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La estafa del falso inquilino veraniego alcanza ya a 63 víctimas solo en Galicia

Víctor Besada mostrando la denuncia presentada en Comisaría. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
Víctor Besada mostrando la denuncia presentada en Comisaría. JOSÉ LUIZ OUBIÑA

El total del dinero sustraído tras el hackeo de las cuentas bancarias supera los 370.000 euros

La estafa del falso inquilino de piso veraniego se ha convertido en una gigantesca bola de nieve que viene a descubrir el verdadero alcance de este delito. Lejos de ser casos puntuales, la trama afecta a más de 60 víctimas solo en Galicia, aunque la cifra podría crecer exponencialmente en cuanto el caso adquiera mayor visibilidad.

De momento, lo que comenzó como una llamada de atención del pontevedrés Víctor Besada a través de este periódico se ha transformado en un grupo de whatsapp que, a día de hoy, suma 63 integrantes. "Pero estamos seguros de que se irá apuntando más gente, a medida que se vaya conociendo todo esto", subraya el joven.

Analizando la procedencia de los estafados, queda claro que los delincuentes no aplicaban ningún tipo de filtro a la hora de elegir a sus víctimas. Iban a por los anuncios de pisos turísticos, porque saben que hay mucha demanda y que suele haber prisas por cerrar los acuerdos, provocando que se relajen las medidas de seguridad. Su ámbito de actuación era toda Galicia.

Actuaron rápido, sabedores de que en cuanto se aireasen sus artimañas, los caseros elevarían la guardia ante llamadas poco fiables. De ahí que la gran mayoría de los engaños se produjesen entre julio y agosto, si bien también se han registrado algunos casos a principios de este mes.

En la provincia de Pontevedra se han denunciado estafas en la capital y en Marín, Silleda, Cangas, Nigrán, Salceda de Caselas, Gondomar, Tui, Vigo... El resto de las víctimas residen en localidades como Pontedeume, Monforto, Verín, Ortigueira, Rianxo, Carballo, Foz, Coristanco y Camariñas, entre otras.

DE 1.000 A 32.000 EUROS. Los importes sustraídos tras el hackeo son muy variados, pues dependían del capital que los engañados tuvieran en sus cuentas. Así, las transferencias van desde los mil euros hasta los 10.000, siendo la media de unos 8.000 euros. En total: 337.917 euros, hasta la fecha.

El caso más llamativo es el de un vecino de Ferrol, que vio desaparecer en un suspiro los 32.000 euros que ahorraba en una cuenta.

Ante la negativa de las entidades a indemnizar a sus clientes por el dinero sustraído, el grupo de afectados está dispuesto a recurrir a todas las instancias que estén a su alcance para defender sus derechos.

El primer paso llegará este jueves con una reunión en Santiago con responsables del Instituto Galego de Consumo, a la que podrían asistir medio centenar de denunciantes, que deberán ir provistos de toda la documentación que consideren oportuna. También están previsto encuentros con la Valedora do Pobo.

El grupo de damnificados por la estafa del falso inquilino también han sondeado la posibilidad de ejercer una acción penal conjunta, pero los abogados con los que han tratado esta cuestión les han explicado que, inicialmente, deben ser denuncias individuales.


Modus operandi. Llamada insistente y enlace sospechoso
El modus operandi de los estafadores sigue un patrón bien definido. Buscan pisos costeros en webs de anuncios y dicen llamar desde el centro de España (Madrid, Toledo, Ciudad Real...). Casi siempre es un hombre el que habla, con acento español y que en varios casos dijo llamarse Teodoro. En ocasiones, también participa una mujer. Tras un primer contacto, camelan a sus víctimas mostrando un rabioso interés en cerrar el acuerdo cuanto antes.

Su primera propuesta es abonar la señal a través de Bizum, conocedores de que este sistema de pago es demasiado novedoso para muchos caseros, que siguen prefiriendo la transferencia de toda la vida.

Así consiguen los datos de la cuenta bancaria de sus víctimas, a las que envía un sospechoso enlace a través de whatsapp para que verifiquen que el ingreso ya se ha realizado. De este modo logran que los ingenuos estafados accedan a su banca online (casi siempre de Abanca) introduciendo su DNI y contraseña.

El enlace, en realidad, es una forma de hackeo, una puerta abierta que permite a los delincuentes hacerse con esos datos sensibles y tener absoluta libertad para operar con las cuentas. De inmediato, realizan una transferencia de todo el dinero disponible a un banco extranjero –a veces haciendo puente con una entidad nacional– lo que dificulta su rastreo.

Los bancos insisten en que nunca enviarán links pidiendo las claves personales

Este tipo de estafas, cada vez más sofisticadas, se dirigen contra clientes de todas las entidades financieras. Los ciberdelincuentes se sirven de distintos canales no presenciales para suplantar identidades y mediante engaños y urgencias, añaden confusión al cliente para hacerse con su contraseña de acceso.

En los últimos años, las entidades financieras han puesto en marcha cientos de campañas de concienciación para atajar el fraude y han activado medidas tecnológicas frente a las operativas en las que más frecuentemente se concentran estos intentos de fraude.

En estas iniciativas informativas y didácticas se hace especial hincapié en que el cliente interiorice ciertos mecanismos básicos, como que la entidad nunca le va a enviar links pidiendo las claves, ni le solicitará insistentemente por teléfono segundos factores recibidos por mensaje.

Las entidades consultadas explica que "es el propio cliente quien facilita sus claves bancarias: con qué entidad financiera trabaja, su número de usuario de banca electrónica y su clave de acceso".

Solo con esos datos, aclaran, no es posible realizar ninguna operación, por lo que es necesario también que los clientes faciliten a los ciberdelincuentes las claves que reciben en sus teléfonos móviles (denominadas OTP) y en las que se incluye información sobre la operación que se está realizando.

"Es muy importante comprobar el contenido de estos mensajes y recordar que el banco nunca les va a pedir proactivamente este dato por teléfono, ni les vamos a enviar enlaces en los que se solicitan las claves", insisten. Un consejo que, bien por prisas, bien por desconocimiento, no siempre se tiene en cuenta.

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