Una labor que apuntaba hacia un ascenso

Los compañeros valoran positivamente sus años al frente de la Policía en la provincia
Estíbaliz Palma. EFE
photo_camera Estíbaliz Palma. EFE

Llegó a Pontevedra en 2018 procedente de Pozuelo de Alarcón. Una de las mujeres pioneras a la hora de alcanzar puestos de máxima responsabilidad en el seno de la Policía y la primera comisaria a orillas del Lérez cayó con buen pie entre sus compañeros. Tres años y medio después, valoran su trayectoria de forma muy positiva. "Era clara, cercana y resolvía los problemas. Se preocupaba por mejorar la seguridad ciudadana y lo anteponía a otras cuestiones menos relevantes. Es una lástima que tenga que irse", declara un alto cargo del Cuerpo Nacional de Policía en Galicia.

"Se trabajaba muy bien con ella, de lo mejor que he visto por aquí", asegura otro dirigente de peso en la Comunidad Autónoma. Palma llegó a la ciudad del Lérez en un momento de cambios. Comenzó por impulsar de forma definitiva la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) que había nacido en 2016 en Pontevedra, y a la que dotó de mayores recursos. Desde entonces es el grupo específico que ampara a las víctimas de violencia de género en la ciudad y en su área de influencia.

Lideró, además, el proceso de reforma del edificio de Joaquín Costa, que recibió un lavado de cara exterior (con la nueva fachada) y también en los interiores, con nuevos calabozos y mejoras en distintos espacios. Coordinó el traslado de las oficinas del DNI a las dependencias del antiguo Banco de España, donde permanecen en la actualidad. Desde el punto de vista estrictamente policial, la comisaria bilbaina, que ya estaba perfectamente arraigada en Galicia a nivel personal y familiar, lidió con episodios de toda clase.

Vivió en primera persona la interceptación del primer semisumergible incautado en Galicia tras cruzar el Atlántico de Oeste a Este, en un operativo en el que se tuvo que coordinar con la Guardia Civil, con Vigilancia Aduanera y con las distintas unidades policiales con base en Galicia y en Madrid. El tráfico de drogas fue, precisamente, uno de sus caballos de batalla. "A diferencia de otras comisarías que antes había liderado, aquí se incauta mucha más droga, pues son los primeros pasos en la distribución".

En los siguientes meses vivió otras operaciones muy relevantes, algunas con miles de kilos de cocaína incautada y otras con laboratorios con toda clase de sustancias, como el presentado durante el verano pasado junto a la Udyco local. La lucha contra los pequeños puntos de venta, los que más preocupan a los vecinos, estaba siendo su preocupación en las últimas semanas, habiéndose detectado un repunte.

Otro caso célebre con el que lidió fue la desaparición de Sonia Iglesias, que, pese a sus esfuerzos, no pudo ser esclarecido, menos aún tras la muerte del único sospechoso, su expareja, Julio Araújo.

EL FUTURO PROFESIONAL. El futuro de Estíbaliz Palma Varona en el seno de la Policía Nacional apuntaba muy alto. Era una de las comisarias más jóvenes de España y estaba pendiente de su nombramiento como Comisaria Principal, cargo para el que ya cumplía todos los requisitos.

La vacante dejada por José Luis Balseiro en la jefatura superior de Policía de Galicia ya había sido cubierta, pero su nombre sonaba para puestos de la máxima responsabilidad. Cercana, de trato afable y a la vez directo con todos los que la trataban a diario, la comisaria Palma afronta ahora días de incertidumbre. A la espera de la decisión política que se adopte sobre su futuro profesional, prefirió no hacer declaraciones ni buscar excusas sobre la famosa frase que la ha puesto en entredicho. Sabe que cometió un error y, como tal, lo asume.

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