaleco salvavidas.

Las quejas de los bañistas han ido en aumento, precisamente, por los excesos de estos vehículos...

En una playa balizada está totalmente prohibido navegar en paralelo a la playa dentro de la señalización, ni superar los tres nudos... pero se ponen a hacer el cafre y, lógicamente, eso despierta el malestar de la gente que está en la playa. También hemos denunciado bastante el incumplimiento de que una moto no puede navegar a menos de 50 metros de otra embarcación, porque hay chavales que se ponen a hacer carreras pegadísimos.