La escalada del aceite de oliva pone contra las cuerdas a las conserveras

El consumo de pescado y marisco se retrae casi un 15% aunque las exportaciones resisten la embestida inflacionista. El sector reclama la reducción del IVA, la recuperación de un FROM y un Perte mar-industria
Trabajadoras en una empresa conservera de la comarca de O Salnés. GONZALO GARCÍA
photo_camera Trabajadoras en una empresa conservera de la comarca de O Salnés. GONZALO GARCÍA

El incremento de los precios en el sector de la alimentación está modificando la cesta de la compra y uno de los productos al que el consumidor ha empezado a renunciar es a los pescados y mariscos tanto frescos como en conserva, poniendo en jaque al sector.

Según el informe del consumo alimentario en el hogar, que elabora cada mes el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, solo en el mes de agosto se observa un descenso en el volumen de pescados y moluscos consumidos de un 8%, porcentaje que se sitúa en un 6,5% en el caso del producto en conserva. A la vez se registra un incremento de un 4,3% del valor.

España produce 300.000 toneladas de conservas de pescados y mariscos cada año. El 50% lleva aceite de oliva, que se ha convertido en auténtico oro líquido al sufrir una subida del 80% solo en el último año.

El sector cifra en un 14,7% esta caída en el consumo y sostiene que si hace diez años se consumían 25 kilos de pescado por persona y año, ahora esta cifra se reduce hasta los 18 kilos. "Y eso es algo que este país no se puede permitir", dice el secretario de la organización de industrias del mar Anfaco, Roberto Alonso. "Hoy en día se adquiere menos volumen de pescados y moluscos y eso nos preocupa porque es el hábito que los consumidores tienen. La parte positiva es que se mantiene el valor del producto", añade.

En contraposición a la retracción de la compra de pescado en este país, los datos de exportación de la industria transformadora y conservera resisten la embestida inflacionista. Según cifras oficiales, las exportaciones de preparaciones y conservas entre los meses de enero y septiembre de este año comparativamente con el año 2022 no solo se mantienen sino que se constata un aumento tanto en volumen (2,53%) como en valor (12,56 %). "Esto nos dice algo que ya sabíamos, «que la exportación es sinónimo de competitividad", apunta el secretario de Anfaco.

Así, Italia es el primer país que consume el producto en conserva que se produce en Galicia, seguido de Francia, Portugal, Países Bajos, EEUU, Alemania, Bélgica y Reino Unido . Este último llegó a ocupar el cuarto puesto en la lista, aunque tras el Brexit se redujeron de manera significativa las exportaciones. "Vemos que sigue siendo un sector competititvo y que en otros países se sigue apreciando por su calidad", analiza el secretario de Anfaco.

RESILIENCIA. Sobre la situación del sector, consideran desde Anfaco-Cecopesca que si en el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania la crisis de materias primas llegó a las conservas porque una gran parte del aceite de girasol procedía del lugar del conflicto, e incluso amenazaba el abastecimiento, ahora el problema "es diferente". "Lo que hay es una tensión, pero confiamos en que el sector trabajará por normalizar los precios lo antes posible", indica Roberto Alonso.

La situación no es confortable, pero tampoco catastrófica; exige tomar decisiones correctas y reforzar la financiación público privada

"Este sector lleva más de 100 años ha demostrado su resiliencia y carácter esencial durante la pandemia. La situación actual no es confortable, pero tampoco catastrófica, exige tomar las decisiones correctas y reforzar la colaboración público privada", añade el portavoz de Anfaco Cecopesca.

Para hacer frente a la situación, algunas compañías han incrementado hasta un 10% su producto. En el caso de Conservas Pescamar, ubicada en Poio, terminará con buenas cifras el año, mejor que 2022 incluso, cuando se vio afectado por la crisis de Ucrania.

"La nuestra es una situación atípica porque fabricamos poco con aceite de oliva. Nosotros vamos a volumen, hay empresas más pequeñas que van a productos más exclusivos, nosotros producimos mucho con aceite vegetal, de girasol". Para esta compañía cuya producción en aceite de girasol es cuatro veces la de oliva, fue más duro superar el año pasado. "La crisis del año pasado fue de locos. Tuvimos que bajar los precios y la rentabilidad para que se incrementara el consumo. En 2022 el precio del aceite de girasol se multiplicó y llegó a precio de oliva y nos afectó muchísimo, Lo que hicimos fue bajar precio y bajar volumen de compra y vamos a vender más que el año pasado", explica Lupe Murillo.

Sin embargo, no es la tónica general, son muchas las compañías en Galicia que se ven afectadas por el incremento del coste del aceite de oliva y que cerrarán el año sin que les den las cuentas.

La industria del mar se muestra preocupada por la caída en el consumo de pescados y mariscos derivada del incremento de precios y tanto desde la patronal como desde la Xunta y apelan a una bajada del IVA del 10 al 4% para hacerle frente.

"Estamos pidiendo reducción de IVA y la necesidad de recuperar un FROM, porque el simple mensaje de comer pescado es necesario que no se aprecie como un lujo porque no lo es", sostiene desde Anfaco Roberto Alonso, que considera que para adaptarse a los retos de transición verde y digital de estas empresas, es necesario activar un Perte mar-industria.

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