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La facturación de las lonjas de la ría baja un 3,9% en 2017

Una mariscadora cargando este martes un saco de almeja japónica en el primer día de trabajo del año en el sector. DAVID FREIRE
Una mariscadora cargando este martes un saco de almeja japónica en el primer día de trabajo del año en el sector, Pontevedra. DAVID FREIRE

El volumen de negocio de las rulas se redujo a 14,1 millones de euros. La caída de ventas y precios en Bueu y Marín motivaron el desplome ▶ Campelo se convierte en el principal mercado pontevedrés gracias a la japónica

El sector del mar cierra el año con sabor agridulce. A pesar de que 2017 fue el mejor ejercicio del último lustro para el sector del marisqueo, el balance económico de las lonjas de la ría arroja datos negativos. Su facturación global alcanzó los 14.184.005 euros, lo que supone un 3,9 % menos de lo registrado durante 2016, en el que las rulas superaron los 14,7 millones de euros.

La caída de precios en Bueu y el descenso de ventas en Marín explican en buena parte el desplome de estos mercados. Su volumen de negocio bajó un 29,4% y un 16,7%, respectivamente.

La rula buenense despidió el año con casi 3,2 millones de euros frente a los 4,5 que registró en 2016. Y todo ello a pesar de haber comercializado más mercancía. En 2017 subastó 896 toneladas de pescado y marisco, 13 más que un año antes.

El marisqueo cierra el mejor ejercicio del último lustro y en 2018 sumará 20 mariscadores. La playa dará trabajo a 438 personas

Los resultados de la lonja marinense no se debieron a los precios, sino al género, que fue menor. Pasó de vender 1.447 toneladas de productos del mar en 2016 a 1.205 el año pasado, lo que provocó una disminución de la facturación: de 3,1 millones de euros a 2,6.

El resto de mercados con balances negativos fueron la de Aldán-Hío, que redujo su volumen de negocio en un 14%, hasta los 670.236 euros de 2017, y Pontevedra. La rula de la Plaza de Abastos acabó el ejercicio con 240.929 euros, un 1,6% menos que en el mismo período de 2016.

CARA Y CRUZ. Si Bueu, Marín, Aldán-Hío y Pontevedra son la cruz, la cara de la moneda lo son las lonjas de Portonovo y Campelo. El mercado sanxenxino aumentó sus ventas un 20,5%, hasta superar los 2,8 millones de euros, y el situado en el concello poiense subió su nivel de facturación un 17,8%.

Aunque su subida no ha sido tan espectacular como la de Portonovo, Campelo se ha convertido en el principal mercado de la ría desbancando a Bueu.

El motivo son los más de 4,6 millones de euros que su lonja se anotó tras vender cerca de 504 toneladas de productos del mar, casi todo bivalvos recogidos por los mariscadores de a pie y de a flote.

Marina Buceta, vicepatrona de San Telmo: A campaña de Ndal foi moi boa. Estamos contentos porque houbo bos prezos, algo que nos dá moita estabilidade

O furtivismo está máis agudizado. Non descansaron nin o día de Noiteboa en Fin de Ano. Son a lacra da nosa ría

LA JAPÓNICA REINA. La razón principal de este logro se debe al crecimiento de la almeja japónica, que marcó una cifra récord al superar por primera vez los tres millones de euros en ventas. El bivalvo de origen asiático, introducido en Europa desde Norteamérica, se ha convertido en el principal sustento para el sector. De ser una especie residual en 2001, cuando se facturó 9.509 euros, la japónica se ha convertido en el marisco estrella en las playas del fondo de la ría.

Uno de los motivos que explican que esta almeja haya ganado terreno a las variedades autóctonas, como la rubia, la fina y la babosa, tiene que ver con su gran productividad y adaptación al medio. Sus cuotas son las mayores: hasta 15 kilos por mariscador.

Su recolección ha reportado importantes beneficios al sector en diciembre. Lo confirma la vicepatrona de la cofradía de San Telmo de Pontevedra, Marina Buceta, que asegura que "a campaña de Nadal foi moi boa. Estamos contentos porque houbo bos prezos, algo que nos dá moita estabilidade".

Las mariscadoras regresaron este martes a la playa en su primer día de trabajo de 2018, que transcurrió en los arenales de Lourido y que constató que casi el cien por cien de ellas prefirió recoger 15 kilos de japónica y no lo asignado a la otra cuota: doce kilos de japónica y uno de almeja fina.

El sector afronta con optimismo 2018, sobre todo porque el objetivo es garantizar el relevo generacional en el marisqueo. "Hai moita xente nova, o que nos dá moita esperanza para seguir traballando nisto, sementando ameixa e limpando as praias para poder ter o salario asegurado", explica Buceta, que sostiene que el principal problema al que se enfrentan son los furtivos. "O furtivismo está máis agudizado. Non descansaron nin en Noiteboa nin en Fin de Ano. Son a lacra da nosa ría", confiesa.

Las playas del fondo de la ría incorporarán en breve a 20 nuevos mariscadores, que se adscribirán a la cofradía de Lourizán. El sector acabará el año con 438 empleados y con más días de trabajo: 160 frente a los 139 de 2017.

La extracción de berberecho se duplica a pesar del parásito mortal que lo diezmó

La extracción de berberecho se recupera lentamente en las playas del fondo de la ría de Pontevedra. En 2017 se recogieron 13.604 kilos de este bivalvo, que generó 81.030 euros de beneficio en la subasta de la lonja de Campelo. Un año antes, en 2016, se vendieron 7.270 kilos y su comercialización reportó 40.078 euros al sector marisquero. Es decir, que el volumen de mercancía y facturación prácticamente se duplicó en un año.

El motivo de la mortandad del berberecho se debe a la marteilia, un parásito que ha reducido la población del molusco en las costas gallegas desde 2012. La extracción de berberecho en los arenales pontevedreses se paralizó en 2013 como consecuencia de los efectos de este mortífero organismo. En aquel ejercicio, la venta del bibalvo en lonja superó los 960.000 euros.

El reto de los investigadores del Intecmar, un organismo de la Xunta, es encontrar una solución contra la marteilia.

 

Más datos: Los cierres por toxinas pasaron de 111 días a solo 22 en el último año

El marisqueo respiró con cierto alivio en 2017 debido a que el efecto de las mareas rojas no fue tan acusado como en ejercicios anteriores. Las playas del fondo de la ría permanecieron cerradas durante 22 días a causa de la alerta por toxinas. Se trata de una cifra muy inferior a la registrada en 2016, cuando la prohibición de extraer moluscos y bivalvos alcanzó la cifra récord de 111 jornadas.

La miñoca no despega
El cultivo de la miñoca tampoco despega en los arenales de la ría. Las posibles zonas de extracción de los poliquetos se sitúan en cinco parcelas. La más extensa está en A Seca y el área de A Ostreira, en Poio. Le sigue la zona de O Polvorín, una parcela de 33.782 metros cuadrados debajo del puente de la autopista AP-9 y la playa de Lourizán. El sector no aprecia su rentabilidad, ya que su salida comercial es la carnaza para cebo de pesca.

 

La facturación de las lonjas de la ría baja un 3,9% en 2017
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